28M: una llamada antirracista global por la esperanza

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Nos enfrentamos a una crisis gravísima y muy preocupante. Presenciamos guerras y genocidios, el auge del racismo y las extremas derechas, un machismo y una LGTBIfobia desatados, el colapso climático… Todo acompañado por la obscenidad de multimillonarios enriqueciéndose aún más —a costa nuestra— mientras abusan impunemente de menores. Ante este panorama, cualquiera se desmoraliza.

Sería fácil resignarse, pensar que no podemos hacer nada, que ellos ya han ganado. Fácil, pero sería un terrible error.

En realidad, a la gran mayoría de las personas del planeta nos indigna y enfada lo que está pasando. Cada una con su propia visión, por supuesto, pero sabemos que el mundo no va bien. Si nos unimos y actuamos, podemos cambiar las cosas.

La situación actual nos perjudica colectivamente. Las políticas de austeridad, que están intensificando la desigualdad en un país tras otro, van acompañadas de una involución democrática y una creciente represión contra las luchas sociales. Mientras, los poderosos recurren al racismo para aplicar el divide y vencerás. Plantar cara ante todo esto es en nuestro interés colectivo.

Pues este sábado, 28 de marzo, será una buena oportunidad para mostrar nuestro rechazo compartido ante la deriva actual del mundo. 

La red internacional de movimientos unitarios, “Un mundo contra el fascismo y el racismo” (WARAF en sus siglas en inglés) ha llamado a 150 protestas por todo el planeta. Habrá acciones por toda Europa, además de Sudáfrica, Malawi, Japón… En EEUU, se han convocado 3.000 protestas bajo la bandera de No Kings.

En Barcelona, unas 140 entidades convocamos la manifestación unitaria “Paremos el fascismo y el racismo”. La iniciaron Unitat Contra el Feixisme i el Racisme —el movimiento unitario establecido en 2010 e integrante de la red global WARAF— y otros espacios antirracistas como Movimiento #RegularizaciónYa o Top Manta. 

A estos, se han sumado asociaciones vecinales, sindicatos y partidos; movimientos feministas y LGTBI+, el movimiento por la vivienda digna, la federación de ONGs, y movimientos de solidaridad con Palestina, incluyendo la propia Global Sumud Flotilla. Es que cada vez más personas están reconociendo dos cosas esenciales.

Los problemas a los que nos enfrentamos no son aislados. La subida de la extrema derecha conlleva el endurecimiento de las políticas europeas sobre migración y refugio, ya de por sí racistas. Exacerba la islamofobia y la transfobia (formas de odio que también promueven sectores más allá de la extrema derecha, tristemente). 

Ante las cifras alarmantes de violencia de género —en el Estado español este año, una mujer es asesinada cada cinco días, y el año pasado hubo más de 150.000 denuncias por violencia machista— los ultras niegan los hechos, y efectivamente promueven la impunidad de esta violencia. A pesar de las pruebas científicas clarísimas del cambio climático, la extrema derecha, otra vez, impulsa el negacionismo. Son una amenaza global.

La impunidad de las sucesivas guerras en Oriente Medio solo se entiende en el contexto de muchos años de deshumanización racista de las poblaciones que están siendo asesinadas bajo las bombas. El genocidio que lleva a cabo el Estado israelí contra el pueblo palestino es la máxima expresión del racismo supremacista y colonialismo: de hecho, instituciones como la Asamblea General de la ONU o el Parlament de Catalunya han identificado el sionismo como una forma de discriminación racial. Esto explica por qué gran parte de la extrema derecha internacional, incluyendo a grupos claramente fascistas, apoyan plenamente al gobierno israelí, también ultra. Sin dejar de promover, por supuesto, la pseudoteoría antisemita e islamófoba del “gran reemplazo”.

Todo esto confirma que toda lucha seria en uno de estos ámbitos debe reconocer su conexión con otras luchas. 

