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El fuego devora las colmenas de Fernando: “Las abejas ya no tienen nada que comer. Parece otro planeta”

Fernando Ajenjo, apicultor en la Sierra Norte de Guadalajara y presidente de la Asociación de Protección de la Abeja Ibérica, ha perdido 150 colmenas en el incendio que ha afectado a La Mierla y ha arrasado 32.000 hectáreas.

Sin tiempo para trasladar las 350 colmenas que tenía en la comarca afectada por el incendio de La Mierla que todavía no ha sido controlado, el espectáculo que ha tenido que contemplar cuando ha ido a ver cómo estaban sus abejas ha sido desolador. “Fui a un colmenar en una zona que se ha quemado toda, está en medio de un pinar y, de 80 colmenas, han sobrevivido 40, pero no tienen nada alrededor para comer, está todo arrasado, parece otro planeta”, cuenta en una entrevista a Agroalimentaria.

Ajenjo explota 400 colmenas, 70 en la zona baja de la comarca de la Campiña lejos del incendio, y las demás en la Sierra Norte. “He perdido 150 colmenas quemadas, y en principio solo he tenido tres colmenares afectados por el incendio, yo pensaba que se me había quemado la explotación entera”, asegura.

Pero además “las colmenas estaban llenas de miel que no había sido recolectada todavía”, por lo que ha perdido la cosecha.

Incluso ante lo que se esperaba y viendo la situación, dice que está “supercontento”. Cree que ha tenido suerte porque “un colmenar se ha quedado a 100 metros del incendio, otro a un kilómetro”.

Se muestra convencido de que lo que se ha salvado ha sido gracias no solo a los medios de extinción, sino también a la gente que se ha quedado en los pueblos, a los voluntarios: “En uno de los colmenares mi primo llevó una motobomba y lo estuvo llenando de agua para evitar que se quemara, los medios aéreos también pasaron algún viaje y ese se me ha salvado”.

Precisamente uno de los colmenares que ha quedado arrasado, estaba dedicado a desarrollar el proyecto de mejora de la abeja ibérica, una subespecie de abeja melífera adaptada al territorio y amenazada por la entrada de otras especies.

Ahora, tras evaluar los daños, se presenta un nuevo desafío para los apicultores y los colmenares que han sobrevivido: “La abeja tiene un radio de pecoreo (acción de tomar néctar y polen de las flores) de unos tres kilómetros, y son diez a la redonda en los que no hay nada”.

La abeja tiene un radio de pecoreo (acción de tomar néctar y polen de las flores) de unos tres kilómetros, y son diez a la redonda en los que no hay nada

“Ahora toca, en principio, alimentarlas con algún producto como jarabes”, pero el problema es que las abejas necesitan proteína, polen para la cría, y de esto no hay.

Lo único que puede hacer los apicultores es llevarlas a otros sitios mediante acuerdos con otros apicultores u otros ganaderos de zonas cercanas no afectadas por el fuego que es en lo que están ocupados en estos momentos.

Un duro golpe también para la ganadería extensiva

El caso de las abejas no es el único. Este incendio ha asestado un duro golpe a la ganadería extensiva que, junto a la apicultura, son actividades muy arraigadas en esta comarca.

Se estima que hay unas 4.000 cabezas de ganado entre bovino y ovino principalmente, aunque también caprino. El sector apícola en esa zona cuenta con unas 700 explotaciones con 5.000 colmenas, según los datos de la Consejería de Agricultura.

Por otro lado, el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, Julián Martínez Lizán, ha adelantado que desde el Gobierno regional están identificando las explotaciones situadas en los municipios desalojados por el incendio en La Mierla (Guadalajara) y evaluando las afecciones reales dentro del perímetro afectado por el fuego, unos 120 kilómetros con más de 32.000 hectáreas arrasadas. Y, paralelamente, están avanzando en “la puesta en marcha de un mecanismo de ayudas que queremos activar con la mayor rapidez posible”.