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Del Monumento a Los Caídos al Mercado de África: huellas franquistas que Santa Cruz de Tenerife debe retirar y por qué

Vestigios franquistas en Santa Cruz de Tenerife.

Santa Cruz de Tenerife cuenta con un total de tres monumentos, seis esculturas u objetos y 12 escudos y lápidas, además de calles franquistas. A ello se suman nombres de centros educativos, barrios y distinciones ilegales como ha concluido el trabajo de profesionales expertos en memoria histórica. El equipo de expertos liderado por la catedrática de Historia de la ULL Maisa Navarro detalla en un estudio de 3.000 páginas al que ha tenido acceso Canarias Ahora el listado completo de vestigios, su contexto histórico y qué acciones se deben acometer en cada uno ellos para cumplir con la Ley de Memoria Histórica.

El Gobierno canario acelera la retirada del monumento a Franco y Santa Cruz de Tenerife enciende la polémica

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El extenso estudio destaca que la actividad memorial en Santa Cruz de Tenerife presenta uno de los casos “más intensos” de los producidos en el Estado español con una “gran concentración de elementos conmemorativos de dimensiones monumentales en una superficie muy reducida”. Las iniciativas respondieron a la rivalidad entre los sectores falangistas y militares y civiles interesados en dejar constancia de sus respectivas contribuciones al éxito de la sublevación militar aspirando a convertir a la ciudad en un emblema de la Victoria y en un símbolo de las ciudades de la Cruzada. “También fueron promovidos por el deseo de dejar una constancia material de las iniciativas de la posguerra en la historia de la ciudad”. 

De hecho, el informe apunta que en Canarias debería aplicarse la expresión abuso de olvido, “dada la ignorancia generalizada en amplios colectivos, así como el negacionismo que progresivamente se ha instalado en el imaginario colectivo respecto a la Guerra Civil, sus causas y sus efectos”. Los expertos recuerdan que la labor de reparación de la memoria histórica en el caso de los monumentos y símbolos que invaden el espacio público ocupando el espacio de civilidad “con grandes aparatos propagandísticos proclamando falsedades sobre acontecimientos históricos” exige un compromiso colectivo para recuperar “la verdad histórica y reparar el daño ocasionado a los valores compartidos”. 

Mercado de África y puente Serrador

El Puente General Serrador y el mercado de Nuestra Señora de África forman un conjunto monumental que consiste en una escenografía conmemorativa de la contribución del ejército africanista al éxito de la rebelión militar. El término “Nuestra Señora de África” se convirtió en una evocación recurrente desde el inicio de la Guerra Civil. El catálogo detalla que la primera obra emblemática del Mando Económico fue precisamente la construcción del nuevo mercado de la ciudad, que en un principio iba a llamarse General Serrador, pero Francisco García Escámez, tras la muerte de dicho general, dio la denominación de Nuestra Señora de África, según se afirma en prensa, en alusión al nombre de la viuda de Serrador. Sin embargo, añaden que su verdadero significado fue el de “convertir toda la transformación urbana configurada por el puente y el arco de acceso al mercado municipal en un escenario africanista en homenaje a todos los mandos que colaboraron e hicieron posible la sublevación militar, la mayoría de los cuales fueron militares africanistas”. De hecho, “el propio Serrador es reconocido de este modo en la denominación del mercado por su condición de militar africanista en la advocación mariana de la patrona de Ceuta, a la que se encomendó el llamado «Convoy de la Victoria» el 5 de agosto de 1936”.  

¿Cómo adaptarlo a la Ley de Memoria Histórica? El Mercado y el puente seguirán en Santa Cruz de Tenerife, pero los elementos monumentales de los leones y las lápidas conmemorativas que contienen sí que “deben ser retirados” del espacio público. De hecho, la presencia de cuatro esculturas de leones distribuidas en los extremos del puente y elevados sobre pedestales conmemoran la participación del general Serrador en la batalla conocida como del Alto de los leones. Se trató de un “hito” que dio lugar a la heroificación de Ricardo Serrador Santés por la propaganda de los sublevados y a la conversión de ese emplazamiento como lugar de memoria franquista. 

