El presidente de la Diputación de Burgos ve un “precedente peligroso” pedir al Gobierno un referéndum en Treviño
El presidente de la Diputación de Burgos, Borja Suárez (PP), pide al País Vasco y al PNV que respeten el Estatuto de Autonomía de Castilla y León, y advierte de que pedir al Gobierno un referéndum sobre la integración del enclave burgalés de Treviño en Álava sienta un “precedente peligroso”.
Suárez, presidente también del PP en Burgos, ha criticado las declaraciones que el presidente del PNV, Aitor Esteban, realizó el sábado en La Puebla de Arganzón en la celebración del 'Trebiñu Eguna', y en las que anunció que pedirán a Madrid un referéndum para acabar con la “anomalía” que supone la pertenencia de Treviño a Castilla y León.
A preguntas de los periodistas, Suárez ha asegurado que con esas declaraciones se “ratifican las aviesas intenciones que tiene el nacionalismo vasco con respecto a Treviño”, al que ha acusado de no respetar ni a los castellanos y leoneses, ni a los burgaleses ni tampoco a los treviñeses. Ha recordado que el proceso de cesión de territorios está “recogido, protegido, garantizado y blindado” por el Estatuto de Autonomía de Castilla y León, y en él que se ampara Burgos para “defenderse”, ha asegurado, frente a lo que considera un “ataque al margen de la legalidad”.
“Que el PNV reclame a Pedro Sánchez una solución para el Condado de Treviño si nombrar en ningún caso la legalidad, el Estatuto de Autonomía es un precedente peligroso”, ha afirmado Suárez, apuntando que el Gobierno está “privilegiando” territorios a través de la financiación autonómica o la potencia energética. Y ha pedido al País Vasco que respete el Estatuto de Autonomía como en Burgos se respeta cualquier norma de rango orgánico: “Aquí estamos hablando de palabras mayores, estamos hablando de la identidad, la historia, la propiedad y el territorio de un pueblo” como es Castilla y León y Burgos.
“Respetando las normas del juego que nos hemos dado cualquier cabe cualquier debate”, ha afirmado Suárez, y ha defendido que la Diputación quiere que los treviñeses tengan los mismos servicios y oportunidades que el resto de vecinos de la provincia, y una administración vertebradora y no divisora.