La madre de una niña fallecida afectada en el caso ataúdes: “Estamos moralmente destrozados”
La madre de una niña de 2 años que murió el 8 de abril de 2005 y que ha declarado este martes en el juicio por el conocido como 'caso ataúdes' ha sostenido que están “moralmente destrozados” tras conocer que una funeraria pudo revender ataúdes que familiares de los difuntos ya habían comprado.
La vista oral se celebra en la Audiencia de Valladolid contra veintitrés personas acusadas de retirar féretros a los fallecidos justo antes de su cremación, para llevarlos de nuevo al tanatorio y ponerlos otra vez a la venta.
La testigo, entre muestras de dolor, ha narrado que cuando falleció su pequeña tenían seguro de decesos, contactaron con la compañía por teléfono y el comunicante les dijo que el sepelio se llevaría a cabo en el tanatorio de Las Contiendas y que le esperaran junto al hospital donde había muerto la menor tras un atropello.
Una vez en el lugar indicado, apareció una persona que les preguntó si eran ellos los de la niña y les condujo a la oficina del Grupo El Salvador - el grupo funerario por el que se desarrolla el juicio -, donde les manifestaron que el velatorio se iba a llevar a cabo en el Camino del Cementerio.
La madre ha narrado que expuso al empleado de la funeraria que les habían dicho que iba a ser en Las Contiendas, a lo que el trabajadores les respondió que sería un error y, tras dos llamadas con el comunicante de la aseguradora con el que habían hablado en primer lugar, el velatorio se fijó en el tanatorio del grupo de El Salvador.
Después vio a la niña ya en el ataúd y fue impactante observar su “cuerpecito” - 90 centímetros de estatura - en un féretro de adulto, ante lo que le manifestaron que en ese momento no tenían para niños, ha expuesto la testigo.
Posteriormente, fue trasladado el ataúd al cementerio de Santovenia de Pisuerga (Valladolid) para la incineración y dijeron que no se podía ver la cremación, ha dicho la mujer, a la que, según ha contado, le dijeron lo mismo cuando falleció su padre en julio de 2011.
“No sabes si en las cenizas que te han dado está tu padre o no”, ha expresado otra testigo quien ha manifestado sentirse “muy mal” tras saber lo que pudo ocurrir con su progenitor fallecido el 6 de enero de 2010.
“A mí no me interesa el dinero, la duda que tengo es si esas cenizas son las de mi suegra”, ha subrayado en el mismo sentido otro testigo, que perdió a la madre de su esposa el 31 de diciembre de 2010.
A este testimonio ha seguido el de una mujer, cuyo padre falleció el 3 de febrero de 2011. “Me han engañado como a una tonta, me siento engañada”, ha expuesto.
Durante esta sesión han comparecido además otros dos testigos, entre ellos el padre de un bebé de meses fallecido, que han coincidido en señalar que, en Comisaría, les mostraron fotos de sus familiares difuntos sobre palés, no dentro de los ataúdes.
Otro hombre ha explicado que compró el ataúd más caro, de más de 4.000 euros, pero en las fotos que le enseñó con posterioridad la Policía el finado estaba en un simple caja que no tenía nada que ver con la que había adquirido. La vista continuará mañana con la comparecencia de más testigos.