Pérez acusa al PP de boicot a los comedores
La apertura de los comedores escolares durante los vacacionales meses de verano solamente ha tenido un problema: el PP y su intención de querer “tumbar” esta medida.
Así lo ha asegurado en sede parlamentaria el vicepresidente del Gobierno de Canarias y consejero de Educación, José Miguel Pérez, durante la interpelación que el Grupo Popular ha hecho para criticar la improvisación con la que el presidente del Ejecutivo, Paulino Rivero, anunció esta medida en el pasado debate sobre el estado de la nacionalidad. “El único problema ha sido el Partido Popular, que intentó tumbar la medida”, ha asegurado Pérez a la diputada conservadora Maribel Oñate.
Sin embargo, Oñate insistió en que es “un parche” porque ni siquiera el Gobierno tiene hecho un “diagnóstico preciso” sobre el número de alumnos cuyas familias tienen problemas económicos y que, por ello, necesitan ser alimentados por los colegios. Es más, para la diputada conservadora la medida estrella del debate de la nacionalidad solamente tiene una finalidad: “repescar” a los alumnos que no pudieron acceder a los comedores escolares por la decisión gubernamental de incrementar el servicio de menú un 30%.
Por ello, exigió a Pérez que diseñe un plan integral para el inicio del próximo curso escolar que incluya desayunos y menús de calidad para todos los alumnos.
Dudar de lo que funciona
El consejero, por su parte, desmontó todos los argumentos usados por el PP para descalificar la apertura de los comedores escolares, un intento de boicot que iniciaron varios alcaldes conservadores.
“No ha sido una medida improvisada, es una buena iniciativa, como lo ha sido durante el curso subir las subvenciones para que ningún niño quede fuera de los comedores”, afirmó Pérez. El consejero recordó que se han incrementado este curso un 11% las ayudas para las familias con necesidades y que la subida de 90 céntimos del menú solamente ha afectado al 15% de los 71.000 alumnos que el servicio.
“Los demás alumnos tienen subvencionado total o parcialmente el coste, por lo que ningún niño queda excluido por razones económicas”, replicó a las críticas de Oñate. Y en cuanto a la improvisación, insistió en que hay un diagnóstico que se ha llevado a cabo, en colaboración con los propios colegios, sobre el uso de los comedores para establecer así la necesidad de no cerrarlos cuando finalice el curso dentro de una semana.
Por tanto, y tras criticar que el PP “ponga en duda lo que funciona bien”, aseguró que tras colaborar con ayuntamientos, con independencia de la fuerza política que los gobierne, las plazas de los alumnos que no pueden pagar el comedor escolar están garantizadas, además de que el servicio complementario de clases de un segundo idioma que se va a prestar está abierto a todos los que quieran apuntarse.