La educación emocional salva el corazón del colegio de La Laguna, enterrado por la lava
El desalojo del colegio público de La Laguna fue “de película”. Ana, secretaria y docente en el centro, nunca olvidará al agente de la Policía Nacional uniformado que salió con una pequeña caja cargada con estrellas de navidad. Mónica, la directora, se quedó paralizada y no sabía qué llevarse. Creía que no era necesario sacar tantas cosas. Tenía la certeza de que pronto podrían volver. En cuatro horas, familiares, amigos, madres, padres y profesorado se volcaron en guardar en cajas, bolsas e incluso papeleras todos los materiales y los recuerdos de este centro pionero en Canarias y en la Península en implantar la educación emocional. A las 17.30 horas, Ana cerró la puerta sin saber que no la podría volver a abrir.