Miguel Ujeda, director de Innovación del Colegio Mirasur: “El problema de los menores con el uso de la tecnología se produce fuera del centro educativo”
Miguel Ujeda (Alicante, 1978) es uno de los grandes platos fuertes de las jornadas ‘Hackeando la Educación’ que, bajo la organización de ecca.edu, se celebran estos días en Las Palmas de Gran Canaria (más allá de su papel como ponente también forma parte del comité organizativo del evento). Este pedagogo y profesional de la Educación trabaja como director del área de Innovación Mirasur School de la localidad madrileña de Pinto, uno de los grandes eferentes en el uso de las nuevas tecnologías de toda España.
Ujeda complementa su trabajo en este centro con su labor de líder fundador de la Comunidad de Educadores de Google en España, GEG España y colabora como Consultor Senior con el equipo de Google for Education en España como experto en formación y actividades educativas dinamizadas con tecnología en entornos de innovación, formación y mejora de personas y equipos. Estamos ante uno de los expertos más solventes en innovación educativa de toda España. Un profesional acreditado que nos adelanta lo que viene. Y cómo afrontar los retos que la Inteligencia Artificial (IA) impone en los colegios.
Pregunta: Una de las cosas que más me ha llamado la atención leyendo cosas sobre usted es que habla de manejar la tecnología desde un punto de vista humanístico…
Respuesta: Sí, así es.
Y con todo lo que está cayendo con la IA, ¿Cómo se logra eso?
Básicamente es la protección y la seguridad psicológica con la que uno afronta la integración de estas tecnologías en la educación. La clave es mantener a la persona en el bucle de la interacción con la tecnología. Es la única manera en la que podemos evitar riesgos grandes y en la que ponemos en valor lo que realmente importa, que es la interacción entre personas para formar personas. Es una mirada profundamente humanista porque busca apoyarse en la tecnología para maximizar el desarrollo de las personas y la mejora de nuestras capacidades y habilidades.
No me podrá negar que en este momento el panorama no es muy halagüeño…
Hay un panorama de oportunidades siempre que hay un cambio tecnológico. Lo que pasa es que podemos mirar las cosas desde el punto de vista de la amenaza o podemos mirarlo como las tensiones lógicas que ocurren cuando aparece una tecnología tan disruptiva como la IA. Pero es que esto ha pasado con todas las tecnologías a lo largo de la historia de la Humanidad.
¿Cómo podemos controlar esas amenazas?
El desarrollo de la IA sólo se puede controlar desde marcos reguladores e intervenciones gubernamentales que escapan a nuestro control como profesionales. Hay una parte macro regulatoria que, en el caso de la Unión Europea, está bien enfocada. Pero hay que tener en cuenta que este control va mucho más lento que la realidad. Siempre vamos a estar por detrás de lo que ocurre. Y esto nos lleva a una intervención más local. Cada institución va a tener que hacer una adaptación para integrar esta tecnología. Y en este sentido, ecca.edu ha hecho un trabajo formidable. Ha visto lo que sucede y ha dicho, no voy a esperar a que me lo den hecho y voy a empezar a generar una reflexión honesta. Corres riesgos, porque te puedes equivocar, pero tienes que hacer tu propia interpretación sobre la IA antes de que te pongan el marco por encima.
Usted habla de guardarraíles para evitar los riesgos que supone introducir la IA en la Educación. ¿Cómo podemos poner esos límites?
Lo primero es usar LLM; modelos de gran lenguaje que hayan sido adaptados, pensados o modificados para educación. Esto es, hechos para asistir a personas durante el aprendizaje. Nosotros hemos elegido Gemini porque Google DeepMind, quizá el laboratorio de IA más importante del mundo, ha hecho una adaptación de su modelo generalista llamado LearnLM precisamente para facilitar y asistir el aprendizaje bajo principios pedagógicos. Ellos han hecho una modificación del modelo generalista orientado al aprendizaje. La idea es no buscar el mejor modelo dando respuestas, sino el mejor modelo acompañando el aprendizaje. Son cosas muy diferentes. Es muy distinto tener a un listillo al cuál tú le haces preguntas que tener a alguien que no sólo te da buenas respuestas, sino que te lleva a comprometerte con tu aprendizaje. Los modelos generalistas son esos listillos y por eso se usan mal. Porque se busca un atajo, no aprender mejor…
Sería como El Rincón del Vago con esteroides…
Sí, pero muy musculado.
¿Qué papel juega la comunidad educativa en este proceso?
Las organizaciones también tenemos que empezar a regular. Ver para que cosas es lógico y honesto utilizar estas herramientas y para cuáles no. Y pongo un ejemplo: usar la IA como asistente del profesorado durante la evaluación para dar un mejor ‘feedback’ durante el proceso; mientras que los alumnos hacen las tareas, es lícito. ¿Por qué lo es? Porque entre dar ese ‘feedback’ y no darlo, hay una gran diferencia. Los profesores no tienen tiempo de personalizar el feedback para cada estudiante; con la IA y estos modelos, ahora es posible. Lo que no es lícito es que la IA evalúe de forma sumativa o ponga una calificación final y esto pueda llegar a condicionar el futuro académico del alumno.
