¡A dormir a la playa!

Jorge Marichal

Santa Cruz de Tenerife —

El reciente anuncio del Ayuntamiento de Palma de prohibir el alquiler

vacacional en edificios residenciales a partir de julio ha provocado numerosas

opiniones en medios de comunicación canarios por parte de defensores,

detractores y medio pensionistas del alquiler vacacional.

Aunque hablamos de territorios diferentes, se trata del mismo perro con

distinto collar: Palma de Mallorca, 11.000 plazas en vivienda vacacional, 645

legales (solo el 5,8%); Canarias, 131.032 plazas, 18.440 legales (14%). En

Canarias tenemos un decreto que permite esta actividad desde hace tres años. ¿Y

solo se ha dado de alta el 14% de la oferta? ¿De verdad?

Nosotros lo vemos claro: no hay interés en darse de alta, en ser legales.

Vamos, en neto, que no quieren pagar impuestos, ni cumplir normas, ni dar de

alta en la Seguridad Social a sus empleados, ni recaudar los impuestos indirectos

que contribuyen al progreso social de las Islas...

¿Se imaginan circular por la autopista con un coche sin seguro, ITV o frenos?

¿Entonces? ¿Vamos a permitir que nuestros turistas se alojen en algunos de

esos alojamientos sin siquiera baño que estamos viendo publicados en tantas

plataformas?

Tras la denuncia a modo de artículo que publicábamos hace unas semanas en

las que mostrábamos algunas ofertas de alojamientos turísticos tipo yurtas

mongolas en suelo rústico de protección o chamizos de paja bajo el eufemismo

de centro de aprendizaje y reflexión, hemos dado un paso más: dormir en un

balcón en El Médano por nueve euros la noche. ¿Qué es lo próximo? ¿Alquilar una

hamaca en la playa para disfrutar de una experiencia bajo un bonito cielo

estrellado y disfrutar de la sensación de hacer nuestras necesidades en las

maravillosas aguas del océano Atlántico?

Discúlpenme la ironía, pero no es esto lo que nos ha permitido durante estas

décadas ser un referente de éxito turístico. No. Lo siento, pero no. Desde

Ashotel venimos diciendo hace dos años que esta modalidad no debe prohibirse;

debe existir para dar respuesta a este tipo de demanda. Ahora bien, esto no es

jauja ni vale todo. El alquiler vacacional es una actividad económica y, como tal,

debe estar controlada y regulada, cumplir unos mínimos.

Me pregunto si esta visión se comparte en otras islas; si no es así, es respetable,

pero preferimos que no traten de imponernos un modelo a quienes queremos

mantener el que tenemos de éxito. En este sentido, vemos acertada la idea del

Gobierno de Canarias de que el decreto en ciernes que regule el alquiler

vacacional en las islas marque una situación de partida que prohíba esta

actividad en suelo turístico y que luego sean cabildos y ayuntamientos los que

decidan sobre cada lugar. A ver si ahora los mismos que criticaban el centralismo

de la Cotmac, porque decían que frenaba el desarrollo insular y municipal,

critican el protagonismo de cabildos y ayuntamientos para decidir qué es

lo que quieren hacer en su territorio. No sé cómo se hace eso de nadar y guardar

la ropa al mismo tiempo.

El interés particular, aunque sea el de algunos hoteleros que abogan por un

sistema más libertino, no puede imponerse al interés general del sector y de

la sociedad canaria, ni dar al traste con un modelo turístico que da empleo

estable, de calidad y contribuye notablemente al desarrollo socioeconómico de

nuestro archipiélago.

Y lo que tampoco se puede permitir, al amparo de esa desregulación que

algunos defienden, es la construcción en parcelas residenciales de zonas

residenciales de costa de edificios enteros convertidos en pseudohoteles sin

cumplir norma alguna.

A los que hablan de libre competencia y de que no se pueden poner barreras

de entrada al sector turístico les pregunto: ¿es que tener que comprar suelo

turístico en zona turística a un precio elevado en un territorio con más del 40%

del suelo protegido no es una barrera de entrada? ¿Es que aplicar un estándar

de densidad de 60 metros cuadrado por plaza no es una barrera de entrada?

¿Cumplir con estrictas normas de seguridad física e higiene alimentaria tampoco

lo es? ¿Sigo? Pues hasta 65 normas diferentes cumplimos quienes nos

dedicamos a la actividad reglada de alojamientos turísticos.

Por eso debemos tener claro qué futuro queremos. Ya somos adultos para no

tener que aceptar que unos pocos quieran imponernos un modelo liberal al resto.

Es entonces cuando recuerdo al gran Pedro Molina, el que fuera presidente de

Agate, cuando vaticinaba con esa sabiduría característica que “todo el mundo va

a lo suyo, excepto yo, que voy a lo mío”. Abogo por ir a lo que nos interesa a

todos, al bien común; aprendamos de nuestros errores y de los de otros. La

decisión es nuestra.

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Espacio de opinión de Tenerife Ahora

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Publicado el
27 de abril de 2018 - 17:40 h

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