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CATALUNYA

Un policía local, condenado por humillar a una subordinada: "Ya me dirás si mañana te quedas en casa llorando"

La Audiencia de Barcelona sentencia que un sargento de la policía local de Premià de Dalt indemnice con 14.000 euros a una agente

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"Ponte a trabajar y no escuches conversaciones de mayores"; "espabila niña que vas a paso de tortuga"; "ya me dirás si mañana vienes a trabajar o te quedas en casa llorando". Son solo tres de las frases vejatorias que el sargento de la policía local de Premià de Dalt (Barcelona), V.P.M, dirigió a la agente M.P.B. La Audiencia de Barcelona ha condenado al sargento a indemnizar a la mujer con 14.000 euros por las lesiones y las secuelas psíquicas y el daño moral que padeció.

En el plano penal, la condena suma nueves meses de prisión –que el sargento, que ha presentado un recurso de casación ante el Tribunal Supremo, no cumplirá al carecer de antecedentes– como autor de un delito contra la integridad moral en el ámbito laboral y otro de lesiones. Son las penas mínimas por este tipo de delitos. Además, los magistrados de la sección 10 han absuelto al sargento del delito contra los derechos de los trabajadores del que estaba acusado.

La sentencia considera probado que el sargento vejó y ridiculizó a M.P.B. desde abril de 2010 a diciembre de 2011 de tal forma que la sometió a "una constante humillación en el entorno laboral". A consecuencia de las sucesivas humillaciones, la agente estuvo de baja por depresión entre enero y abril del 2012. A día de hoy el sargento ya no trabaja en la policía local de Premià, han indicado fuentes conocedoras del caso.

El sargento condenado, además, concentró sus humillaciones en el ámbito en el que está especializada la agente, la seguridad vial. El fallo asegura que el condenado se dirigía a la agente con voz de niño y parodiaba sus charlas en centros escolares. En una ocasión en que la agente controlaba un accidente de camión en una carretera local, el sargento le preguntó "si había llamado a su marido", por ser funcionario del servicio de control de carreteras de los Mossos d'Esquadra. Y añade la sentencia que cuando la agente recibió un premio por su trabajo en seguridad vial, el sargento se dirigió a ella diciendo que el galardón "no servía para nada" y la instó a "dejarse de tonterías y ponerse a trabajar".

Asimismo, el trato degradante también se daba en situaciones cotidianas. Los magistrados consideran probado que un día en que la agente llegó con una flor y cantando, el sargento "le pidió de forma humillante y vejatoria delante de sus compañeros que se 'dejase de cancioncillas'". En otras ocasiones se dirigía a ella diciéndole "ponte a trabajar y no escuches conversaciones de mayores" o bien "me gusta que te enteres cuando te hablo".

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