Comienzan las obras en Pombo: la concesionaria paga la reforma del parking y el Ayuntamiento las de la plaza
El Ayuntamiento de Santander (PP) comienza la sobrevenida retirada de árboles, farolas y mobiliario urbano de la plaza Pombo para, a continuación, arrancar con el apuntalamiento del subterráneo que queda debajo de la plaza. Una situación que deriva de unas grietas que fueron detectadas a inicios de año y que tensa un escenario de por sí complejo entre el vecindario, los comerciantes de la zona y el Ayuntamiento de Santander (PP).
El consistorio cerró en mayo el aparcamiento subterráneo de la plaza Pombo, que permanecía abierto desde finales de los ochenta, bajo una de las plazas más antiguas del centro de Santander. Al día siguiente, también cerró el acceso a la plaza y al histórico tiovivo que quedaba encima. La razón: habían aparecido grietas en la zona central del parking, a las que la alcaldesa de Santander, Gema Igual (PP) denominó, siguiendo la descripción de los técnicos, “afecciones”.
El aparcamiento había funcionado bajo gestión exclusivamente municipal hasta que, en 2007, pasó a ser una concesión a manos de Cintra Aparcamientos -posteriormente denominada Empark- durante 50 años y un canon de 10 millones de euros. Al año siguiente, en 2008, hubo una reforma parcial para añadir un acceso a los residentes.
Casi veinte años después, en enero de 2026, Empark detectó las primeras grietas y, como consecuencia, clausuró veinte plazas de aparcamiento, pero dejó la mayor parte del parking subterraneo en funcionamiento. Los técnicos municipales optaron por “observar la evolución de las fisuras” y encargaron un informe técnico completo sobre el estado estructural del aparcamiento, mientras que la concesionaria solicitó un informe técnico complementario.
En febrero, el Ayuntamiento valló parte de la superficie de la plaza. En principio, sería “provisional”. Durante tres meses, la concesionaria analizó la estructura y en mayo determinó que había más grietas en otras zonas del aparcamiento. Según el análisis del informe que hizo público el Ayuntamiento, las patologías estructurales presentaban “una mayor extensión”. De ahí, el anuncio del cierre del aparcamiento a los propietarios y residentes usuarios del aparcamiento para que retirasen sus vehículos.
Esta medida motivó también la posterior suspensión temporal de la concesión a la empresa Empark para evitar que los plazos siguieran corriendo mientras el parking no estaba abierto. Además, la alcaldesa convocó a reuniones a los afectados y advirtió a los vecinos, propietarios de plazas y comerciantes de que previsiblemente las obras se postergarían, por lo menos, un año y les ofrecieron otros aparcamientos, algunos a más de dos kilómetros de distancia.
El Ayuntamiento empezó a tener reuniones con los afectados para informarles de las posibles razones técnicas para que apareciesen grietas en el subterráneo que, según el último informe de agosto, son: la falta de armadura en las vigas que sostienen el techo, el exceso de cargas sobre la cubierta y los asentamientos de la cimentación.
Las obras comenzarán el próximo 5 de octubre y durarán, en principio, 13 meses, sumado al cierre en mayo de la infraestructura, supone por lo menos 18 meses meses sin aparcamientos para los residentes y usuarios frecuentes.
El Consistorio anunció recientemente que quitará los árboles, los bancos, las farolas y el templete de la plaza Pombo para reducir la carga que soporta el aparcamiento y así Empark pueda estabilizar y asegurar el interior del subterraneo. Concluida la obra interna, el consistorio reurbanizará la plaza, “bien mediante su reposición o mediante una nueva configuración más actual, cuya definición se consensuará con los vecinos”.
Según informó recientemente en un comunicado el Ayuntamiento, Empark se encargará de las obras correspondientes “propiamente” al aparcamiento. Con un matiz técnico: “sin perjuicio de que las comprobaciones pendientes permitan determinar si alguna de ellas pudiera estar vinculada a posibles responsabilidades por vicios ocultos”. Por su lado, el Ayuntamiento asumirá las actuaciones relativas a “la urbanización” de la plaza.
En la última reunión con los propietarios, la alcaldesa anunció que en un plazo de un año podrán volver a utilizar los garajes y que, conforme se vayan cerrando el proyecto, el presupuesto y el calendario actualizado, se los trasladará “con la misma transparencia con la que hemos venido actuando desde el inicio”. El consistorio no ha compartido con los afectados el informe técnico que describe la situación del subterráneo.
Gema Igual también explicó quién pagaría la cuenta de las obras. Según el usuario del parking, les dijo que “por agilizar y dar celeridad a los tiempos de ejecuciones de la obra del parking público, Empark asumiría el desembolso de dichas obras con capital privado”. Uno de los asistentes a la reunión dice que la alcaldesa argumentó que la razón es que si lo asumiese el Ayuntamiento con capital público “se tardaría mucho más mucho más tiempo”.