Florence Stephen, una inglesa enamorada de El Cedro

Ermita de Nuestra Señora de Lourdes en El Cedro, Hermigua

RICARDO J. VALERIANO RODRÍGUEZ

HERMIGUA —

Miss Florence M. Stephen fue una ciudadana británica que, gracias a la ayuda de algunos vecinos, construyó la ermita de Nuestra Señora de Lourdes en El Cedro, en 1935. A ella también se le debe la donación de la virgen que preside dicha ermita.

Como dice la profesora Gloria Díaz Padilla en su libro Pescantes de La Gomera, después de la I Guerra Mundial, Miss Florence, con el deseo de alejar­se de Inglaterra y olvidar el horror de la contienda, decidió venir a Gran Canaria donde residían cono­cidas famillas inglesas. En esta isla, el industrial italiano Mario Novaro Pa­rodi la contrató para trasladarse al complejo conservero de La Cantera, en el sur de La Gomera, como institutriz de sus numerosos hijos. Du­rante su estancia en este lugar se convirtió al catolicismo. La profe­sión de fe la efectuó en la parroquia de San Salvador de Alajeró, un sába­do de gloria del año 1924 (La Voz de Junonia, n° 105, 12 de mayo de 1924).

Miss Florence M. Stephen fue una empleada de la empresa exportadora Fyffes. Más tarde se trasladaría a la factoría de La Cantera (Alajeró). Doña Florence, o doña Florencia como la llamaban los vecinos, había llegado a La Gomera como institutriz de los hijos de don Mario Novaro, italiano casado en la isla y propietario de la fábrica de conservas de La Cantera. Al jubilarse la señora Stephen levantó La Casa de La paz en Hermigua y dedicó todas sus energías a la construcción de la ermita de Lourdes.

En Hermigua, Miss Florence, fue una persona muy querida en ese pueblo. Aún se conserva testimonios de su estancia, como la casa denominada 'La Paz' que edificó en “La Punta”, en frente de la zona del pescante donde maniobraban los barcos de cabotaje; y la pequeña ermi­ta dedicada a la advocación de Nuestra Señora de Lourdes, de la que fue la principal promotora, que se erigió en la zona denominada “Pasada de los Yugos”, en pleno monte de El Cedro, cuya imagen donó ella misma.

Leyamos a continuación este pequeño artículo aparecido en La Gaceta de Tenerife , el 8 de septiembre de 1935 con motivo de la primera fiesta del Cedro donde se le hace un especial agradecimiento a la señora Stephen:

“Al terminar la Misa predicó el párroco de Alajeró, don José Trujillo Cabrera. Es imposible apuntar en esta pequeña reseña los magistrales párrafos pronunciados por este elocuente orador sagrado. El sermón duró aproximada­mente una hora, arrancando de nuestros ojos lágrimas producidas por una intensa emoción. El pú­blico, que con todo respeto le escuchaba, no pudo contener su entusiasmo y al terminar le tributó una enorme ovación.

Seguidamente se organizó la procesión, haciendo un recorrido por dentro del monte hasta las ca­sas del Cedro, en el orden siguiente: Primeramente, la típica compar­sa de tambor y castañuelas con los romances tradicionales a la virgen. Luego, la imagen de Nues­tra Señora de Lourdes, llevando las cintas sus padrinos la se­ñorita Florencia M. Estepf y el señor alcalde, don Gregorio Ascanio; siguiéndoles la Tropa de Explora­dores de San Sebastián y Valle Gran Rey, con cornetas y redo­blantes. Luego una enorme concurrencia de fieles.

Durante el recorrido de la pro­cesión se observaba un competo orden y los fieles no podían contener la emoción.

Terminada la parte religiosa, se organizaron varios bailes de tam­bor y castañuelas.

Antes de terminar esta reseña, deseo expresar nuestra felicitación a la señorita Florencia M. Estepf, a quien se le debe, con la ayuda económica de muchos fieles, la construcción de la ermita; el se­ñor cura, don José Serret y Sitja, y al señor alcalde de Hermigua, que dio toda clase de facilidades para la construcción de este nuevo templo, haciéndolo extensivo a to­dos los hijos de Hermigua, que con su abnegado patriotismo y fe ca­tólica aportaron también su ayu­da“.

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