Más de 1.000 personas fallecieron fusiladas o en las cárceles franquistas en la ciudad de Albacete. Al igual que ocurre en otros lugares de España, poco a poco se van recuperando restos de estas personas represaliadas para que sus familias puedan, de alguna forma, cerrar esa herida que permanece latente. La Asociación Fosa de Alcaraz, que desarrolla su actividad de investigación en la provincia albaceteña, ha logrado realizar la “primera exhumación con rigor científico” de la ciudad de Albacete, al analizar e identificar los restos de cuatro personas que fueron ejecutadas por el franquismo y que permanecían juntos en un nicho común.
El próximo sábado 17 de enero tendrá lugar la entrega de los restos a las familias de Francisco Fenoll Lozano, Eleazar Navarro Rodríguez, Antonio Andrés García y Antonio Poveda Ruiz ejecutados el 14 de enero de 1940, en la sala del tanatorio municipal de Albacete.
La Asociación Fosa de Alcaraz y el Grupo Amigos y Amigas de Antonio Machado señalan que durante la represión franquista, en Albacete se “asesinó ante un pelotón de fusilamiento a 758 personas en las tapias del cementerio, de la cuales 15 eran mujeres”, en un periodo comprendido entre 1939 y 1951. Además, explican que más de 300 personas fallecieron en las cárceles franquistas de la capital, y que en total, esas más de 1.000 víctimas fueron enterradas en tres fosas comunes ubicadas en el cementerio, cada una ubicada en uno de los tres patios.
Manuel Ramírez, portavoz de la asociación explica en la entrevista que ha mantenido con elDiario.es Castilla-La Mancha que a partir del año 1945 “las autoridades franquistas decidieron unilateralmente, no sabemos aún la razón, exhumar a las personas de las fosas”. Expone que lo hicieron “sin rigor científico” y que después informaron a las familias, hasta 418 en total, donde algunas decidieron que sus familiares se quedasen juntos “agrupándolos en un mismo nicho, y otras que decidieron separarlos y trasladarlos a su localidad de origen”. Ramírez señala también que otras familias “bien porque no tenían claro las garantías o porque no fueron localizadas, alrededor de 340, fueron depositados en el osario en el fondo del cementerio”.
Nos cuenta que a lo largo del tiempo, gracias a los conocimientos que “nos brinda la ciencia, gracias a la investigación y el ADN, las familias se han ido haciendo preguntas lógicas, para saber si realmente les entregaron a sus familiares o no”.
En primer lugar, familias decidieron juntar los restos de sus familiares, donde “pusieron por ejemplo a las cuatro personas que entregamos próximamente, algunos de ellos estaban en condición anatómica, y los metieron en una caja”, y otras que decidieron disgregarlos y “que ahora son más difíciles de identificar, porque se pusieron sin rigor científico”.
En el caso de Francisco Fenoll Lozano, Eleazar Navarro Rodríguez, Antonio Andrés García y Antonio Poveda Ruiz han podido sacarlos e identificar sus restos de manera individualizada. “En este caso, las exhumaciones que realizaron las autoridades en aquel entonces son correctas, porque los restos corresponden a estas personas”, explica Ramírez. De igual forma, señala que entienden que “si esta exhumación de cuatro personas que se realizó en una misma fecha es correcta, es posible que las que se han realizado en los años anteriores y posteriores también lo sean, que sea un acierto en cascada”, un hecho que “tranquiliza un poco a las familias”.
Ramírez señala que este es un fenómeno que no ha ocurrido en otros lugares. “Hemos hablado con otras asociaciones, se conoce que en otros lugares levantaron un parcial de las fosas para un traslado al Valle de Cuelgamuros, pero lo que ocurrió en Albacete no”. Considera que se trata de una incógnita, y aunque existen varias hipótesis, donde “una historiadora de la asociación apunta a que como en 1945 venía el fin de la Segunda Guerra Mundial les pudo entrar miedo a las autoridades, sin embargo, no entendemos por qué no se pararon en ese caso las ejecuciones hasta 1951” lo que produzca que esta hipótesis “se quede un poco descolgada”.
El portavoz de la Asociación Fosa de Alcaraz explica que por el momento no hay establecido contacto con otras familias: “Hablaron con nosotros varias familias, de 30 personas que ejecutaron en el cementerio de Albacete, la mayor ejecución que se hizo, y que están en un nicho todos juntos, pero por el momento no sabemos nada, se ha quedado parado”, aunque plantea que quizá “alguna familia se animará a arrancar a raíz de este hallazgo”.