La Palma afronta la renovación de su sistema eléctrico tras décadas de dependencia del petróleo

Panorámica de la central eléctrica de Los Guinchos.

0

La Palma se prepara para afrontar una de las principales renovaciones de su sistema eléctrico de las últimas décadas. La isla, cuya generación depende mayoritariamente de los combustibles derivados del petróleo, podrá incorporar nuevos grupos de producción para sustituir parte de los equipos más antiguos de la central térmica de Los Guinchos.

La actuación responde a un problema acumulado durante años. Buena parte de la electricidad que consumen los hogares, empresas y servicios públicos palmeros se produce en esta central mediante motores diésel. Algunos de esos grupos generadores superan los 50 años de antigüedad y continúan desempeñando un papel esencial en el suministro insular.

El mantenimiento ha permitido prolongar su funcionamiento, pero la edad de los equipos aumenta el riesgo de averías y reduce la capacidad de respuesta del sistema. En una red pequeña y aislada como la de La Palma, la parada repentina de uno de los principales generadores puede provocar desequilibrios y extender la incidencia al resto de la isla.

A diferencia de los sistemas eléctricos conectados a grandes redes continentales, La Palma debe producir dentro de su territorio toda la energía que consume. Cuando falla una unidad de generación, no puede recibir de forma inmediata electricidad de otra isla para compensar esa pérdida.

Esta situación ha convertido la renovación de Los Guinchos en una demanda planteada durante años por instituciones, sectores económicos y responsables del sistema eléctrico. La autorización de nuevos procedimientos para incorporar potencia firme abre ahora la posibilidad de reemplazar los grupos obsoletos y aumentar el margen de seguridad.

Nuevos grupos para garantizar el suministro

El Ministerio para la Transición Ecológica ha previsto para La Palma la incorporación de 52 megavatios de potencia firme con el horizonte de 2031.

La potencia firme es aquella que puede activarse cuando el sistema la necesita, con independencia de que haya viento o radiación solar. En el caso de La Palma, permitirá disponer de generación de respaldo cuando aumente el consumo, se produzca una avería o disminuya la producción de otras fuentes.

El procedimiento contempla la instalación de nuevos equipos, la modernización de instalaciones existentes y otras actuaciones destinadas a garantizar el suministro en los sistemas eléctricos no peninsulares.

La renovación permitirá sustituir motores con varias décadas de servicio por unidades de mayor eficiencia y fiabilidad. Los nuevos equipos necesitarán menos combustible para producir la misma cantidad de electricidad y ofrecerán una respuesta más rápida ante las necesidades de la red.

Sin embargo, durante los próximos años una parte importante de esta potencia seguirá dependiendo previsiblemente de combustibles fósiles. La renovación resolverá el problema inmediato de la antigüedad de los motores, aunque no eliminará la dependencia energética exterior de la isla.

Una batería para responder en segundos

Otra de las actuaciones previstas es la incorporación de una batería de emergencia vinculada al sistema eléctrico de La Palma.

Este tipo de instalación puede entregar energía a la red casi de forma instantánea cuando se produce la desconexión de un grupo generador. Su función principal será sostener el sistema durante el tiempo necesario para activar otros equipos y evitar que una incidencia puntual termine provocando un apagón general.

La batería también permitirá almacenar parte de la electricidad producida en momentos de menor consumo o de mayor generación renovable. Esa energía podrá utilizarse posteriormente, por ejemplo, durante la noche o en situaciones de mayor demanda.

No sustituirá a la central térmica ni podrá mantener por sí sola el suministro de toda la isla durante periodos prolongados. Su importancia reside principalmente en su velocidad de respuesta y en su capacidad para estabilizar la red durante los primeros momentos de una avería.

La ubicación prevista en el entorno de Los Guinchos facilitará su integración con la principal instalación de generación de la isla, aunque el proyecto deberá completar los correspondientes procesos administrativos, técnicos y de ejecución antes de entrar en servicio.

Una reactancia para controlar la tensión

La mejora del sistema incluirá también la instalación de una reactancia en la red eléctrica insular.

Aunque se trata de un equipo menos conocido que una batería o un generador, su función es relevante para mantener la estabilidad. La reactancia permite controlar la tensión y absorber determinados excesos que pueden aparecer en las líneas eléctricas.

