Vecinos de la Serranía de Cuenca, contra una macrogranja porcina en una zona que aspira a vivir del astroturismo

El proyecto para implantar una macrogranja porcina con 2.685 cerdas reproductoras con lechones de hasta 20 kilos en la localidad conquense de Zarzuela ha vuelto a provocar las protestas ciudadanas en dos municipios vecinos: Villalba de la Sierra y Portilla.

Allí han surgido asociaciones contra el proyecto al considerar que “se pone en peligro el bienestar ciudadano, el de los animales que son tratados como objetos y la conservación del medio ambiente”. Destacan que en la zona existe una gran riqueza natural, al situarse en la misma puerta de acceso al Parque Natural de la Serranía de Cuenca, destino certificado ‘Starlight’ en el recién declarado Parque Astronómico Serranía de Cuenca, y con muchas expectativas puestas en el llamado astroturismo.

Para este viernes, 22 de junio, han convocado una charla informativa para todos los interesados en la casa de la cultura de Villalba de la Sierra, a las 19 horas. “Queremos informar a los vecinos y conocer la postura de los ayuntamientos”. Una postura que no ha podido ser contrastada por eldiarioclm.es con ninguno de los tres alcaldes, aunque según los vecinos, los ayuntamientos de Portilla y Villalba no descartan promover una ordenanza municipal que frene el proyecto de Zarzuela.

Además, estos colectivos tienen previsto presentar sus alegaciones ante el Ayuntamiento de Zarzuela el próximo 28 de junio. De forma paralela, están recogiendo firmas vía internet. Ya han conseguido más de 4.600.

¿Cómo sería la macrogranja?

El proyecto de esta macrogranja está auspiciado por ICPOR Soria SL, que presta servicios a Incarlopsa, con sede en Tarancón y prevé que los lechones que allí se críen tengan como destino posterior las granjas de cebo integradas externamente por ICPOR SORIA, S.L. en las que se engordarán hasta los 100-110 kilos, momento en que estarán en disposición de ser trasladados a matadero para su sacrificio.

Julián Redondo, gerente de ICPOR explicaba el pasado mes de febrero a eldiarioclm.es que el objetivo era contar con granjas que llegasen a albergar a 600.000 cerdos en un radio de 180 kilómetros a la redonda respecto al matadero de Incarlopsa en Tarancón.

En la explotación porcina trabajarían 18 personas a tiempo completo, a las que se dará “formación” en bienestar animal y cuestiones ambientales. Incluirá un lazareto “para la observación, cura y secuestro de los animales”, según consta en el proyecto, además de muelles de carga y descarga de animales, sondeo de abastecimiento de agua potables y depósitos de almacenamiento o una balsa exterior de purines cercada (se espera una producción de purín de 17.469 m3 al año) que incluye “un sistema de detección de fugas”.

También detalla las emisiones a la atmósfera: metano procedente de los alojamientos de animales, el almacenamiento y tratamiento del purín (de estos últimos también emanará óxido nitroso), amoniaco desde los alojamientos animales y por el almacenamiento y aplicación en camp y dióxido de carbono tanto de los alojamientos como de la energía usada como calefacción y transporte.

Se detalla también que se generará olor y polvo por la actividad pero la distancia al núcleo urbano de Zarzuela “se considera suficiente esta distancia para hacer poco perceptible los olores generados”, según consta en el proyecto. El abastecimiento de agua potable se lleva a cabo desde un sondeo existente en la propia finca donde se ubica la explotación. El agua necesaria por cabeza y año será de 44.258,16 m3.

El proyecto incluye un mapa con las zonas vulnerables por nitratos en Castilla-La Mancha. “No nos encontramos en una zona vulnerable a la contaminación por nitratos, por lo que la dosis máxima a aplicar de purín por hectárea será de 210 kilos de nitrato por hectárea y año”, detallan. Para esa cantidad necesitarán disponer de 246,58 hectáreas de superficie de vertido y por eso adjuntan una relación de parcelas agrícolas disponibles que, en conjunto, suman una superficie de 516,71 Ha en diferentes términos municipales. En concreto podrían esparcirse en 151 parcelas de Portilla.

