Turismo homeopático
Todos quieren algo. Trump quiere Groenlandia, un enorme bloque de hielo. ¿Qué pasa, no hay frío suficiente en Nueva York, para qué tanto hielo? Yo me conformo con un buen helado si es posible Häagen-Dazs. Putin quiere Ucrania. ¿Es que Rusia no tiene suficiente territorio? Milei quiere las Malvinas. ¿Para qué, para contar ovejas? Los meteorólogos quieren acertar en sus pronósticos. Los palmeros el 60%. China quiere las Canarias como base logística para África. Marruecos nos mira con ojitos de cherne. Trump y Europa quieren restringir la emigración, también quieren mano de obra barata. ¿Pero? Las bolsas quieren estabilidad, pero se alimentan de la especulación. Todos queremos libertad, pero estamos atrapados como peces en la Red. El Papa quiere salud, y es terrible ver a un argentino con problemas para hablar. La Palma quiere conectividad y turismo en porciones, en dosis homeopáticas, turistas ricos que hagan senderismo, ¿De verdad cree alguien que un millonario va a venir a la isla a hacer senderismo, a subir cuestitas y compartir ‘vianvís’? Yo tranquilo, de crucero, cruzo de un lado a otro de la isla, de Norte a Sur, de Este a Oeste, y me digo como aquella viejita que la asomaron por primera vez al Time: ‘Mira que el mundo es grande’.
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