TOLEDO
Pedro Luis, 234 días esperando para una operación de cadera: “Mi día a día son dolores y pastillas”
“Tener 52 años, haber estado activo toda la vida y ahora estar así, esperando y con tanto dolor, te machaca emocionalmente”. Son las palabras de Pedro, carpintero natural de Mora (Toledo) que lleva esperando 234 días para una operación de cadera.
Pedro Luis Martín comenzó a notar que algo no iba bien alrededor de 2021. En su trabajo un compañero le preguntó si se había dado cuenta de que caminaba distinto: “Me dijo, 'andas de una forma un poco extraña', pero como a mí no me dolía pues yo seguí trabajando”. Dos años más tarde, el médico de cabecera le mandó al Hospital Universitario de Toledo para que le hiciesen una radiografía y vieron que tenía “la cadera fastidiada, que ya no había líquidos y que rozaba el hueso contra el hueso”. Sin embargo, Pedro no quiso darse de baja debido a la situación de incertidumbre del empleo en ese momento: “Me dijeron que me apuntase a la lista de espera y que me diese de baja, pero como me tomaba el medicamento pues seguí trabajando hasta que pude”.
Su diagnóstico: coxartrosis severa de cadera derecha. Se trata de un desgaste del cartílago en la articulación de la cadera y que además de dolor provoca limitación de movimiento, teniendo que ser necesaria una intervención quirúrgica para reemplazarla. En su informe médico se señala que se encuentra “clínicamente muy mal, muy limitado”, según detalla su traumatóloga.
Pedro Luis tuvo que darse de baja en agosto de 2025, después de dos años con dolores y cojeando, “porque llegó un punto que no podía más, no podía seguir”. Asegura que caminaba con la pierna “a rastras, tomando opiáceos como Tramadol, Targin, lo último ya me dijeron que es la morfina”.
Pedro apunta que “la fecha máxima para que te llamen y te operen son 180 días, lo que son seis meses, pero eso en realidad no existe”, pues ya lleva casi ocho esperando por esa operación que nunca llega.
Su día a día: “Dolores y pastillas”
Pedro Luis Martín asegura que su día a día es “muy complicado” y que consta de dos factores: “dolores y pastillas”. Explica que con los cambios de tiempo nota mucho más dolor y que son constantes a lo largo del día: “Es a todas horas. Solo noto un poquito de mejoría cuando me tomo las pastillas, pero cuando pasa un par de horas no puedo poner un pie en el suelo, siento que me voy a caer”. Esta dolencia le limita en su vida diaria, no solo porque no puede trabajar, sino que tampoco puede estar tranquilo: “Estoy sentado en el sillón viendo la tele y tengo que cambiar mil veces de postura. Me meto en la cama y no duermo más de una o dos horas de los dolores que tengo”, expone.
Por otro lado, las pastillas no suponen para él “un gran alivio” ya que hace treinta años le operaron del estómago debido a una úlcera gastroduodenal, que le provoca que la medicación “al ser tan potente, también me está afectando al estómago”.
Una de sus grandes aficiones es tocar el saxofón junto a la banda municipal de su pueblo, pero cuando va a los ensayos tampoco está cómodo: “Voy con las muletas, mi hijo me ayuda a llevar el instrumento, pero tengo que levantarme muchas veces porque tampoco puedo estar mucho tiempo sentado”, matiza.
Si puedo dormir dos horas seguidas me doy con un canto en los dientes
Pedro Luis lleva trabajando ininterrumpidamente desde los 16 años, y el no poder hacer actividad física está haciendo que gane mucho peso. En los siete meses que lleva de baja ha cogido quince kilos, aunque él asegura que no come apenas: “La medicación me quita el hambre. No me quiero ni pesar, porque los pantalones y las camisas ya no me valen”, explica señalando que también se está afectando a su autoestima.
Él no está dispuesto a que le aumenten la medicación, “ya que lo siguiente sería morfina pura, y si lo tomo ya cuando me duela más no habrá nada que me lo calme, eso en el caso de que lo acepte, porque no todo el mundo acepta su cuerpo la morfina”.
Para él su vida “es una mierda ahora mismo, me está afectando psicológicamente, a mí y a mi mujer, porque ella tiene el sueño muy ligero y cuando me despierto y tengo que levantarme lo intento hacer despacito, pero ella se despierta y ninguno podemos dormir”. También con sus hijos. Pedro es padre de dos adolescentes y señala que como durante todo el día está dolorido “cuando ellos quieren hacer algo, yo no tengo ganas y me paso el día de mala leche”, expresa apenado.
“Abandono, silencio y listas de espera interminables”
Esta situación le llevó a escribir una carta en su perfil en la red social Facebook, como él dice para “ver si así se les remueve un poquito las tripas y ponen medios”.