El Monumento a Los Caídos

El catálogo de vestigios franquistas evidencia el motivo por el que se construyó este símbolo en la ciudad, que hasta entonces carecía de un monumento que la caracterizara. Así, el general Francisco García-Escámez promovió un monumento que “eternizase la gesta heróica [sic] de los que cayeron en nuestra Cruzada de Liberación Nacional” y para ello se convocó un concurso. El lugar escogido fue la plaza o explanada de José Antonio, la más amplia e importante de la ciudad. De hecho, insiste el informe, “el complejo fue uno de los episodios centrales de todo un programa de imposiciones que transformó la ciudad entera de Santa Cruz de Tenerife en un escenario de referentes militares ocupando las principales vías programadas por el planeamiento de la República”. 

El catálogo destaca que este enclave presenta numerosas vulneraciones, por lo que insiste en la necesaria contextualización del mismo ya que se produjo como resultado de un conjunto de iniciativas de carácter propagandístico para convertir el espacio urbano desde el puerto, principal acceso a la Isla en aquel momento y centro fundacional de la ciudad en un recordatorio permanente de varios conceptos ideológicos que marcaron toda la historia española durante el franquismo. Por ello, las investigadoras subrayan que “es una interpretación que impone una versión distorsionada de la guerra y sus consecuencias a los vencidos y persigue la exaltación permanente de la victoria y de los militares que participaron en la sublevación militar”. 

¿Cómo adaptarlo a la Ley de Memoria Histórica? El informe recuerda que el proceso de resignificación comenzó antes del año 2000 con acciones como la exhumación y traslado de los restos del capitán Gómez Landero, del que permanece la lápida conmemorativa en el interior de la Cripta. También menciona la modificación y traslado del rótulo original en bronce ubicado en la fachada sur y en la actualidad en la fachada norte con la leyenda: “Tenerife a todos los Caídos que dieron su vida por España”, entre otras.

No obstante, destaca cuestiones que pueden actualizarse sin conflictos respecto a la problemática de la conservación material como pueden ser la reparación del remate de la torre para recuperar el uso original de mirador, la recuperación del ascensor que originalmente permitía el acceso al mirador o la restauración de la cripta para su eventual utilización como un centro de interpretación. Así mismo, el informe concluye que los símbolos y alegorías desarrollados en la obra deben “ser retirados del espacio público al asociarse a los ideales propagandísticos de la interpretación de la guerra como victoria”. Entre las acciones, se insiste en que la más importante es la contextualización, construyendo un centro de interpretación que contenga la información de todos los afectados por la Guerra Civil en todas sus vertientes: ejecución, muerte en combate, represión, penas de prisión, entrega a campos de exterminio, huidos, topos, exilio, expedientes de depuración... 

El polémico monumento a Franco

El estudio alude para determinar qué significa este monumento y si incumple ley al expediente original del proyecto “caja 1642/carpeta 40. Monumento que dedica Tenerife al Caudillo” y donde se detallan todos los elementos que conmemoran “la partida” de Franco desde la isla para comenzar el alzamiento militar. Entre ellos, numerosos símbolos como una alegoría de Tenerife, que actúa como anclaje de las piezas superiores y como símbolo de la contribución de la isla a la sublevación militar, la figura del arcángel que simboliza al propio tiempo la circunstancia histórica del vuelo realizado por el general Franco para iniciar la guerra en el avión conocido como Dragon rapide y el símbolo propio de la guerra de religión que recibe el auxilio divino a través de la figura angélica o la figura alegórica del general Franco sobre el arcángel representado como un joven atlético vestido con una túnica que alude a la bandera nacional y presenta al frente una espada que se identifica como una cruz. 

En este caso, el informe no aprecia otra posibilidad que la retirada completa de este grupo escultórico además de la eliminación de los escudos ubicados en los remates de los 9 pilares que se distribuyen en el muro posterior y en el que está instalada la fuente en forma de cascada, que el concejal del PP Guillermo Díaz planteó restaurar. Esta parte del monumento alberga los escudos alegóricos a los nueve partidos judiciales de la provincia de Santa Cruz de Tenerife en 1960 que “representan la pretensión de significar el reconocimiento de la sublevación militar y de la Guerra Civil como causa justa y legal”. 