Por otro lado, esperan que la mortandad anual de cerdos sea del 2,5%. La eliminación de los cadáveres se llevará a cabo en una planta externa de transformación de animales muertos y desperdicios de origen animal.

Actualmente, en proceso de información pública para alegaciones

El Diario Oficial de Castilla-La Mancha publicaba el pasado 29 de mayo un anuncio firmado por el alcalde, Alicio Triguero, que daba cuenta el inicio del proceso de apertura de información pública, durante 30 días, en torno este proyecto, elaborado por Rústicas del Júcar S.L., sujeto al procedimiento de evaluación de impacto ambiental ordinaria, de cara a la presentación de alegaciones. Se instalaría en Zarzuela que cuenta con 192 habitantes, según el último padrón de instituto Nacional de estadística, muy cerca de Villalba de la Sierra (499 habitantes) y de Portilla (69).

Según el proyecto, las instalaciones del paraje ‘Las Navas’ estarían situadas a 1,40 kilómetros del núcleo de población de Zarzuela, a 2,5 kilómetros de Villalba de la Sierra y a 5,8 kilómetros de Portilla. La Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural anunció un decreto para que este tipo de granjas se ubicase, al menos, a dos kilómetros de núcleos de población que las plataformas contra la ganadería intensiva ya consideraron “insuficiente” para parar su proliferación en Castilla-La Mancha.

Para los vecinos de Portilla y Villaba de la Sierra “estas explotaciones son medioambientalmente insostenibles porque generan importantes cantidades de residuos contaminantes, los purines, de difícil gestión en las parcelas cercanas”, añaden que “son altamente perjudiciales al filtrarse en grandes cantidades en la tierra y los acuíferos, además de producir olores pestilentes de forma permanente”.

Un portavoz de la plataforma, que ha preferido mantener su nombre en el anonimato, explicaba a eldiarioclm.es que “se van a esparcir purines en parcelas que lindan con el casco urbano de Villalba, a menos de 100 metros del cauce del río Júcar… Los pocos jóvenes que estamos en el pueblo nos queremos mover porque creemos que no es de recibo, sobre todo en un municipio cuya principal base es el turismo”.

Sin embargo, los promotores del proyecto explican en el proyecto que “no existen cascos urbanos, ni instalaciones centralizadas de uso común para tratamientos de estiércoles y basuras municipales, ni áreas municipales y privadas de enterramiento de cadáveres de animales, a una distancia inferior a 1.000 metros”, que “las construcciones estarán situadas a más 100 metros de cualquier vía pública de primer orden y a más de 25 metros de cualquier vía pública” y que “no hay cauces, cursos de agua temporales o humedales a menos de 100 metros”. Unos cauces a los que, matizan, “no se echará ningún tipo de vertido”.

El proyecto también explica que la distancia a zonas protegidas, en concreto a la ZEPA ‘Serranía de Cuenca’ es de 3,95 kilómetros. Para los vecinos, este tipo de ganadería intensiva “choca frontalmente” contra el modelo de desarrollo impulsado en las últimas décadas en la comarca de la Serranía de Cuenca, sustentado principalmente por pequeñas empresas familiares dedicadas al sector servicios, la hostelería y el turismo de naturaleza, así como “el respeto y cuidado del entorno natural con el mantenimiento de la agricultura tradicional, la pequeña ganadería extensiva y sus productos derivados”.

Una de las alegaciones que los vecinos presentarán ante el Ayuntamiento de Zarzuela hace alusión a la estrategia de desarrollo local participativo para la Serranía de Cuenca (2014-2020), elaborada y participada por los sectores productivos de la comarca, y aprobada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y que pone el turismo de naturaleza como pilar fundamental de dicha estrategia, y apuesta e incentiva la ganadería extensiva y la producción ecológica, dadas las excelentes condiciones ambientales de la comarca.

En cuanto a la generación de empleo de este tipo de explotaciones, “el escaso número de puestos planteado no compensaría la cantidad de puestos de trabajo destruidos por incompatibilidad con las explotaciones ganaderas extensivas, el grave perjuicio por contaminación del entorno natural, y el cierre de las pequeñas empresas del sector hostelero”, concluyen. No se descartan movilizaciones pero para los vecinos, “lo importante es que los alcaldes pongan de su parte”.