El fotógrafo de Ciudad Real Luis Tato, premio World Press Photo 2026: “Se está convirtiendo al periodista en el enemigo”

El concurso de fotoperiodismo World Press Photo ha distinguido a tres fotógrafos españoles entre los 42 ganadores regionales y uno de ellos es el profesional originario de Ciudad Real Luis Tato, a los que se suman Brais Lorenzo y Diego Ibarra Sánchez.

Luis Tato ha sido el ganador en la categoría de Reportaje gráfico de la región de África, con 'Las protestas de la generación Z en Madagascar', sobre las protestas estudiantiles motivadas por la deficiencia de los servicios públicos, la corrupción y las dificultades económicas.

World Press Photo ha anunciado los 42 ganadores regionales de las seis regiones del mundo en sus tres categorías actuales --Fotografías Individuales, Reportajes gráficos y Proyectos a largo plazo--, y el próximo 23 de abril se dará a conocer el World Press Photo del Año, elegido entre los ganadores regionales.

“Ser fotoperiodista o periodista hoy es mucho más peligroso que hace diez o veinte años”, advierte en una entrevista con EFE. Nacido en Daimiel, vive en Nairobi, desde donde ha cubierto durante los últimos años África oriental, y ejerce actualmente como jefe de fotografía en la región para la agencia de noticias francesa Agence France Presse (AFP).

Siempre en movimiento, el fotógrafo atiende a EFE por teléfono desde la pequeña nación de Yibuti, a donde se ha desplazado para cubrir las elecciones presidenciales previstas este viernes.

Hay “un movimiento global que está convirtiendo a los periodistas en el enemigo para muchos gobiernos, instituciones y gente con poder y es un discurso que está penetrando en la población normal, que empieza a desconfiar” de los informadores, advierte Tato.

Hay un movimiento global que está convirtiendo a los periodistas en el enemigo para muchos gobiernos, instituciones y gente con poder y es un discurso que está penetrando en la población normal, que empieza a desconfiar

Esto hace que el mundo se esté convirtiendo “en un lugar muy hostil” para cualquier persona que ejerce el periodismo a día de hoy, lamenta, mientras “las redes sociales y la inteligencia artificial están difuminando mucho” la labor periodística.

Pese a este complicado contexto, Tato se siente “agradecido” por haber sido “observador” incansable en los últimos años de momentos cruciales para los africanos, como las protestas en Madagascar, por cuya cobertura ha sido galardonado por tercera vez en el certamen más prestigioso del fotoperiodismo mundial.

Testigo de la transformación en África

“Cuando llegué, vi un país literalmente en transformación. Lo sentía en las calles, percibía que algo estaba ocurriendo, algo se estaba cocinando. Más allá de las protestas, había un espíritu de cambio generalizado”, relata sobre su trabajo en este país insular africano situado en el océano Índico.

Todo empezó el pasado mes de septiembre, cuando jóvenes de la generación Z se lanzaron a las calles para exigir acceso al agua y a la electricidad, así como la reducción de la inflación, en unas manifestaciones cuya represión por las fuerzas de seguridad dejó al menos 22 muertos, según las Naciones Unidas.

Las masivas movilizaciones evolucionaron rápidamente hacia un movimiento antigubernamental que reclamaba la dimisión del entonces presidente malgache, Andry Rajoelina, acusado de corrupción, nepotismo y malversación de fondos públicos.

Rajoelina se resistía a abandonar el poder pese a la presión popular, pero todo cambió cuando los manifestantes recibieron el apoyo de la poderosa unidad de élite militar Cuerpo de Administración de Personal y Servicios del Ejército de Tierra (CAPSAT), que acabó derrocando al mandatario el 14 de octubre.

“Al margen de la brutal respuesta de la Policía y la Gendarmería, fue un proceso bonito, porque la gente estaba expectante”, recuerda Tato, si bien el resultado final, con el establecimiento de un Gobierno militar, dejó un sabor “agridulce” entre la población.

En largas jornadas de barricadas, gases lacrimógenos y balas de goma los jóvenes malgaches tomaron como símbolo la bandera pirata de la popular serie manga 'One Piece', vista también en movilizaciones en Indonesia, Nepal, Perú, Filipinas o Francia.

En el caso de la isla africana, sin embargo, los manifestantes cambiaron el habitual sombrero de paja de la calavera sonriente de la bandera por un satro-bory (sombrero tradicional malgache), tal como captan las imágenes premiadas.

“Me gustaría que las fotos sirviesen para que la gente abra su mundo. Yo siempre pienso en el fotoperiodismo como una ventana a realidades que pueden parecer lejanas o ajenas, pero que al final también hablan de nosotros, de quiénes somos o de realidades que vivimos en nuestros propios países”, afirma Tato.

Me gustaría que las fotos sirviesen para que la gente abra su mundo. Yo siempre pienso en el fotoperiodismo como una ventana a realidades que pueden parecer lejanas o ajenas, pero que al final también hablan de nosotros

A pesar de los numerosos premios acumulados, el fotógrafo confiesa que sigue “sorprendiéndose” porque su trabajo sea reconocido una vez más por este galardón que lo transporta de nuevo “a la ilusión del chaval que empezó a hacer fotos y soñaba con ser fotoperiodista”.

El World Press Photo, que recibió en esta convocatoria más de 57.000 fotografías de 141 países, distingue a 42 proyectos que configuran, según el jurado, “un retrato urgente del mundo actual”.

El World Press Photo 2026 ha contado con la participación de 3.747 fotógrafos de 141 países y 57.376 fotografías, y de los 42 ganadores regionales, 31 son locales de la región donde captaron sus relatos.

Los trabajadores ganadores de esta edición se centran en desafíos del mundo actual como la política, las cuestiones de género, la migración, los conflictos globales y la crisis climática.

La exposición World Press Photo 2026, organizada por la Fundación Phgotographic Social Vision, volverá a tener el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) como una de sus sedes, del 6 de noviembre al 13 de diciembre, una muestra que el año pasado batió su récord de público con más de 67.500 espectadores.