Margullo fecal en E. coli
E. coli no es el nombre de una pintoresca ciudad italiana, es la bacteria que flota entre la mierda humana en nuestras playas. Como dice internet: “La presencia de la bacteria Escherichia coli (E. coli) en las playas es un indicador directo de contaminación fecal proveniente de aguas residuales o descargas cloacales que se desbordan a menudo debido al aumento de población y turismo”. No me lo he inventado yo, la vida es así, una gran cloaca por inacción de las políticas públicas de saneamiento y por efecto directo de la avasalladora colonización turística que sufrimos los aborígenes isleños.
Quizás la fecalidad sea una subcondición necesaria de la condición postmoderna y postindustrial, que tiene su expresión más contemporánea en el desarrollo sin límites del capitalismo turístico absolutamente desregulado, y su producción constante de detritus humanos, de plásticos para llevar, y subproductos culturales, lanzados al común e imposibles de gestionar. En definitiva; considero que la fecalidad es estructural a las sociedades actuales. Así las cosas, el problema no radicaría tanto en el reciclaje, como en la reducción en la producción de tanta basura.
Pero no se preocupen, Coalición Canaria ya cayó en la cuenta de que hay que poner límites al turismo masivo. Antes no, ahora, justo cuando se acercan las elecciones y comienzan a sentir el aliento de las manifestaciones y la ciencia contra la turistificación y la sostenibilidad socioambiental en el cogote. Repugna ver a cuadros torcidos de CC diciendo que hay que limitar el turismo, cuando siguen permitiendo la construcción de más tumbas del alma para que prosiga la invasión europea. Cuando nunca han acometido el tratamiento de aguas residuales, cuando no obligan a la burguesía hotelera a depurarse un poco, en fin; cuando siempre han votado en contra de quienes llevamos décadas haciendo estas propuestas. En Fuerteventura permiten proyectos como Casillas de Costa, cientos de viviendas para los colonos europeos blancos que especularán, mientras los majoreros viven en un corte de agua eterno. Y, junto al PSOE, mantienen intacto el alegal hotel Riu Oliva Beach Resort.
Que se rían de los canarios es normal, pero es que se ríen de sus propios afiliados. No hay luz autónoma en sus filas. ¿No les da vergüenza el murmullo por la calle? El murmullo que dice: Canarias tuvo un límite, así no se puede vivir. Porque todos los estudios e iniciativas relacionan la colonización brutal que padecemos con el deterioro costero. Máxime cuando el 70% de vertidos no cuenta con autorización. Se vierten aguas residuales y fecales sin tratamiento alguno. De 400 puntos de vertidos, 216 son ilegales, y eso suponiendo que los autorizados contemplen todo el proceso de depuración. Lo que es mucho suponer. Registramos 99 millones de noches turísticas durante 2025. Y siguen. Han convertido nuestro pequeño país canario en una maquinaria de entretenimiento y de producir detritus imposibles de reciclar. Y no es un problema solo ambiental o de salud, lo es para la democracia misma, porque se impide a la ciudadanía el derecho al uso y disfrute de nuestros recursos naturales. Por eso es mayor el delito. Porque el derecho al disfrute de la costa está recogido en la Constitución y en la propia Ley de Costas. Y la desidia de las corporaciones nos impide ejercer nuestro ocio. Mucha gente pasa el día o fin de semana en la playa, buceando, surfeando, mirando para los celajes, o abstrayéndose, margullando y fotografiando especies marinas. Los negocios y el empleo se mantienen si la playa está en condiciones. Por eso, si con la maltrecha salud mental propia de este capitalismo acelerado que destruyó nuestra pachorra, si con las guerras y crisis culturales que encadenamos, si con la crispación política que alientan los medios de comunicación falangistas y estómagos agradecidos; los canarios no podemos bañarnos en las playas… ustedes me dirán. Máxime con la solajera que hace.
La ciencia y la calle indican que se trata de reducir la brutal colonización que padecemos, que necesitamos un gran pacto nacional canario para limitar el crecimiento turístico, impedir más camas alojativas, prohibir la compra de viviendas y fincas a extranjeros, etcétera. Eso hay que pelarlo aquí, en Madrid y en la UE, y si nos dicen que no, volvemos hasta que se lo metan en la cabeza, y si siguen diciendo que no, lo impondremos como podamos.
Pero ¿saben lo que más coraje da?, ver a los de Coalición Canaria en las fiestas patronales cantando: “¡Somos costeros, arriando vela, largando al viento, la mierda entera!”
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