Un instrumento irrepetible para una ciudad eterna: la Lira coeli en Toledo
Si de mi baja lira alcanzara el son para, en un instante, aplacar la ira del animoso viento, la furia del mar y su perpetuo movimiento… Toledo vuelve hoy a erigirse como capital universal de la lira gracias a la Lira del cielo, un instrumento único, concebido para la Catedral en 1625 y llegado a la seo toledana en diciembre de 1628, seguramente ya resonante en la Semana Santa de 1629. Una lira del cielo que no tuvo igual en ningún otro lugar del universo, y que materializaba diseños presentes en manuscritos del sabio en todas las artes, Leonardo da Vinci, manuscritos que debió conocer el “inventor” de la lira toledana, el fraile dominico Raimundo Truchado.
Aseguran los antiguos que este artefacto musical era un instrumento de tecla y cuerda frotada, accionado por cuatro ruedas, semejante a una múltiple zanfoña. Toledo vivió muchas Semanas Santas dignas de escucharse con la lira del cielo, para la cual compusieron música diversos maestros de capilla, como Juan Rossell. Este instrumento, considerado excepcional tanto en su tiempo como después, siguió sonando hasta 1803, cuando debió desecharse por viejo y relegarse a un rincón. Más tarde, en el segundo tercio del siglo XIX, antes de 1892, pasó a manos de Manuel Pérez, quien la presentó en la Exposición Histórico-Europea de Madrid (1892-93), donde obtuvo una medalla de oro. También la llevó a la Exposición Universal de París de 1900, desde donde el coleccionista Mahillon la trasladó a Bruselas en marzo de 1902 para exhibirla en el Museo de Instrumentos Musicales, donde permanece desde entonces.
Ahora, una copia regresa a Toledo. La ciudad levítica, que no será capital europea de la cultura, vuelve sin embargo a ser capital del mundo sonoro con la reproducción fidedigna de su lira del cielo, encargada por el cabildo catedralicio y construida por el luthier polaco SÅawomir Zubrzycki. Sin duda, esta pieza genuina es un diamante que brillará como uno de los estandartes históricos en la conmemoración del VIII Centenario de la Catedral Primada, cuya primera piedra colocó el rey Fernando III el Santo en 1226.
La Lira coeli, lira zeli, lira celi, o simplemente lira, nombres con los que aparece en los documentos catedralicios de los siglos XVII y XVIII, vuelve a sonar en el lugar para el que fue creada: la Catedral de Toledo. Su resurrección tendrá lugar en un concierto emblemático, el día en que comienza la primavera y se celebra el Día Europeo de la Música Antigua. Este hecho, si no milagroso, al menos casi mágico, ha despertado una expectación inusitada, y estudiosos de muy diversas procedencias han anunciado su presencia para ver y escuchar esta renovada versión de la lira. Toledo vuelve a ser la única ciudad del mundo que se erige como capital musical gracias a una joya irrepetible.
Quienes entienden de música afirman que esta versión actual de la lira del cielo posee un sonido suave, sutil, delicadísimo, casi etéreo, producido por un teclado cuyas cuerdas son frotadas por ruedas. Tiene una cualidad suspendida, íntima, espiritual, como un zumbido milagroso, como si el sonido flotara en el aire del templo, frente al brillo rotundo del órgano o el ataque percutido del clave.
El sortilegio de la Lira celi podrá sentirse en vivo el 21 de marzo, en el concierto de la Catedral de Toledo en el que se recupera este instrumento único y exclusivo de la seo toledana. Se interpretarán obras de Juan Rossell, maestro de capilla de la Catedral, escritas para dos coros y orquesta para la Semana Santa de 1764, en las que figura como instrumento obligado la lira del cielo. Estas obras han sido recuperadas y editadas del archivo catedralicio por el musicólogo Carlos Martínez Gil. El organista Juan José Montero estará a las teclas de la lira, y la orquesta Nereydas, con un prestigioso elenco de una treintena de instrumentistas y cantantes bajo la dirección de Ulises Illán, llenará de música el imponente espacio de la dives toletana. Y para quienes aman la música, la historia y Toledo, pero no puedan asistir a este acontecimiento histórico-musical, no hay motivo de desconsuelo: el concierto será grabado por RNE y algún día podrá escucharse en Radio Clásica.
El proyecto de la Lira del cielo, verdadero trabajo en equipo que recupera un patrimonio cultural inaudito, posee tal excepcionalidad que trasciende lo local, lo regional y lo nacional, alcanzando una repercusión verdaderamente internacional. Este acto de cultura y paz en la ciudad de la tolerancia, Toledo, es hoy más que un símbolo para una sociedad que vive entre el maldito ruido de las bombas.