Un viaje por Matarraña, la Toscana aragonesa: Alcañiz y el legado de los Íberos
Llegando desde Zaragoza el primer contacto con estas tierras salvajes de la provincia de Teruel se produce en las inmediaciones de Alcañiz. Esta plaza fuerte con su castillo, sus palacios, su muralla medieval y su espectacular iglesia gótica que pone de manifiesto la importancia de la población en tiempos históricos. Estrictamente estamos fuera de esa comarca mágica a la que llaman la Toscana Española, pero la importancia monumental de la plaza (uno de los pueblos más bonitos de Aragón) nos recuerda a esas villas toscanas que tienen en un par de calles más y mejor patrimonio que muchas grandes capitales del mundo. Y por eso este primer día de viaje por la Matarraña turolense la vamos a empezar por Alcañiz (ver iconos azules en el mapa).
Si has iniciado este viaje por o desde Zaragoza habrás volado por la llamada Autovía del Ebro (la N-232) en un paisaje marcado por las enormes planicies que deja el río. Miles y miles de hectáreas cerealeras y olivareras que ya despuntaban en la Antigüedad Clásica que se muestra a través de algunas antiguas villas romanas como la de la Loma del Regadío (acceso desde la N-232 -La Venta del Barro-), una espectacular explotación agrícola que estuvo funcionando entre los siglos I y V de nuestra era y que tiene una de las pars urbana (zona residencial) más lujosas del norte de España. Llanos decíamos que van convirtiéndose en serretas de colinas según nos vamos acercando al Mediterráneo.
Alcañiz está justo en esa zona. El paisaje se quiebra en montañas (extremo sur del Sistema Ibérico) que anuncian las primeras rampas hacia abajo que conducen al mar. Montes que sirvieron de frontera y refugio desde tiempos muy anteriores al dominio de Roma. Pocos kilómetros antes de llegar a la villa amurallada puedes acercarte a las ‘ruinas’ del Opiddum del Taratrato, un magnífico ejemplo de poblado fortificado íbero con su muralla, su calle central y sus casas adosadas a los muros. Es uno de los yacimientos más importantes del periodo íbero pleno (V-IV antes de Cristo) y ha dado muchísima información sobre la sociedad íbera antes de la llegada de los romanos.
Qué ver en Alcañiz en un par de horas.- La ciudad es un bomboncito. Así literal. Uno de los conjuntos artísticos y monumentales más bonitos de Aragón, que ya es decir: para nosotros, Aragón y Catalunya concentran los mejores ejemplos de pueblos medievales de toda la Península. Pues Alcañiz es uno de ellos. Fue plaza fuerte en las disputas entre los reinos cristianos y los diferentes poderes islámicos hasta su conquista definitiva aragonesa en el siglo XII. De esa época data el Castilla de la Orden de Calatrava (Glorieta de Valencia, sn), una fortaleza gótica muy bien conservada en la que puedes ver pinturas murales del siglo XIV de temática caballeresco que son una delicia. El antiguo castillo se fue transformando poco a poco en un conjunto monástico con grandes claustros, zonas palaciegas y antiguas celdas que han servido para casi todo: cenobio de religiosos, residencia de gobernadores, cárcel y, hoy, Parador Nacional de Turismo.
Bajamos desde las alturas del castillo y nos plantamos en la Plaza de España. Aquí nos vamos a topar con uno de los conjuntos renacentistas más bonitos y mejor conservados del país (Aragón hasta el trauma de las guerras napoleónicas atesoraba el patrimonio renacentista más importante del país). En este espacio destacan el Ayuntamiento (siglo XVI), la Lonja de los Comerciantes (gótica del siglo XV) y la espectacular Santa María la Mayor de Alcañiz. Este impresionante templo de estilo barroco construida en el siglo XVIII sustituyó a una antigua colegiata gótica del XIII. La portada es de las más suntuosas de la zona.
Los siglos XVI, XVII y XVIII son siglos de esplendor para una ciudad que se llena de grandes casonas y palacios gracias al potencial agrícola de las vegas de Alcañiz, La riqueza se asienta en los molinos harineros que abastecen a buena parte de las tierras aragonesas. Gracias a la gran acumulación de capital se construyen grandes edificios como la Iglesia de Santo Domingo (Santo Domingo, sn), la Iglesia de los Escolapios (Galo Leoz, 4), el Convento de los Capuchinos (Monjas, 38) o grandes casonas como el Palacio Maynar (Mayor, 22) o la Casa Ardid (Mayor, 13). Las callejuelas que se arremolinan en torno a los peñascos que soportan el castillo son todo un ejemplo del típico urbanismo medieval.
Un refugio antiaéreo de la Guerra Civil española (Santo Domingo, 63).- El 3 de marzo de 1938 una flotilla de aviones de la Legión Italiana al servicio del ejército sublevado franquista arrasó buena parte de la ciudad causando unos 500 muertos (en Guernica hubo unos 300). Este refugio se construyó en 1937 por la cercanía de la villa con el frente y podía albergar a unas 300 personas. Hoy acoge una exposición sobre el bombardeo.
Los Íberos y Alcañiz.- La riqueza arqueológica de las comarcas del Bajo Aragón es alucinante. Estamos en una de las zonas de España con mayor concentración de pinturas rupestres (si tienes tiempo y ganas puedes ir a ver el Refugio de Val de Charco donde tienes un muy buen ejemplo de arte levantino -VI y V milenios a.C.-). Pero la gran civilización que marca estas peñas y quebradas es la íbera. En torno a la villa hay varios yacimientos muy importantes y en el casco histórico podemos visitar el Centro de los Íberos del Bajo Aragón -CIBA- (Muro de la Calzada de Santa María, sn), un potentísimo centro de interpretación sobre el potencial arqueológico de la zona con una muy buena colección de piezas. Y para colmo alojado en un precioso molino del siglo XVIII.
Como te decíamos, a dos pasos de Alcañiz hay varios yacimientos arqueológicos vinculados con la cultura íbera. Ya te hemos hablado del Oppidum del Tatartato que está justo al lado de la N-232. Junto a la N-420 nos topamos con el Poblado de El Palao (acceso por la Carretera de la Fuente Corbertora -A2405-) donde nos topamos con un gran asentamiento que estuvo ocupado ininterrumpidamente por los íberos, los romanos y los visigodos y que muchos expertos identifican como Osicerda o Usekerte, la ‘gran capital’ de los Ositanos, uno de los pueblos íberos más importantes del levante peninsular. Por toda la zona hay multitud de yacimientos arqueológicos que van desde el Neolítico a la Edad Media. Otro punto de referencia de la cultura íbera en la zona es El Cascarujo (CHE-0901) donde nos encontramos con uno de los conjuntos funerarios más importantes del Levante peninsular.
Fotos bajo Licencia CC: Manel Zaera; José María Andrés; ANSELM PALLÀS; Angela Llop; Ángel M. Felicísimo; Conarte69
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