Ahí podríamos hablar del problema del sesgo de la propia IA…
Claro. Hay problemas de sesgos. Pero es que, aunque la IA pudiera hacer esa evaluación mejor que un humano, no estaría justificado. Porque es el humano el que tiene que acompañar y liderar ese proceso. No lo puede delegar en la IA. Un cirujano se puede ayudar de la IA para hacer un diagnóstico o un plan de cirugía, pero nunca podrá delegar la responsabilidad de una cirugía en una máquina. Pues en el ámbito educativo es lo mismo.
¿Y todo esto cómo se aplica a los centros?
Tiene que llegar un momento en el que deben empezar a generar sus propias herramientas y artefactos digitales basados en IA para asistir al aprendizaje de una forma controlada y ajustada. Y digo sus propias herramientas, no que cojan las de una editorial o las de una empresa que se las vende. Ahora crear esos aplicativos está a nuestro alcance y en un entorno seguro y privado. Mirasur School, el colegio en el que trabajo, y ecca.edu ya lo están haciendo. Estamos empezando a asumir la responsabilidad; ese nivel en el que eres tú el que decide como quieres que se produzca la interacción con la IA.
¿Y los alumnos? ¿Cómo deben interactuar con estas tecnologías?
Hay que diferenciar entre los alumnos que ya tienen consolidado un desarrollo en sus aptitudes más básicas (lectura, escritura, operaciones, cálculo, razonamiento) y los que no. Para los que no, no tiene ningún sentido introducir la IA. Y en todos los casos se tendrá que ir introduciendo para ayudarlos a entender este tipo de tecnología, como funciona, lo que representa y la forma en que queremos que la usen. Para que ellos controlen la tecnología y no al revés. Y esto hay que hacerlo desde bien chiquitines, aunque siempre acompañados por el profesorado. El uso autónomo debe ser a partir de Secundaria. Antes, siempre con guía, con orientación y siempre con mucha formación.
Esto puede permitir una personalización de la Educación nunca vista…
Correcto. Esa es la idea. Y habrá que pensar en qué. Porque todo al mismo tiempo no es posible. Hay muchas ventajas posibles en todo esto. La gran promesa de la tecnología ha sido poder personalizar la enseñanza, desde siempre. Ahora parece que está al alcance desde el punto de vista tecnológico, pero la pelota está en nuestro tejado para poder gestionar este salto de manera correcta. No va a venir ningún externo o una empresa tecnológica a decirte lo que tienes que hacer en tu colegio.
Está claro que esa personalización será ideal para tratar de encaminar a los alumnos rezagados, pero ¿puede la IA también descubrir los talentos ocultos?
Es una herramienta para todos. En el momento que tienes un sistema que es capaz de adaptarse tanto a las características personales y los intereses del alumno como a sus necesidades, lo que tienes es un sistema para todos. Esa es la gran ventaja y la principal diferencia entre personalizar e individualizar el aprendizaje. Con la individualización todos van a recorrer el mismo camino y aunque les demos más flexibilidad en tiempos o apoyos. Con la personalización se abre la posibilidad de que haya caminos diferentes para intereses y necesidades diferentes y de una forma completamente adaptativa.
Usted habla de un sistema educativo que atraviesa multitud de problemas. Con profesores desmotivados por la enorme carga de trabajo y alumnos con falta de atención. Para muchos, es la tecnología la responsable de estos problemas…
El problema es la tecnología no acompañada y mal introducida. Y sobre todo es el uso de esa tecnología fuera del contexto escolar lo que está provocando ese problema. Pero no sólo en los niños. También es un problema para los adultos. El problema no está en usar la tecnología para aprender, sino en que la gente queme el tiempo mirando una pantalla infinita. Yo estoy en contra de eso y no tiene nada que ver con el potencial que tiene la tecnología en el ámbito escolar. Tiene un poder enorme para hacer palanca y mejorar las cosas, pero depende de nosotros. Por eso hacen falta educadores dispuestos a dedicar más tiempo del necesariamente remunerado para mejorar las cosas.
¿Cuál es el objetivo de estas jornadas?
Activar a la comunidad educativa en Canarias. Y por eso traemos a gente muy potente y ofrecemos un programa eminentemente práctico. Lo tradicional es dar ponencia tras ponencia, y al final no queda casi nada. Por eso no sólo hay ponencias, sino muchas demostraciones en vivo en las que los asistentes podrán resolver problemas reales utilizando estas herramientas disponibles. La idea es que el lunes siguiente haya gente en sus centros que contagie esta necesidad de reflexionar y hacer cosas al respecto.
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