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Diane Jobson, la abogada de los pobres de Jamaica que fue amiga de Bob Marley: “Ella va al gueto y es una estrella”

Mariona Jerez

Barcelona —
13 de mayo de 2026 21:53 h

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Una figura encogida por la edad y unas rastas que miden el doble de su altura son las acompañantes leales de Diane Jobson, una letrada penalista de Jamaica conocida y respetada por toda la isla. Aunque en su país es una leyenda, fuera del Caribe se la etiquetó como la confidente y abogada de Bob Marley, con quien tuvo una amistad que marcó su vida y la inspiró a unirse al rastafarismo.

La abogada es la protagonista y da el título a Miss Jobson, documental dirigido por la barcelonesa Amanda Sans Pantling y que se proyectará este jueves y viernes en Barcelona en el marco del festival DocsBarcelona tras pasar por Tallin Black Nights Film Festival de 2025, el 29º Festival de Málaga o el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI).

“El mensaje rastafari para mí es vivir una vida ayudando a los demás y defendiendo a los indefensos”, explica Jobson en el documental. Por ello, a sus 80 años sigue defendiendo casos en el Tribunal Supremo de su país y obteniendo justicia para sus clientes de los barrios más pobres de Jamaica. “Ella va al gueto y es una estrella”, afirma Sans en conversación con elDiario.es

La violencia policial y la pobreza extrema que sufren muchos de sus clientes marcan el día a día de la jurista, de quien la obra ensalza su tenacidad. Diane Jobson que no deja de luchar para defender a las víctimas más oprimidas. “De la oscuridad que es el sistema opresivo de Jamaica, ella es luz”, asegura Sans.

La directora ya conocía Jamaica después de dirigir el premiado documental Songs of Redemption (2013) sobre un programa de rehabilitación de presos a través de música reggae en la isla caribeña. Pero para ganarse acceso a la figura de Diane Jobson tuvo que pasar dos años con ella hasta que accedió a ser grabada. Fue durante este tiempo que la directora se percató que no quería explicar la historia de la amiga de Bob Marley, sino de la persona y profesional que era Jobson.

“Quería evitar el clásico de la gran mujer detrás del hombre”, explica Sans. El motivo: “Jobson hace un trabajo increíble como abogada defendiendo a los pobres en Jamaica y es una mujer con un espíritu juguetón increíble”.

En su retrato de la jurista octogenaria, Sans ha querido dar un toque “luminoso” al documental. Se abordan temas profundos, pero desde la ligereza y la comedia características de Jobson. La directora añade que este equilibrio es clave en la vida de la letrada, que pasa los fines de semana en la naturaleza con su mejor amiga Sally tras conocer de lunes a viernes los momentos más duros de la vida de muchos de sus compatriotas.

“Jobson se mueve en un mundo de violencia”, expone Sans. “Y aun así, hay belleza en su historia y en su vida: en su contacto con la naturaleza, en su espíritu juvenil y en su amistad, porque también es una historia de amistad entre dos mujeres”.

Diane y Sally, la amistad de dos mujeres que rompen moldes

“Me costó entrar en el mundo de Diane Jobson siendo una chica blanca de Barcelona”, admite Sans, para quien la historia de la abogada tiene muchas capas: “Un retrato íntimo y lúdico sobre ella y su vida, la amistad de dos mujeres haciendo frente al final de su vida y después una mirada sobre el sistema opresivo de Jamaica”.

El largometraje muestra escenas naturales de una belleza deslumbrante donde Diane Jobson y su amiga Sally disfrutan de su tiempo de desconexión, frecuentemente acompañadas del humo de la marihuana, el perro de Diane y el sonido del mar.

Sally pertenece a la población minoritaria blanca y privilegiada de Jamaica mientras que Diane pasa sus días en los guetos, conociendo a los clientes que defiende e incluso presenciando sus muertes y torturas. Aun así, al estar juntas son dos amigas inseparables y únicas. “Son mujeres que vivieron la vida de una forma completamente fuera de las convenciones, fuera de lo que una mujer tiene que hacer, rompiendo todas las normas”, explica Sans.

Es la misma Sally la que abre la caja de pandora en el documental al preguntar a Jobson por sus clientes a los que defiende. Sally, desde su posición de privilegio, los llama criminales, mientras que Diane la corrige: “Víctimas”.

“Si yo viviera en esas condiciones también sacaría una pistola”, sentencia Jobson como respuesta a su amiga. “Cuando conoces a la gente que defiendes supone una gran diferencia”, remacha.

La amistad llega a ser una de las claves del documental: dos mujeres al final de su vida que se resisten a hacerse mayores. “Es su conflicto interno, no querer envejecer”, apunta Sans, que añade que esta es una de las razones por las que, con 80 años, Jobson sigue trabajando, aunque asegura que se va a retirar pronto.

La abogada, explica la directora, tiene juicios señalados hasta mediados del 2027. “Adquirió el compromiso de defender los derechos de la gente indefensa y lo ha llevado tan al extremo que aún está yendo cada día al Tribunal Supremo”, revela Sans.

Defender a las víctimas del sistema

Según explica la abogada en el documental, cada año al menos seis de sus clientes mueren a las manos de policías o gánsteres. Viven en constante miedo con las fuerzas de autoridad que abusan de su poder y con la desesperación de no tener forma de defenderse.

“En Jamaica gran parte de la población, especialmente en las ciudades y los guetos, vive en unas condiciones paupérrimas, sin posibilidades de poder incorporarse a la sociedad”, detalla Sansm que tilda de la situación de “desesperada”. “Es un círculo vicioso y no se resuelve poniendo a esta gente en la prisión, sino dándole oportunidades”, agrega, en un alegato antipunitivista que comparte con letrados de todas las latitudes.

Al igual que se describe en el libro Hijo Nativo de Richard Wright, los clientes de Diane Jobson son, según la abogada, víctimas de un sistema opresivo en el que ella ha decidido nadar a contracorriente.

A este reto se añade la desconfianza en el sistema. Tienen miedo de denunciar, ya que ellos mismos han estado involucrados en crímenes mayores o menores para sobrevivir. “No quieren saber nada ni de la policía ni del sistema judicial porque precisamente son los que los han llevado a esta situación”, concluye la directora.