Jóvenes ecofeministas y regionalistas hacen piña para que Castilla-La Mancha sea algo más que “una tierra de paso”
Castilla-La Mancha ha sido tratada durante décadas como un “mero trámite entre Madrid y la costa”, una “tierra de paso donde nadie parece quedarse a escuchar lo que necesita su gente, su juventud y sus pueblos”. Esta es una de las reflexiones incluidas en el manifiesto fundacional de la Plataforma ‘Futuro CLM’, un colectivo de jóvenes que acaba de nacer en la comunidad autónoma y que quiere ser una alternativa independiente más allá de las “fuerzas tradicionales” del PP y el PSOE.
Su génesis se ha fraguado en el campus universitario de Ciudad Real, donde David de Miguel Organero, estudiante de Historia, ha conseguido aglutinar a un grupo de jóvenes que ya vienen trabajando desde hace tiempo en hacer oír su voz. En las últimas semanas, por ejemplo, están preparando, desde el colectivo estudiantil de la ciudad, la huelga general del próximo 11 de noviembre.
Según cuenta a este periódico, la plataforma nace de la necesidad de una “alternativa más allá de las fuerzas tradicionales”, es decir, de aquellos partidos políticos que tienen representación en las Cortes autonómicas, pero “se han olvidado de los verdaderos problemas de la gente”.
La iniciativa surgió con motivo de las próximas elecciones generales del 29 de noviembre. “Vimos que no había ningún partido que representara realmente los intereses de Castilla-La Mancha y entre gente de la universidad estuvimos pensando en crear un movimiento que, de momento, no es un partido político, pero de cara al futuro, queremos ser escuchados”.
Queremos una tierra donde la juventud no tenga que hacer las maletas para construir su vida y donde el código postal no decida la calidad de tus servicios públicos
El foco de estos jóvenes está puesto en la región y su prosperidad. Quieren que el Gobierno castellanomanchego valora la riqueza cultural de la comunidad autónoma, cuide su entorno rural y “ponga en el centro las necesidades reales de quienes estudiamos, trabajamos y vivimos aquí”. “Queremos una tierra donde la juventud no tenga que hacer las maletas para construir su vida y donde el código postal no decida la calidad de tus servicios públicos”, añade.
De momento, esta plataforma está conformando su grupo motor. En su manifiesto fundacional argumentan que frente a años de “silencio e inercia”, es necesario apostar por una “política de proximidad, solidaria, ecologista y feminista”. Se definen como un proyecto de izquierdas y regionalista dedicado a garantizar “servicios públicos de calidad, empleo digno y la protección de nuestro patrimonio natural y social”.
“Creemos en una España plural e integradora y reivindicamos nuestro espacio con la voz alta para exigir que Castilla-La Mancha cuente en las decisiones del Estado, rompiendo con décadas de subordinación y silencio”.
David de Miguel considera que ha llegado el momento de que Castilla-La Mancha deje de ser “un escenario secundario que se pueda ignorar”.
Una alternativa “desde abajo”
El proyecto surge como un espacio de “organización independiente” que aspire a hacerse oír: “No podemos seguir esperando a que las soluciones lleguen de los mismos partidos de siempre. Queremos construir una alternativa desde abajo, de izquierdas y estrictamente regional, centrada en los problemas reales de nuestra tierra», señala este estudiante.
Para unir fuerzas, la iniciativa ha abierto un formulario para sumar a las primeras personas interesadas en formar parte del grupo promotor y comenzar a organizar el trabajo a pie de calle y en la universidad, sobre todo a través de sus redes sociales.
Por el momento, la Plataforma ‘Futuro CLM’ ya está consiguiendo adhesiones y, a corto plazo, quiere empezar con pegadas de carteles y reparto de folletos para darse a conocer, sobre todo en el ámbito universitario.
“Queremos generar una base que sirva como altavoz para que se nos escuche”, añade su portavoz. Como su nacimiento se realiza en paralelo a la cuenta atrás para las elecciones generales, intentarán aprovechar la precampaña y la campaña para intentar contactar con el Gobierno castellanomanchego y con las diputaciones provinciales y que que conozcan sus peticiones. Son optimistas y opinan que “hace falta” este tipo de iniciativas para “ir más allá de lo de siempre”.