PERSEO: drones solares canarios para vigilar el mar desde La Palma
Una plataforma aérea autónoma, de cero emisiones y fabricada en Canarias, inicia en Tazacorte sus pruebas finales para detectar vertidos y basura marina.
La ciencia y la ingeniería canarias están a punto de dar un salto que, más allá del brillo tecnológico, puede traducirse en vigilancia ambiental real sobre nuestras costas. El proyecto PERSEO —acrónimo de Plataforma Aérea Autónoma Solar para la Monitorización de Eventos Contaminantes en el Ecosistema Marino— culmina estos días sus pruebas operativas en el Puerto de Tazacorte (La Palma) y presenta sus resultados en el ITER (Tenerife). La combinación es poderosa: un dron de ala fija con despegue y aterrizaje vertical (VTOL), recubierto de células solares para alargar la autonomía y equipado con cámaras multiespectrales de bajo coste y algoritmos de inteligencia artificial que procesan datos en tiempo real para detectar vertidos de hidrocarburos, contaminantes orgánicos y residuos flotantes.
PERSEO no nace en el vacío. Es el resultado de un consorcio público-privado canario donde convergen competencias complementarias: el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) coordina vuelos y ensayos; el Instituto Universitario de Microelectrónica Aplicada (IUMA-ULPGC) diseña y fabrica la carga útil de detección y su electrónica de alto rendimiento; PLOCAN aporta mar, banco de pruebas y ecosistema azul; y Elittoral pone el conocimiento aplicado en monitorización costera. El proyecto está cofinanciado por el Ministerio de Ciencia, la Agencia Estatal de Investigación y la Unión Europea (NextGenerationEU/PRTR).
La persona que lidera la parte científica
Al frente del desarrollo científico desde la ULPGC está el profesor José F. López Feliciano, catedrático del IUMA, investigador principal del proyecto en esa universidad, según el registro oficial de proyectos estatales de la ULPGC.
¿Cómo funciona el ‘ojo’ de PERSEO?
La clave no es solo volar: es ver lo que el ojo humano no ve. Una cámara multiespectral —el equipo ha bautizado recientemente como Pandora uno de sus prototipos— captura varias bandas del espectro (visible, infrarrojo cercano, etc.). Cada contaminante “firma” la luz de manera diferente; el sistema aprende esos patrones y, con IA embebida, clasifica la escena en vuelo. En pruebas previas en Tenerife, el grupo validó detección desde el aire de residuos plásticos y vertidos integrando la cámara en un dron comercial para madurar la carga útil antes de volarla en el VTOL solar de larga autonomía.
Ese procesado a bordo es esencial: evita depender de enlaces lentos tierra-aire y permite decidir en tiempo real si conviene ampliar un barrido, bajar cota o regresar con una alerta prioritaria. PLOCAN, además, ha planificado la cooperación con vehículos marinos autónomos: en las validaciones finales en La Palma se prevé integrar una embarcación de superficie no tripulada (USV) de la flota VIMAS con sensores oceanográficos específicos para contrastar lo que “ve” el dron desde arriba con medidas in situ.
Por qué La Palma, por qué Tazacorte
La elección de Tazacorte no es casualidad. La Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN) impulsa en La Palma una sede operativa con un laboratorio costero en el antiguo colegio del Puerto de Tazacorte, dentro del proyecto DELTA para la reconstrucción y reactivación de la isla. La cesión del edificio por parte del Ayuntamiento está formalizada, con apoyo del Gobierno de Canarias; la instalación arranca como infraestructura provisional mientras toma forma un Blue Innovation Center de 3.000 m², pensado para laboratorios, formación y emprendimiento en economía azul.
Tener agua y muelle a la puerta —y una costa que combina emisarios de saneamiento, zonas de baño y áreas de paso de fauna— convierte a Tazacorte en un aula a cielo abierto para madurar tecnologías como PERSEO. PLOCAN ya ha desplegado planeadores submarinos y otros sistemas autónomos en aguas del municipio, lo que ofrece un ecosistema de validación cruzada (aire-mar) idóneo para un proyecto de teledetección costera.
Qué se prueba ahora —y qué viene después
Los días 17 y 18 de septiembre el equipo realizó operaciones en Tazacorte con el dron y la cámara multiespectral, y el 25 de septiembre presentó resultados y conclusiones en una jornada técnica en el ITER.
Estas fechas encajan con la fase final de validación del proyecto anunciada por PLOCAN, que sitúa La Palma como escenario de cierre.
Qué puede suponer para PLOCAN-La Palma
Un caso de uso “tractor” para la sede palmera. PERSEO es la aplicación perfecta para la nueva base de PLOCAN en Tazacorte: permite entrenar equipos, probar protocolos (planificación de vuelos, coordinación con Capitanía y Salvamento, toma de muestras) y demostrar valor público ante cabildos y ayuntamientos, desde alertas tempranas de vertidos hasta seguimiento de emisarios y vigilancia de zonas de baño.
