La Palma concluye la vendimia con la producción más baja registrada

Uva blanca de la Denominación de Origen.

La vendimia de 2020 en La Palma ha concluido con una recolección de 432.009 kilos de uva, la más baja en producción desde que se tienen registros, asegura el Consejo Regulador de la Denominación de Origen.

“La vendimia en la isla dio comenzó el pasado 1 de agosto con la recolección de los vidueños en la Subzona Hoyo de Mazo, para ir escalando altitudes a lo largo de todo este tiempo y llegar a la recolección de las zonas altas, finalizando el pasado 2 de octubre en la Subzona Norte de La Palma”, explican.

“Se ha recolectado un total de 432.009 kilos que han ido a parar a las 19 bodegas acogidas a la Denominación de Origen Protegidas Vinos La Palma, de las cuales la mitad correspondió a uvas de variedades blancas y el 50% restante a uvas tintas. Pero el mayor de los problemas no es la escasa producción. La principal problemática radica en que las cepas se están secando. Hay que tener en cuenta que una importante superficie de viñedo de la Denominación de Origen de Vinos La Palma es de estricto secano”, aseguran.

“Podemos observar cómo en el viñedo de secano ubicado en la vertiente oeste de la isla, es decir, desde Fuencaliente hasta Tijarafe, las parras están muriendo, por lo que de no actuar con medidas urgentes que posibiliten la aportación de agua que sustituya a la de la lluvia de cara al próximo invierno, no habrá futuro para esas zonas, es más, llegaremos ya tarde para muchas cepas. También se observa cómo el viñedo que tiene sistemas de riego de apoyo han sufrido los daños de la sequía pero en menor medida”, resaltan.

“Habría que remontarse hasta el año 2007 para recordar una vendimia con tan baja producción en la isla de La Palma. En esa campaña se recolectaron 563.000 kilos aproximadamente”, recuerdan.

“Como cada año, el clima ha marcado la producción, con un invierno seco y cálido seguido de una primavera muy cálida y seca, con episodios de calima y ola de calor a mitad de agosto, a lo que se unió el incendio de la Villa de Garafía, que  afectó a una zona muy amplia de cultivo de viñedo, que si bien el fuego no quemó, las altas temperaturas provocadas por el mismo favorecieron la deshidrataron de racimos, cuando a estos todavía les faltaban algo más de dos semanas para madurar. A estos daños hay que añadir, los efectos del incendio producidos por el agua salada vertida por los hidroaviones en sus tareas de extinción sobre los cultivos. Todo ello ha provocado la merma tan importante que hemos tenido en las producciones de este año”, resaltan.

“Desde el Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Vinos La Palma queremos agradecer a todos  los viticultores y viticultoras, que pese a las circunstancias tan adversas por las que atravesamos siguen apostando por este cultivo histórico que tantas alegrías nos ha dado”, concluyen.

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