Coalición Canaria: 30 años de Gobierno

Expresidentes del Gobierno de Canarias. (Canarias Ahora).

Salvador Lachica

Santa Cruz de Tenerife —

La crisis institucional abierta por Fernando Clavijo al cesar el 23 de diciembre a los consejeros socialistas ha alimentado el ansia de varias fuerzas políticas, incluida el Partido Popular (PP), de intentar ponerse de acuerdo para acabar con tres décadas de los nacionalistas en el Gobierno de Canarias, un camino que iniciaron en 1987 y del que no se han desviado desde entonces.

El rumor que ha levitado sobre la posible moción de censura al presidente Fernando Clavijo no es tanto arrebatarle el timón de la Comunidad Autónoma sino “acabar con el régimen” que primero las extintas Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC) y luego Coalición Canaria (CC), instauraron en el Archipiélago desde que accedieron al Gobierno en 1987.

Muchos son los dirigentes políticos del PSOE, Podemos y NC, e incluso del PP, los que aseguran que “como esta oportunidad puede no haber otra en muchos años más” para cortocircuitar a CC, un partido nacido desde el poder y que lo sigue ostentando en la actualidad. Sin embargo, los matices ideológicos sobre las políticas concretas a llevar a cabo han dificultado ese “ahora o nunca”.

En la segunda Legislatura de la Comunidad Autónoma de Canarias (1987-1991) irrumpieron con una fuerza parlamentaria no suficientemente prevista por sus adversarios las entonces Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC) lideradas por Manuel Hermoso, que había centrado su campaña en un feroz ataque a las políticas pro-Gran Canaria del primer presidente de Canarias, Jerónimo Saavedra.

“Que pacten ellos”

Una legislatura que se inició con la displicencia de Saavedra de no iniciar negociaciones para formar gobierno. “Que pacten ellos”, dijo el entonces presidente en funciones previendo que iba a ser imposible que la oposición llegara a un acuerdo. Pero llegaron. Y ese Pacto Canario, como fue bautizado, convirtió en presidente a Fernando Fernández, líder del entonces Centro Democrático y Social (CDS), el partido menos votado al hemiciclo en 1987.

Un acuerdo entre cuatro fuerzas políticas (CDS, AIC, Alianza Popular y la Agrupación Herreña de Independientes) que sumaban 31 diputados y gracias al cual el germen de CC consiguió las consejerías de Economía, Hacienda y Educación.

Pero las tensiones internas entre fuerzas tan dispares, sobre todo con motivo de la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, llevó a Fernández a presentar a finales de 1988 una cuestión de confianza que perdió gracias a la abstención de los entonces insularistas. “Un diez para el Gobierno, pero un cero para el presidente”, dijo en ese momento Hermoso. No obstante, el pacto se reeditó porque todos sus componentes apoyaron a Lorenzo Olarte (vicepresidente de Fernández) para sustituir al perdedor de la confianza.

Todo parecía indicar que el Pacto Canario iba a tener una secuela a partir de las elecciones de 1991, pero el bloqueo de AM en la votación para convertir a Victoriano Ríos presidente del Parlamento hizo que Hermoso cruzara los escasos metros que lo separaban de Saavedra en el salón de plenos de Teobaldo Power y le tendió la mano. El líder socialista se la estrechó: había nacido el Pacto de Hormigón, que contaba con 41 de los 60 diputados fruto de los acuerdos entre el PSOE, las AIC y AHÍ.

Hermoso, primer presidente de CC

Dos años después, las AIC presentaron una moción de censura a Saavedra, lo que supuso la creación de Coalición Canaria (CC): 31 diputados fruto de la suma de las AIC, el Centro Canario Independiente (CCI) de Lorenzo Olarte, Iniciativa Canaria (Ican) y Asamblea Majorera (AM).

Hermoso, líder indiscutible de la Agrupación Tinerfeña de Independientes (ATI) y de las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC) había conseguido ser presidente del Gobierno y, no sin sobresaltos, acabó su mandato.

El año 1995 era el momento propicio para conocer si las urnas respaldaban un invento que internamente estaba sometido a “dolores de crecimiento”, como los denominó el histórico nacionalista Victoriano Ríos. Como muestra, Independientes de Fuerteventura (IF) y el Partido de Independientes de Lanzarote (PIL) habían decidido desvincularse de las AIC (y de CC) por entender que el proyecto político bendecía la hegemonía de Tenerife frente al resto de las islas.

Evidentemente perdieron la mayoría absoluta, pero cosecharon el 32’85% de los votos emitidos y consiguieron 21 diputados. Frente a CC el PSOE liderado por Augusto Brito pasó de 23 a 16 escaños, fruto del desgaste que a nivel nacional sufría Felipe González en su última legislatura salpicada por los escándalos de corrupción, y el PP, subido a la ola Aznar consiguió que José Miguel Bravo de Laguna obtuviera 18 escaños, triplicando su presencia parlamentaria respecto a 1991.

Las urnas habían sido generosas con las nuevas siglas del moderno nacionalismo canario. Pero el PP lo fue aún más. En plenas negociaciones para formar un Pacto de Gobierno con el PSOE, los socialistas fueron víctimas de una nueva deslealtad política que sumar a la moción de censura.

Bravo de Laguna ofreció a Hermoso un año de gobierno en solitario y, tras las Elecciones Generales de 1996, entrar a formar parte del mismo teniendo en cuenta que todo hacía prever que José María Aznar sería el próximo presidente de España, lo que facilitaría las siempre tirantes relaciones bilaterales.