Esto nos lleva al segundo punto clave. No nos pondremos de acuerdo en todo un análisis teórico sobre todos estos problemas, ni en la manera exacta en que se relacionan. Cada persona o grupo tendrá su propia visión, y es esencial reconocer y respetar esta diversidad. 

Necesitamos la unidad en las luchas, no la uniformidad de ideas.

La manifestación de Barcelona tiene como lema “Drets per a tothom”: derechos para todo el mundo. No hace falta que compartamos la misma visión teórica sobre las opresiones. Lo que compartimos es el principio —a la vez muy moderado y muy radical— de que todas las personas deben, debemos, tener derechos, sin discriminaciones en base al origen o nacionalidad; género/identidad de género; orientación sexual; religión, etc. 

En términos concretos, nos oponemos al racismo en todas sus formas, incluyendo la islamofobia, el antisemitismo, el antigitanismo, el sionismo…; rechazamos la transfobia y el machismo; y eso no depende de si somos personas trans, musulmanas, etc.

Una de las entidades convocantes de la protesta en Barcelona es el Movimiento Regularización Ya, que ha impulsado una lucha unitaria, exitosa y ejemplar. Muchísimas personas, muy diversas, participaron en la recogida de las más de 700.000 firmas para exigir la regularización administrativa de las personas que actualmente no tienen documentación. Una de las demandas de la manifestación del 28M es que se ponga en marcha una regularización amplia, efectiva, ágil y no excluyente.

Otro ejemplo modélico de lucha unitaria es el movimiento vecinal, que también convoca el 28M. Las asociaciones vecinales luchan desde hace décadas en defensa de la democracia. Ahora están luchando barrio a barrio para que los discursos de odio no contaminen nuestras calles o las instituciones. Movimientos más nuevos, como el Sindicat de Llogateres, otro convocante del 28M, también combaten el racismo inmobiliario, una de las claves de la exclusión y discriminación.

Además, no hay duda de la transformación que ha impulsado el movimiento feminista y de como, por ello, también se ha convertido en una de las principales dianas de los fascismos. Y una vez más, el pasado 8M demostró su voluntad de plantarles cara sin tapujos.

Hace falta generalizar el modelo de lucha unitaria y amplia en muchos frentes, pero especialmente contra la extrema derecha y el racismo. 

En Catalunya, Unitat Contra el Feixisme i el Racisme existe desde 2010, pero en muchos territorios del Estado español, no existe nada parecido. Esperamos que la jornada internacional de protestas de este 28 de marzo inspire a personas y movimientos en otros lugares a trabajar en este sentido.

Por nuestra parte, saldremos a las calles de manera unitaria y diversa (ya se están organizando bloques específicos de mujeres; contra la LGTBIfobia; sobre la vivienda; del mundo educativo; por Palestina; contra el antigitanismo…) para hacer visible que sí, las personas que nos oponemos al fascismo y el racismo somos la mayoría.

El 28M debe ser una gran muestra de que, a pesar de todo, hay esperanza. Con todo lo que pasa en el mundo, esto tiene un valor enorme.

Firman este artículo:

  • Alys Samson Estapé, Coalició Prou Complicitat amb Israel
  • Ángel Camacho Hervás, Crida per l’alliberament sexual i de gènere
  • Cristóbal Laso, Politirrom, plataforma gitana
  • David Karvala, Unitat contra el feixisme i el racisme
  • Gemma Ferreón, SOS Racisme
  • Majda Moustaid Khadir, campaña #StopIslamofobia
  • Montse Cervera, Ca La Dona
  • Pilar Massana, Plataforma Aturem la Guerra
  • Rocio Vilaró Puy, Federació d’Associacions Veïnals de Barcelona, FAVB
  • Rosa Aldave Mazuelos, Sindicat de Llogateres
  • Saif Abu Keshek, Global Sumud Flotilla
  • Sílvia Aldavert Garcia, L’Associació Drets Sexuals i Reproductius
  • Vicky Columba, Movimiento #RegularizacionYa
  • Aziz Fayé, Top Manta BCN