Toledo, memoria viva de libertad
El sábado 7 de febrero volveremos a encontrarnos en Toledo en un acto de afirmación colectiva, de fidelidad a una herencia que no pertenece al pasado, sino al porvenir de Castilla.
Toledo fue el último latido de nuestra Revolución. Cuando en Villalar se impusieron las armas imperiales, aquí resistió la dignidad. Entre sus murallas, el común sostuvo la voz frente al poder omnímodo y defendió una idea sencilla y poderosa: que el gobierno debía responder a su pueblo, no imponerse sobre él. En estas calles se decidió arriesgarlo todo por la justicia y la libertad. Y en estas mismas plazas aprendimos que la derrota no borra la razón. Al frente de aquella resistencia estuvo María Pacheco, la Leona de Castilla.
Durante casi diez meses sostuvo la defensa de la ciudad. Lideró a un pueblo en armas, organizó la resistencia, soportó el asedio y mantuvo viva la llama cuando todo parecía consumido. No actuó movida por el orgullo ni por ambición alguna, sino por convicción profunda: la de que Castilla merecía instituciones justas.
Cinco siglos después, su ejemplo continúa interpelándonos. Es la expresión de una Castilla que no se resigna, que entiende la igualdad como principio irrenunciable y que reconoce en el liderazgo femenino una fuerza transformadora. Su figura nos recuerda que la defensa de la libertad nunca ha sido patrimonio exclusivo de nadie, y que la justicia necesita coraje para abrirse paso.
Este año nuestro homenaje adquiere un significado especial. Por primera vez nos reuniremos con el monumento dedicado a María ya erigido en la ciudad por la que luchó. Han sido 38 años de reivindicación constante por parte del castellanismo hasta ver reconocida, en el espacio público de Toledo, a quien sostuvo la Revolución en su hora más difícil.
Nuestra tarea, sin embargo, no concluye con un homenaje. Seguimos defendiendo la creación de un Centro de Interpretación de la Revolución de las Comunidades que rescate este episodio decisivo de la historia europea. Porque un pueblo que conoce su pasado sin complejos está mejor preparado para decidir su futuro.
Nos reuniremos para honrar a quienes fueron capaces de anteponer el bien común a cualquier interés particular. Para afirmar que Castilla es sujeto político, que su identidad no es nostalgia sino proyecto con futuro. Y para recordar que la llama que María sostuvo en Toledo sigue ardiendo en cada generación que se niega a aceptar la injusticia como destino.