Pedro expone que a consecuencia de su dolencia no puede “tener una vida digna”: “¿De verdad alguien puede defender un sistema sanitario que obliga a un ciudadano a cotizar desde los 16 años y, cuando llega a los 52 [años], después de décadas sosteniendo con su esfuerzo la Seguridad Social, le responde con abandono, silencio y listas de espera interminables? Eso no es un fallo puntual. Eso es un fracaso moral, político y sanitario”.
Defiende que “decir que el sistema sanitario de Castilla-La Mancha funciona es una burla cruel” ya que “no funciona bien un sistema que cronifica el sufrimiento”. En esta carta, Pedro también señalaba que “lo más grave es que esto no solo destruye la salud, destruye la dignidad” porque cuando hay “que mendigar una cita, una prueba el mensaje que recibes es devastador: tu dolor no importa, tu vida no importa”.
Asegura sentir miedo por perder su empleo y que incluso, con la situación que padece, ha recibido una notificación de que “en breve me van a hacer un seguimiento de cómo estoy, donde señalan que si me encuentro mejor vaya a mi médico de cabecera para darme el alta”.
Pedro Luis relata que se siente “engañado” ya que primeramente incluyeron que su caso “era urgente, lo ponía la traumatóloga en el informe, para que me lo pudiesen adelantar todo lo posible”, pero en octubre de 2025 acudió al Hospital Universitario de Toledo para conocer “de primera mano” si su operación estaba más cerca. Asegura que dos meses más tarde, viendo que no recibía la fecha de operación se dirigió a hablar con dirección de Atención al Paciente. “Me dijeron que iban a intentar incluirme en las listas de las personas que derivan al privado para ver si podían adelantarlo”, expone.
No obstante, recuerda que “pasaron las Navidades y volví a preguntar para ver cómo iba el tema, y me dicen que ya han aprobado para poder operar en el privado y hacer las derivaciones, pero que como son bolsas ahora han entrado para hacer operaciones de rodilla, luego llamarán para las de cadera, pero en definitiva, mintiéndome”.
Pedro explica que en marzo de 2026 tuvo una nueva cita con la traumatóloga, “donde vuelve a poner en mi informe que estoy clínicamente fatal y que me tienen que operar rápidamente, pero voy a Admisión y me dicen que es la propia traumatóloga la que tiene que solicitar que me operen, pero la traumatóloga me dice que no, que ya ha puesto que es urgente en el informe, que no puede hacer otra cosa. Se van pasando la pelota de uno a otro. Y no leen la historia clínica, donde pone si es urgente o no. Solo me dicen que estoy en una lista y ya, que ya me llamarán”.
Me dijeron que iban a intentar incluirme en las listas de las personas que derivan al privado para ver si podían adelantarlo
Además de este “ninguneo”, Pedro Luis asegura que de las veces que ha acudido al hospital “justo había huelga de médicos” y esto también ha retrasado su proceso y que le puedan hacer caso. A mediados del mes de abril se presentó de manera presencial en el hospital y explica que “tenía que recibir una llamada de la directora de traumatología para que me diesen una solución y me dicen que no me puede llamar porque tenían una reunión. Bueno, pues después de la reunión que habría allí 40 o 50 personas tenían un vino para celebrarlo, que vi pasar a los del catering. Y los pacientes aquí estamos, un montón de horas esperando”.
En su carta que posteó en la red social Facebook, Pedro también expone su frustración, señalando que “la sanidad pública debería ser el orgullo de una sociedad decente. Pero cuando deja de curar, deja de proteger y deja de responder, se convierte en una maquinaria lenta, deshumanizada y profundamente injusta. Y en Castilla-La Mancha, para demasiados pacientes, esa maquinaria hoy no representa alivio ni esperanza: representa dolor, impotencia y desesperación”.
Plazos de lista de espera para operaciones en Castilla-La Mancha
El tiempo de espera máximo para recibir una intervención quirúrgica de prótesis de cadera en Castilla-La Mancha son 180 días -seis meses-, según el Defensor del Pueblo, tal y como recoge el Real Decreto 1039/2011.
Según se desprende de los indicadores de las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud (SNS) publicados este pasado miércoles por el Ministerio de Sanidad, en Castilla-La Mancha un total de 36.260 pacientes se encontraban pendientes de una intervención quirúrgica a 31 de diciembre de 2025, con un tiempo de espera medio de 92 días.
Si se consulta el caso concreto de Pedro Luis en el Portal de Transparencia del SESCAM, para el Hospital Universitario de Toledo existen 2.669 pacientes pendientes de una operación para la especialidad de Traumatología, 824 en la misma situación que Pedro (plazo superior a 180 días). Por otro lado, se fija que el tiempo de espera medio es de 121,7 días.
Este medio se ha puesto en contacto con la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla-La Mancha para conocer qué ocurre con las listas de espera y por qué en este caso no se está cumpliendo con los plazos vigentes, sin haber obtenido respuesta por el momento.