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No, España no ha “regalado” cientos de millones a Uzbekistán y Marruecos para mejorar sus trenes

Fachada de la planta de Talgo en una imagen de archivo.

Cristina G. Bolinches

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Voces de extrema derecha han aprovechado el trágico accidente de trenes en Adamuz (Córdoba) para lanzar bulos que aseguran que el Gobierno español ha “regalado” cientos de millones a países como Marruecos o Uzbekistán para que mejoren sus infraestructuras ferroviarias, insinuando que el Gobierno ha invertido fuera de España olvidando los trenes y las vías españolas.

No es así. Lo que ha aprobado el Ejecutivo en los últimos años son créditos “reembolsables y condicionados” para que esos países compren material ferroviario a empresas españolas. Es decir, solo reciben esos créditos si se cierran esos contratos. Y son créditos que no están ligados al Ministerio de Transportes, que es el que invierte en la red ferroviaria española y en la compra de trenes para el operador público Renfe.

En concreto, en abril de 2019, el Consejo de Ministros dio luz verde a la concesión de dos créditos reembolsables por un valor total de 247 millones de euros con cargo al Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM), que entonces dependía del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Hoy ese organismo queda bajo el paraguas del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.

En esos contratos se contempló un crédito condicionado a Marruecos de 190 millones de euros “para financiar el suministro de material rodante para la construcción de dos líneas del tranvía de Casablanca, en caso de que una empresa española resulte adjudicataria en la licitación internacional convocada”, según explicó el Gobierno en su momento. En este caso, el contrato se lo llevó la francesa Alstom, por lo que no hubo crédito.

En Uzbekistán era distinto. Lo que se aprobó fue un crédito de 57,4 millones de euros para “financiar la ingeniería, adquisición, fabricación, suministro, almacenaje, instalación y puesta en marcha de dos composiciones de tren eléctrico alta velocidad modelo Talgo 250”, junto con “cuatro coches para trenes ya en servicio, piezas de mantenimiento y equipos de mantenimiento con sus repuestos”. “El objetivo de este proyecto es la ampliación de la flota de trenes de alta velocidad para cubrir las necesidades derivadas de la alta demanda de ocupación y de la construcción de nuevas líneas ferroviarias de alta velocidad en la República de Uzbekistán”.

También se ha puesto en cuestión la concesión, en febrero de 2025, “de un crédito reembolsable en condiciones concesionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con cargo al Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM), a Office National des Chemins de Fer du Maroc / Ministerio de Economía y Finanzas de Marruecos, para financiar el proyecto de suministro de hasta 40 trenes interurbanos, por importe de hasta 754 millones de euros”. De nuevo, ese crédito está condicionado a que se acaben comprando trenes interurbanos a empresas españolas. 

¿Qué es el FIEM y cómo funciona?

El FIEM, el citado Fondo para la Internacionalización de la Empresa, es un instrumento público que busca apoyar la internacionalización de las empresas españolas financiando proyectos de exportación. Es decir, no se financia al país receptor, se financia la exportación española, porque solo se dan los créditos al país en cuestión si una empresa española resulta adjudicataria del contrato.

La financiación se articula mediante créditos reembolsables, que están sujetos a criterios y condiciones previamente establecidos, no son subvenciones, recalcan fuentes del Ejecutivo. El riesgo financiero recae en el comprador extranjero, que es quien asume la deuda y el compromiso de pago.

La financiación se concede al cliente extranjero de la empresa española, sea un cliente público o privado, y está vinculada al contrato de exportación. Es decir, es el comprador extranjero es quien asume la deuda, mientras que los pagos se realizan directamente a la empresa española, a través del FIEM, a medida que cumplen las condiciones marcadas en el contrato, según explican las citadas fuentes.

Esta financiación es ventajosa para la empresa española porque no supone endeudamiento y elimina el riesgo de impago. Al mismo tiempo, cada euro movilizado está ligado obligatoriamente a bienes y servicios producidos por empresas españolas, lo que se traduce en la creación de empleo y en generar actividad industrial. “El impacto económico se queda en España: empleo, producción y tecnología”, en sectores de alto valor añadido como el ferroviario.

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