Una oferta que garantizaba a Hermoso la Presidencia desde el primer momento, ya que la entrada de los conservadores un año después no conllevaba ni siquiera la presentación de una mera cuestión de confianza, toda vez que durante los primeros 365 de la legislatura el PP iba a apoyar todo lo que CC decidiera en solitario.

Román Rodríguez, primer presidente post Hermoso

Pese a las continuas trifulcas internas (Olarte no consiguió ser nombrado candidato a la Presidencia y, en su lugar, fue elegido un entonces desconocido Román Rodríguez), la imposibilidad de convertirse en un partido político que superara la alianza electoral o el escándalo del caso Tindaya, CC cosechó en 1999 su mejor resultado electoral en estos 30 años.

Fue un 13 de junio de 1999 cuando las urnas revelaron que CC había aumentado en apoyo y escaños. Un 36,93% de los votos (306.658 papeletas) y 24 diputados, tres más que en los anteriores comicios. El gran damnificado fue, por el contrario, el PP de Bravo de Laguna.

Los conservadores no habían conseguido capitalizar su paso por el Gobierno de Canarias debido al caso Bango y a las desavenencias entre Bravo de Laguna y su entonces número dos, Ignacio González, que acabaron con su cese como consejero de Presidencia primero y su expulsión del PP después.

Los 15 diputados (3 menos que en 1995) y la caída de un 4% de apoyo en votos provocó que Bravo de Laguna anunciara su dimisión como líder del PP canario en la misma noche del recuento electoral, dando así paso al advenimiento de la era Soria, que duró 17 años.

Con los conservadores en crisis de liderazgo y un Bravo de Laguna que pactó en funciones todo lo que CC le puso por delante, a condición de garantizar la entrada de sus fieles en el Gobierno antes de que llegara Soria, los nacionalistas no dudaron a la hora de a quien pedir el apoyo para investir a Rodríguez como el primer presidente post Hermoso, que incluso debió afrontar unas moción de censura presentada por el socialista Juan Carlos Alemán, aunque la solventó sin dificultades gracias al apoyo del PP.

La etapa de Adán Martín

En 2003, y tras las luchas intestinas dentro de CC, el prestigio popular y político de Adán Martín, que había ostentado la Vicepresidencia y la Consejería de Economía y Hacienda con el traicionado Rodríguez, garantizó la cuarta presidencia ininterrumpida de CC. Martín certificó 23 escaños, el segundo mejor resultado de la historia de la formación política.

Ningún consejero del CCN fue incluido en el Gobierno, por lo que abandonaron CC al poco tiempo. En enero de 2005, Román Rodríguez deja ICAN y crea el partido Nueva Canarias- Nueva Gran Canaria, que se coaliga con el Partido Nacionalista de Lanzarote en 2006.

Soria mantiene pulsos y enfrentamientos cada vez menos soterrados con Adán Martín, sobre todo desde que José Luis Rodríguez Zapatero accede a La Moncloa en marzo de 2004, con declaraciones públicas que enfrentan al Gobierno de Canarias con el de España y ponen en peligro las relaciones bilaterales. Como consecuencia, el PP es expulsado del Ejecutivo en mayo de 2005.

Martín culmina su legislatura en minoría, gracias al apoyo de los socialistas liderados por Alemán, aunque no sirvió para que el PSOE se sentara en los bancos azules en la siguiente, pues el nuevo líder de CC, Paulino Rivero, había pactado previamente con el PP un acuerdo de gobernabilidad.

2007, primera derrota electoral y quinta Presidencia

En 2007, los nacionalistas (que, por fin, consiguieron concurrir como partido único 14 años después de inventarse) cosecharon la primera derrota electoral de su historia y, aún así, presidieron el Gobierno. Una vez más Soria ofreció los 15 diputados del PP a cambio de la Vicepresidencia y la todopoderosa Consejería de Economía y Hacienda.

Las ansias de poder y los egos políticos de Soria y Rivero fueron ‘in crescendo’ y chocaron a pocos meses de concluir la legislatura, cuando el líder del PP canario dio un portazo tras finalizar los últimos Presupuestos de la misma. Y hasta se permitió una advertencia: el PP apoyaría al Gobierno desde fuera si no se enmendaba ni un solo céntimo de lo presupuestado.

Rivero aceptó, pues ya tenía en mente qué iba a pasar a partir del 22 de mayo de 2011. Volvería a pactar con el partido más débil, que a todas luces iba a ser el PSOE, inmerso en la sima política fruto de la crisis económica a la que Zapatero no supo dar solución y que abría el camino a Mariano Rajoy a La Moncloa.

El PSOE retorna al Gobierno

Por segunda vez, Rivero perdió las elecciones y, por segunda vez, consiguió presidir el Gobierno, esta vez de la mano de José Miguel Pérez y 15 diputados socialistas (el peor resultado en la historia de los socialistas canarios), que consiguieron que el PSOE volviera al Gobierno de Canarias 18 años después de ser expulsados por la moción de censura que creó a CC.

Y lo mismo le sucedió a Clavijo en 2015. Pese a que el partido ganador fue el PSOE y CC fue la tercera opción elegida por las urnas, el peculiar sistema electoral del Archipiélago permitió a los nacionalistas tener 18 escaños, que esgrimieron para poder ostentar su séptima Presidencia ininterrumpida desde 1993.

Una situación que es la que lleva a muchos a plantear y negociar una moción de censura que acabe con tres décadas de los nacionalistas sin apearse del Gobierno, y aún de presidirlo pese a perder tres elecciones consecutivas.

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