La primera ministra socialdemócrata gana las elecciones en Dinamarca pese a perder apoyos, según los sondeos
La primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, ha ganado las elecciones generales de este martes en Dinamarca con el 21% de los votos, según los sondeos a pie de urna difundidos por TV2. A pesar de su victoria, los sondeos también indican que los socialdemócratas han bajado 13 puntos porcentuales, unos resultados muy lejos de los conseguidos en los anteriores comicios parlamentarios.
Cuando faltaban cuatro horas para el cierre de los colegios electorales, a las 20.00 de Dinamarca, la participación había sido de un 50%, ligeramente superior a la de hace cuatro años.
Los analistas han señalado que el Gobierno de coalición entre socialdemócratas (A), Liberales (V) y Moderados (M) le ha pasado factura a las tres formaciones que lo integraban.
En contraste con la frialdad con la que los socialdemócratas han recibido las encuestas a pie de urna el martes por la noche, los sondeos muestran una posición crucial para los Moderados, liderados por el ministro de Exteriores, Lars Løkke Rasmussen. A pesar de que su formación retrocedería en votos (7,9%), su papel se perfila como clave para otorgar una mayoría parlamentaria tanto a los partidos del bloque progresista como a los del bloque conservador.
En total, las formaciones progresistas obtendrían 86 escaños en el Parlamento, mientras que las del bloque conservador ocuparían 75. En este escenario, los 14 escaños que las encuestas atribuyen a los Moderados serán determinantes para alcanzar la mayoría de 90 diputados en un hemiciclo de 179 escaños.
El otro partido que sale muy damnificado en las encuestas a pie de urna es el de los Liberales (V), con un 9% de los votos. El candidato de esta formación, Troels Lund Poulsen, actual ministro de Defensa, aspira a ser primer ministro. Pero los sondeos indican que los Liberales dejarían de ser la principal fuerza conservadora del hemiciclo en favor de la formación Alianza Liberal (LA), que alcanzaría un 10% de los votos.
Si estos pronósticos se confirman, Mette Frederiksen estaría a punto de conseguir una victoria para los socialdemócratas que, tan solo unos meses atrás, se veía muy difícil. Sin embargo, Frederiksen experimentó un repunte espectacular en las encuestas durante el mes de enero, coincidiendo con la peor crisis diplomática de la historia entre Dinamarca y Estados Unidos por Groenlandia. Ante las ambiciones y la retórica agresiva de Donald Trump, Frederiksen hizo una defensa vehemente de la soberanía danesa sobre el territorio ártico, además de mostrar unidad con el Gobierno autonómico de Nuuk, lo que le dio una imagen de firmeza ante los votantes.
Del euroescepticismo a necesitar a la UE
Mette Frederiksen ha sido la líder del partido socialdemócrata desde el año 2015 y, cuatro años más tarde, en 2019, se convirtió en la primera ministra más joven (41 años) en la historia de Dinamarca. Antes de eso, también fue ministra de Empleo (2011-2014) y de Justicia (2014-2015).
Como primera ministra, Frederiksen ha llevado a cabo una política de defensa del amplio Estado del bienestar que caracteriza al sistema del país nórdico, al mismo tiempo que ha impuesto una de las legislaciones más duras contra la inmigración, duramente criticada por las ONG y organismos internacionales como la ONU. Esta combinación inusual para un partido socialdemócrata le ha servido para evitar la subida de los partidos de ultraderecha en Dinamarca, aunque su retórica en contra de la llegada de solicitantes de asilo a menudo la ha acercado demasiado a los postulados ultraderechistas.
Inicialmente, Frederiksen fue considerada como una de las líderes más euroescépticas. Sin embargo, esta postura ha cambiado desde la invasión rusa de Ucrania y la creciente incertidumbre sobre las garantías de seguridad que ha planteado la vuelta del presidente Donald Trump a la Casa Blanca.
En los últimos años de mandato de Frederiksen, Dinamarca ha apoyado la cooperación entre países europeos en materia de seguridad, así como la adquisición conjunta de material de defensa. Del mismo modo, el país nórdico también se ha distanciado del grupo de países europeos fiscalmente conservadores, denominados “los cuatro frugales” (Austria, Países Bajos, Finlandia y Suecia), y la propia Frederiksen ha llegado a afirmar que la unidad europea “se había convertido en una necesidad de seguridad”.
Uno de los episodios que han hecho tambalear la continuidad de Frederiksen al frente del país nórdico se produjo durante la pandemia de Covid-19, cuando su Gobierno ordenó, en el año 2020, sacrificar a toda la población de visones de Dinamarca (17 millones de animales) por miedo a que pudieran contagiar el virus. Una investigación posterior concluyó que la medida carecía de fundamento legal y que el Gobierno de Frederiksen “engañó gravemente a la opinión pública”, aunque también se determinó que la primera ministra no era consciente de que se había extralimitado en sus funciones.
Este escándalo de los visones no ha sido un caso aislado en el mandato de Frederiksen, una figura que polariza a los daneses. La decisión de su Gobierno de abolir un día festivo en el calendario (Store Bededag, “Gran Día de Oración”) para financiar el aumento del gasto en defensa enfureció a los trabajadores y a Frederiksen la acusaron de dirigir el país con un estilo autoritario.
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