El documento es tajante al afirmar que “el eventual mérito técnico y artístico de las piezas escultóricas no permite evitar su retirada del espacio público debido a que resulta inviable su contextualización, teniendo en cuenta el código de sacralización asociado a la figura del dictador y la colección de falsos argumentos históricos y simbólicos desarrollados en el conjunto”. 

El arco de la Barriada General García-Escámez

El catálogo de vestigios enmarca dicho arco en recordando que “el barrio del General García-Escámez en Santa Cruz de Tenerife fue la principal iniciativa en materia de vivienda atribuida al Mando Económico del Archipiélago”. La figura del general, antes de su llegada a Canarias, ya había sido convertida en un símbolo y en un poderoso “vector de memoria” franquista (el “laureado héroe de Somosierra”). Ese proceso de heroificación y exaltación se intensificó aún más en el ámbito insular. 

El arco y su inscripción constituyen una mención conmemorativa de exaltación personal de la rebelión militar, de la Guerra Civil y de la dictadura franquista, por lo que se adecua a lo establecido en el artículo 15.1 de la Ley 52/2007 y en el 13.1 de la Ley canaria 5/2018 en lo referido a que las administraciones tomen las medidas oportunas para su retirada, pero añade que  “una vez retirada la inscripción, se podrá conservar, debidamente contextualizada, en un recinto museístico o centro de investigación para su estudio”.

El Obelisco a Francisco Escámez

El obelisco supone un elemento de exaltación y conmemoración de la figura del capitán general Francisco García-Escámez. “El cuerpo de la construcción cuenta con dos inscripciones: la primera recuerda a las instituciones que participaron, con especial referencia al capitán general, y la segunda homenajea a García-Escámez, tanto por impulsar la construcción del barrio como por el conjunto de la denominada «obra social» del Mando Económico del Archipiélago”. 

El documento remarca que su estado de conservación es deficiente, pero constituye una mención conmemorativa de exaltación personal de la rebelión militar, de la Guerra Civil y de la dictadura franquista, por lo que en este caso es de aplicación lo establecido en el artículo 15.1 de la Ley 52/2007 y en el 13.1 de la Ley canaria 5/2018 en lo referido a que las administraciones tomen las medidas oportunas para su retirada. Una vez retirado, se podrá conservar, debidamente contextualizado, en un recinto museístico o centro de investigación para su estudio. 

Busto de José Enrique Marrero Regalado 

Se trata de un arquitecto que en 1937 fue nombrado fiscal provincial jefe de la Vivienda y elaboró un catálogo de elementos arquitectónicos que difundió en la prensa local como normas de obligado cumplimiento . En 1938, José Enrique Marrero Regalado participó en numerosos actos y concentraciones de FET-JONS. En el mes de marzo fue nombrado jefe de la Sección de Arquitectura y Bellas Artes por el delegado provincial de los Servicios Técnicos de la organización. En noviembre, elaboró un diseño de lápida en memoria de José Antonio Primo de Rivera con motivo del segundo aniversario de su fallecimiento. En mayo de 1939 fue nombrado, por designación del gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, presidente de la Mancomunidad Interinsular. La escultura se encuentra en el recinto del Hogar Infantil y de la Sagrada Familia y en ella no hay mención a la sublevación, la guerra y la dictadura. Por ello, debe procederse a su ubicación en un espacio interior de esa entidad o bien se podría mantener en su actual ubicación, dado que constituye un recuerdo a la labor profesional del autor del proyecto de la Casa Cuna. 