Sinergias con vehículos marinos y gliders. Donde el dron ve una mancha sospechosa, un planeador submarino pueden entrar en la mancha y medir parámetros fisicoquímicos (pH, conductividad, hidrocarburos disueltos). Este “equipo mixto” aire-mar es la dirección estratégica de PLOCAN en la isla.
Formación y empleo azul. La creación del Blue Innovation Center en el Puerto de Tazacorte prevé aulas y espacios para emprendedores. Proyectos aplicados como PERSEO sirven para formar perfiles técnicos (operadores RPAS, procesado de imagen, oceanografía operacional) con salida inmediata y para atraer empresas que ofrezcan servicios a instituciones y puertos.
Gobernanza basada en datos. La IA multiespectral no solo produce “fotos bonitas”; genera capas cartográficas georreferenciadas (qué, dónde y cuánto) que pueden integrarse en Sistemas de Información Geográfica para ordenar cierres preventivos, limpiezas o expedientes sancionadores. El valor probatorio mejora si se acompaña de muestreo en campo coordinado desde la sede de PLOCAN.
Proyección exterior. Tener en La Palma una plataforma aérea solar operativa y de cero emisiones —madurada en y para entornos costeros reales— coloca a la isla en el mapa europeo de la tecnología marina aplicada. La marca PLOCAN ya es una referencia atlántica; sumar PERSEO incrementa su visibilidad ante programas competitivos.
Tecnología “hecha aquí” para resolver problemas de aquí
El relato técnico suele sonar lejano, pero este caso toca problemas muy cotidianos. El vertido de hidrocarburos deja una película sobre la lámina de agua que absorbe y refleja la luz de manera característica; los emisarios mal operados generan plumas de turbidez; los plásticos flotantes tienen firmas espectrales distintas del agua o de la espuma. PERSEO ha demostrado en vuelos previos que puede detectar y discriminar varios de estos patrones, y lo hace con sensores diseñados en Canarias y software optimizado para correr a bordo del dron.
Además, el caso de uso en acuicultura —planteado desde el inicio— es clave: monitorizar el entorno de instalaciones de cultivo marino ayuda a garantizar buenas prácticas, reducir impactos y mejorar la aceptación social de una actividad alimentaria estratégica.
¿Por qué un dron solar VTOL?
Tres razones lo justifican:
Autonomía y persistencia. Las células solares integradas en el fuselaje extienden tiempo de misión y reducen el número de aterrizajes, algo crítico cuando el objetivo es vigilar durante horas un frente costero.
Logística mínima. El despegue y aterrizaje vertical evita depender de pistas o catapultas: se puede operar desde un muelle, un helipuerto o la cubierta de una embarcación.
Cero emisiones locales. La propulsión eléctrica, con apoyo solar, cumple la promesa de “vigilar sin contaminar”.
¿Qué significa esto para la ciudadanía?
Playas y zonas de baño más seguras. Si hay sospecha de vertido, se puede sobrevolar en minutos, delimitar la mancha y priorizar limpieza o cierre temporal.
Transparencia y datos abiertos. Estas capas geoespaciales son publicables en visores web, lo que rinde cuentas al contribuyente y genera confianza. (PLOCAN ya opera portales de datos oceanográficos que pueden integrarse).
Oportunidades para jóvenes: operar RPAS, procesar imágenes o instrumentar USV no es ciencia ficción; es empleo cualificado ligado a un centro azul con laboratorios y formación en Tazacorte.
Una última capa técnica, sin jerga
Para entender por qué la cámara “ve” contaminación, basta una idea sencilla: cada material refleja la luz a su manera. Un pixel multiespectral no guarda “un color”, guarda varios valores (una firma). Si un algoritmo ha aprendido cómo refleja el agua limpia y cómo lo hace una película de hidrocarburo, puede distinguir y colorear el mapa con probabilidades. Esa salida, sumada a viento y corrientes, permite predecir la deriva y apoyar decisiones de respuesta. En sus pruebas, el equipo de PERSEO ha volado emisarios y zonas de costa con toma de muestras para validar en laboratorio lo que predice el modelo.
Epílogo: de prototipo a servicio
Los proyectos de I+D terminan; los servicios empiezan. PERSEO aspira a quedarse en forma de capacidad operativa: una patrulla aérea solar con IA a bordo conectada a una red de instrumentos y a gestores públicos que toman decisiones con mejor información. La ventana de oportunidad para La Palma es evidente: tener aquí el laboratorio vivo donde se prueban y se prestan estos servicios para Canarias y para fuera. PLOCAN ha verbalizado tanto el laboratorio costero como el Blue Innovation Center en Tazacorte; PERSEO ofrece contenido a esos contenedores.
¿Y después?
Que PERSEO despegue y aterrice en La Palma importa menos que se quede. La habilitación del edificio en el Puerto de Tazacorte, el laboratorio costero y el centro de innovación azul dibujan una infraestructura estable. Si los ayuntamientos y el Cabildo alinean contratación pública innovadora y compra de servicios con PLOCAN-La Palma, la isla puede liderar en el Atlántico un tipo de vigilancia ambiental que ahorra tiempo y dinero, mejora la seguridad y genera empleo cualificado. Eso —más que el brillo de un dron— es lo que realmente está en juego.
0