El centro cultural Madrazo acoge la próxima semana un ciclo de cine negro de John Sturges

El Centro Cultural Doctor Madrazo y la asociación Cineinfinito han programado para el próximo lunes 19 y martes 20 un nuevo ciclo de cine negro bajo el título 'John Sturges. El noir fronterizo'. Serán cuatro películas en total, que tendrán lugar a las 18.00 y a las 19.30 horas, con entrada libre.

El programa del lunes consistirá en la proyección de 'The Walking Hills' (1949) y 'The Capture' (1950) mientras que el martes serán 'Mystery Streetin' (1950) y 'Jeopardy'.

En el cine de John Sturges, el noir nunca se limita a la ciudad. Sus historias se desplazan hacia paisajes abiertos, caminos solitarios, pueblos aislados y colinas desiertas, donde la amenaza ya no se oculta en la penumbra, sino que se proyecta sin respiro sobre el individuo y la comunidad.

Esta frontera, física y moral, define la singularidad de su cine: un noir que se expande, se transforma y se hibrida con otros géneros -el western, el thriller, el drama de supervivencia- generando historias donde la tensión ética y la acción dramática conviven inseparablemente.

Las películas de este ciclo muestran cómo Sturges utiliza estos territorios liminales. Investigaciones criminales, persecuciones cargadas de tensión y violencia extrema se proyectan sobre paisajes que reflejan el conflicto interior de los personajes.

La soledad del desierto, la quietud amenazante de los pueblos pequeños o la extensión infinita de los caminos se convierten en catalizadores de paranoia, culpa y sospecha. Cada decisión moral y cada estallido de violencia conserva la carga fatalista del noir, aunque trasladada a un contexto abierto y fronterizo.

Este 'noir fronterizo' revela la mirada de Sturges sobre un mundo donde la ley y la justicia rara vez coinciden, donde el heroísmo siempre tiene un costo y donde la violencia es tanto física como ética.

Estas obras tempranas funcionan como laboratorios de experimentación y hibridación de géneros: el noir no desaparece, sino que se transforma, definiendo una filmografía marcada por la tensión narrativa, la precisión en la puesta en escena y la complejidad moral de sus personajes.

Recorrer este ciclo es adentrarse en un territorio liminal: un espacio donde el género se ensancha, el paisaje se convierte en personaje y los personajes enfrentan no solo amenazas externas, sino también los límites de su propia conciencia.