En una red insular, donde las distancias, el tamaño del sistema y la distribución de la demanda condicionan el funcionamiento, las variaciones de tensión pueden afectar a la calidad del suministro. Este dispositivo ayudará a mantener los valores dentro de los límites necesarios para el funcionamiento seguro de la red.

La batería y la reactancia cumplirán funciones diferentes. La primera aportará energía y capacidad de respuesta rápida, mientras que la segunda actuará sobre la tensión y el equilibrio eléctrico. Ambas instalaciones se sumarán a la renovación de los grupos generadores y a las posibles mejoras de subestaciones y líneas.

Una red más preparada frente a los apagones

La combinación de nuevos grupos, almacenamiento y equipos de regulación debería aumentar la resistencia del sistema eléctrico palmero durante los próximos años.

Cuando un generador antiguo se avería, la red dispone actualmente de un margen limitado para compensar la pérdida. Con nuevos motores y una batería, la respuesta podrá producirse con mayor rapidez. La reactancia contribuirá, por su parte, a mantener estable la tensión durante el funcionamiento normal y ante determinadas incidencias.

Estas actuaciones no garantizan que nunca se produzcan cortes de suministro. Los apagones también pueden originarse por averías en líneas, subestaciones, sistemas de control u otros elementos de la red. No obstante, la renovación reducirá uno de los principales factores de riesgo: la dependencia de equipos que llevan más de medio siglo en funcionamiento.

La entrada en servicio de las nuevas instalaciones dependerá de que los proyectos anunciados completen su tramitación y se ejecuten dentro de los plazos previstos.

El reto de sustituir progresivamente los combustibles fósiles

La renovación de la central coincide con el debate sobre el futuro modelo energético de La Palma.

La isla necesita mantener suficiente potencia gestionable para garantizar el suministro, pero también debe aumentar la producción de origen renovable. La energía solar y la eólica pueden reducir el consumo de combustibles fósiles, aunque su producción varía en función de las condiciones meteorológicas.

Por este motivo, el desarrollo renovable deberá estar acompañado por sistemas de almacenamiento, mejoras en la red y tecnologías capaces de proporcionar electricidad cuando no haya sol o viento.

Entre las alternativas que se estudian se encuentra la geotermia. Esta tecnología aprovecha el calor del subsuelo y, en caso de confirmarse la existencia de un recurso viable, podría producir electricidad de manera continua.

La geotermia presenta una diferencia importante respecto a otras fuentes renovables: no depende de la radiación solar ni de las condiciones del viento. Por ello, podría aportar generación renovable gestionable y reducir parte del funcionamiento de los motores térmicos.

Su posible desarrollo se encuentra todavía en una fase de investigación. Será necesario determinar la disponibilidad del recurso, su viabilidad económica y sus efectos ambientales antes de plantear una explotación comercial.

Sustituir generación, no solo añadir potencia

Los nuevos grupos de Los Guinchos garantizarán el suministro mientras avanza la incorporación de energías renovables. La planificación energética deberá determinar durante cuánto tiempo continuarán funcionando y qué parte de su producción podrá ser sustituida por otras fuentes.

El objetivo técnico es que la energía solar, la eólica, el almacenamiento y, en su caso, la geotermia reduzcan progresivamente las horas de funcionamiento de los motores que utilizan combustibles fósiles.

La incorporación de renovables sin una reducción equivalente de la generación térmica aumentaría la potencia total disponible, pero mantendría la dependencia del petróleo. Por ese motivo, la evolución del sistema no se medirá únicamente por el número de nuevas instalaciones, sino también por la disminución del combustible utilizado para producir electricidad.

La Palma afronta así dos procesos simultáneos. El primero es inmediato: sustituir equipos obsoletos y reforzar la red para reducir el riesgo de apagones. El segundo se desarrollará a más largo plazo: transformar un sistema basado casi por completo en combustibles fósiles en otro con una mayor participación de fuentes renovables.

La ejecución de los proyectos previstos durante los próximos años determinará el ritmo de esa transformación y la capacidad de la isla para disponer de un suministro más seguro y menos dependiente del petróleo.

Etiquetas
stats