Llega el otoño, tiempo de sopas

Llega el otoño y con él nuestra alimentación y nuestras apetencias cambian. Dejamos atrás las sopas frías, gazpachos y salmorejos, y vamos hacia las calientes, las cremas y los caldos reconfortantes.

El recetario tradicional tiene infinidad de recetas de estas preparaciones fáciles de hacer, ricas, reconstituyes y asequibles para un primer plato o para una cena sin prisas.

Aquí van tres recetas para que reconectar con la calidez y con la cocina tradicional.

Sopas de ajo

Con unos ingredientes que siempre están en la despensa se puede hacer una sopa que está realmente buena: pan duro, ajos, huevos, tacos de jamón (opcional), agua o caldo de pollo, sal aceite de oliva y pimentón dulce.

Se comienza dorando ajos, dos para un sabor suave y tres o cuatro para mayor intensidad, se cortan en trozos gruesos y se doran en la sartén con aceite de oliva sin que lleguen a quemarse Una vez listos, se retiran se machacan en el mortero.

En el mismo aceite se fríen unas rebanas finas de pan duro y jamón si se quiere.  Una voz dorado todo, se aparta del fuego y se añade una cucharadita de pimentón y seguidamente agua o caldo hasta cubrir, los ajos machacados y algo de sal si es que no hemos hecha do caldo. Se tapa y se deja cocer media hora. Cuando casi está, se añaden un huevo batido por cada dos personas y se retira del fuego para que se haga con el calor residual.

Se puede tomar como plato único junto a una ensalada.

Sopas de tomate

La base es muy parecida como pasa con casi todas las sopas tradicionales. Los ingredientes son: cebolla, pimiento rojo, tomate triturado, ajo, pan duro, comino, sal aceite de oliva y huevos.

Primero se hace un sofrito con la cebolla, el pimiento y el tomate con aceite de oliva hasta que esté bien pochado. Mientras se machacan en el mortero los ajo y los cominos y se añade al sofrito.

Una vez hecho esto, se pone el agua o mejor caldo y se deja cocer media hora hasta que espese. Cuando esté hecha, se rectifica de sal y se casca sobre la sopa un huevo por comensal hasta que cuaje.

Sopa de patata

No hay nada más básico que esta sopa, que con pocos ingredientes alimenta y reconforta.

Lo necesario para cuatro personas son: media cebolla, tres patatas, pan del día anterior, dos tomates, dos dientes de ajo, una cucharadita de cominos, perejil, aceite de oliva, agua y sal.

Consiste en cortar muy fina la cebolla y sofreírla lentamente en aceite de oliva. Cuando esté transparente, se añaden los tomates pelados y cortados en cubos y se rehoga también. Cuando el sofrito está hecho, se ponen las patatas cortadas en rodajas y se refríen con el conjunto.

Mientras, se cortan cuatro o cinco rodajas finas de pan y se machacan los dientes de ajo, los cominos y el perejil y se deja reservado.

Cuando el sofrito está hecho se incorpora el pan y el majado del mortero. Se le da un par de vueltas y se cubre de agua (también podemos utilizar caldo de pollo). Se añade la sal y se deja cocer media hora. Muy simple pero también rica.