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Golpe a golpe

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El Tribunal de Justicia de la Unión Europea le dio ayer un varapalo mayestático a los jueces reaccionarios españoles del Tribunal Supremo y a la plúmbea y contumaz oposición carpetovetónica.

Una vez más los tribunales europeos vuelven a corregir a los jueces españoles, los mismos que hicieron una huelga remunerada (así también la hago yo) para protestar con la toga en la puerta de los juzgados contra un proyecto de amnistía que en aquella época ni siquiera existía.

Los jueces carcamales españoles, valga la redundancia, han vuelto a hacer el ridículo ante toda Europa y buena parte del mundo. Hemos tenido que aguantar estos años a los políticos de la oposición y a jueces antediluvianos que cada día nos daban lecciones políticas y judiciales proclamando a todo el mundo que la amnistía que aprobó el Congreso de los Diputados a propuesta del Gobierno era ilegal y anticonstitucional.

Primero se pronunció el Tribunal Constitucional validando la absoluta legalidad de la amnistía pero eso no era suficiente para la (ultra)derecha y los jueces del Tribunal Supremo. Los carcamales descalificaron la sentencia del Tribunal Constitucional porque el presidente Conde Pumpido era “un hombre de confianza del Gobierno” y había sido propuesto por él. Que sea un prestigioso jurista ya es lo de menos.

Tiempo después, ayer sin ir más lejos, se pronunció el Tribunal de Justicia de la Unión Europea con sede en Luxemburgo y que está formado por magistrados de los 27 países que conforman la UE. Este Alto Tribunal, el más alto de la Unión Europea, volvió a validar por unanimidad la amnistía tan vilipendiada por nuestro paisano Marchena y sus colegas del Supremo.

Estos pesados ultras ya no podrán volver a llamar golpistas a los políticos independentistas catalanes, a no ser que quieran llevar la contraria al Tribunal Constitucional y al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Que tampoco me extrañaría. Lo más cabreante es ver y escuchar a neofranquistas que defienden el golpe de Estado de Franco llamando golpistas a Junqueras y a los demás políticos soberanistas catalanes. Patético y surrealista. Golpe a golpe hasta el batacazo final. Ojo por ojo, diente por diente, hasta quedar tuerto y desdentado. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Mientras los jueces armaban desaforadamente ruido en la calle, la derecha lo hacía en el Congreso de los Diputados y con el respaldo mediático de la prensa afín. Como cuando salieron a la calle con los obispos para protestar contra la ley de matrimonio igualitario de Zapatero y el paisano, amigo y compañero de clase Juan Fernando, López Aguilar,

Cuando luego llegó al poder M. Rajoy no la modificó ni en un solo punto. Es más, su alcalde de Vitoria y portavoz del PP en el Senado, Javier Maroto, se casó con su novio de toda la vida en una boda que aglutinó a toda la plana mayor del Partido Popular. Menudos hipócritas.

Algunos jueces se inventaron que durante el jolgorio del procés hubo terrorismo porque un turista francés murió de infarto en el aeropuerto de Barcelona durante una protesta. Es un guión que no serviría ni para la peor película de Netflix pero realmente hubo jueces que se lo creyeron. Y no solo jueces.

Lo único que le falta ahora a la oposición es calificar de bolivariano y social comunista al Tribunal de Justicia de la UE. Dales tiempo y así será. Feijóo, otros dirigentes de su partido y Abascal no se cansaron de hablar continua y desesperadamente (ahora se demuestra que ignorantemente también) de la ilegalidad y anticonstitucionalidad de la amnistía a los políticos soberanistas de Cataluña.

Parece que Feijóo se ha apuntado a un curso acelerado de catalán para hablarlo en la intimidad con Puigdemont (y Aznar) ya que el líder de la oposición y candidato a la presidencia del Gobierno ha pasado de demonizar el independentismo catalán a entenderlo electoralmente. Ha dejado de estudiar inglés porque el pobre no tiene las dotes mínimas para aprenderlo, según él mismo reconoció en programas descerebrados y palmeros como El Hormiguero.

La derechona y el Tribunal Supremo descalificaron la sentencia del Tribunal Constitucional pero me temo que no podrán hacer lo mismo con el Tribunal de Justicia de la UE porque está compuesto por magistrados de todos los países y de todas las ideologías. La unanimidad es incontestable.

No creo que Feijóo se atreva a llamarlos alegremente bolivarianos y social comunistas aunque no pongo la mano en el fuego por ello. Todo se andará porque en política he visto burros volando, al igual que los que sobrevuelan ciertos tribunales de justicia.

Casualmente el mismo día que se conocía la sentencia europea sobre la amnistía también se supo la decisión que ha tomado la Audiencia Provincial de Madrid sobre el recurso de Begoña Gómez contra las malas prácticas del juez Peinado, padre de una concejal del PP y un enamorado de la equitación.

Le gustan los caballos y es propietario de algunos con los que compite por esos hipódromos de dios. De hecho el juez Peinado tiene pinta de jinete, aunque desconozco si es uno de los cuatro de la Apocalipsis. Más bien parece un jockey por su baja estatura y poco peso. Le falta la gorra con visera vuelta hacia atrás.

La Audiencia Provincial de Madrid le ha vuelto a corregir por enésima vez: le ha devuelto el pasaporte a Begoña Gómez al considerar un exceso la medida tomada por el juez y además le dice que la mujer del presidente de España no podrá ser juzgada por corrupción en los negocios ni por apropiación indebida. En otras palabras, que no se le podrá llamar corrupta.

De hecho, la UCO aseguró en sus informes al juez Peinado que Gómez no se había lucrado por sus clases en la cátedra de la universidad. Además esas clases ya las impartía años antes de que su marido llegara a la Moncloa e incluso de que fuera secretario general del PSOE.

Evidentemente ayer no fue el mejor día de la derechona y los jueces retrógrados. En la vida real, como en las películas de política y justicia ficción, no siempre tienen que ganar necesariamente los malos.

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