Hélice del Crucero Canarias

¿Qué era el Crucero Canarias? Fue considerado por la Armada española como su buque más famoso del siglo XX y “objeto de titulares que resaltaban su importancia en la victoria franquista durante la guerra civil y en varios reportajes de los diferentes noticiarios del NO-DO, así como en campañas de prensa en el Archipiélago con el fin de que sus piezas, tras su desguace, fuesen entregadas a las capitales provinciales como objeto de exposición”. El catálogo de vestigios concluye este apartado remarcando que “es aconsejable la retirada definitiva del espacio público de este elemento representativo de acciones de combate perpetradas contra la población civil en distintos lugares del territorio nacional. Por acuerdo del Pleno del Cabildo insular se ha instado a la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias a inscribir la hélice en el registro de vestigios a retirar en cumplimiento de la Ley 5/2018 y a que, a partir de esa inscripción, se solicite al Ayuntamiento de Santa Cruz y a la Autoridad Portuaria que se proceda en consecuencia”. 

Busto de Joaquín Amigó de Lara 

Fue un aparejador y político que ocupó numerosos cargos institucionales y en el partido único FET y de las JONS. Se le puede incluir en el grupo de aquellas personas que han recibido mayor número de honores y distinciones en el ámbito municipal. Ocupó la alcaldía en los cinco años que median entre el 14 de enero de 1960 y el 14 de enero de 1965, además de ser procurador en Cortes franquistas. 

Esas distinciones se adecuan a lo estipulado en el artículo 15.1 de la Ley 52/2007 y 13-14 de la Ley 5/2018, ya que son expresiones de exaltación personal de la sublevación militar, de la Guerra Civil, de la represión y de la Dictadura y, en consonancia con el mencionado artículo de la Ley, «Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada». En el caso del busto erigido en 1986 por el Colegio Oficial de Arquitectos Técnicos y Aparejadores, este se ubica en un espacio propio de la comunidad de propietarios del edificio, en zona pública, por lo que en aplicación de la Ley 52/2007, ya que no hay mención a la sublevación, la guerra y la dictadura, debe procederse a su ubicación en un espacio privativo de esa entidad, que es propietaria solamente de una parte del edificio. 

Busto de Cándido Luis García Sanjuán 

Fue un político, abogado y empresario. En los años de la Segunda República fue dirigente y orador de Acción Popular Agraria (APA), columna vertebral de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) en Tenerife, y miembro destacado de Acción Católica. Se presentó voluntario en la Compañía de Intendencia de Canarias la mañana del 18 de julio de 1936 en apoyo de la sublevación militar. El 16 de mayo de 1946 fue designado alcalde de Santa Cruz de Tenerife por el gobernador civil, cargo que desempeñó (además del de procurador a Cortes franquistas) hasta el 6 de mayo de 1949. Con relación a la dictadura, contribuyó a su imposición durante la guerra y en la posguerra a través de su presencia en la Junta Provincial de Primera Enseñanza, en el Patronato de Protección de la Mujer, en su cargo de alcalde y procurador en Cortes franquistas, consejero del Cabildo y presidente de la Junta de Obras del Puerto. Su condición de servidor del régimen contribuyó a que se convirtiera en una de las figuras prominentes de la provincia y que su influencia se ampliara durante la dictadura. 

Su busto se encuentra en la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife y queda encuadrado como objeto de aplicación de lo dispuesto en el artículo 15.1 de la Ley 52/2007 y 13 de la 5/2018, ya que no puede considerarse un recuerdo privado, dado que la Autoridad Portuaria es un ente público adscrito a Puertos del Estado, dependiente, a su vez, del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana de España. No obstante, al no haber en el busto referencias a la represión, la guerra y el periodo dictatorial podría plantearse, tras su retirada del espacio público, su instalación en el interior del edificio debidamente contextualizado. 

Los elementos mencionados hasta ahora son algunas de las 78 huellas franquistas que aún quedan en la ciudad y que han sido analizadas y recogidas en un informe de 3.000 páginas y que componen el catálogo de vestigios de Santa Cruz de Tenerife, trabajo que se incluirá en el catálogo de toda Canarias y que incluirá a los 88 ayuntamientos del Archipiélago.

Aquí puedes consultar el listado y el mapa con todos los elementos de la dictadura que perviven en la capital tinerfeña.

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