La Flotilla reclama “romper el bloqueo” de Israel, aunque retrasa su salida hacia Gaza por el mal tiempo

La Global Sumud Flotilla no zarpará este domingo hacia Gaza por el mal tiempo. La tormenta y los fuertes vientos que se esperan en el Mediterráneo este lunes y martes retrasarán unos días la salida de la misión humanitaria, una de las mayores de la historia que ha reunido en el Moll de la Fusta de Barcelona unas 40 embarcaciones y unos 300 de participantes de 70 países.

Según han explicado los integrantes de la Flotilla, los barcos saldrán este domingo del Moll de la Fusta de la capital catalana, pero no saldrán hacia Sicilia (la primera parada prevista de la misión), sino que acudirán a otro puerto de la costa de Barcelona a esperar a que las condiciones meteorológicas sean más favorable a la navegación, previsiblemente esta misma semana.

Pese a este obstáculo meteorológico, la misión mantiene su objetivo intacto. “Romper el bloqueo de Israel sobre Gaza, pero también ir más allá: romper el orden global y la complicidad de los países con Israel”, ha reivindicado Muhammad Nadir Al-Nuri, de Malasia.

En distintas intervenciones antes de subir a los barcos, los miembros de la Flotilla han reivindicado su actuación y han llamado a un cambio de actitud respecto a la invasión de Palestina tanto de las instituciones internacionales y europeas como de los países árabes. 

La maestra palestina actualmente refugiada en Noruega, Susan Abdallah, ha contado los distintos exilios de su familia, natural de Gaza. “Cada vez que crees que puedes volver a casa en paz, empiezan a llover bombas”, ha lamentado, aunque ha destacado que incluso en plena guerra hay espacio para la solidaridad: “Los palestinos nos damos pan, hemos pasado por el infierno pero nos ayudamos los unos a los otros”.

“Los estados han fallado ante la muerte de palestinos, la única respuesta moral ante este nivel de impunidad es actuar”, ha reivindicado la activista palestina Sümeyra Akdeniz Ordu. La doctora Maimon Herawati, que ha venido de Indonesia, ha valorado que iniciativas como la Flotilla constatan “que la gente es la que hace algo cuando la diplomacia se paraliza”. 

“Zarpamos porque los gobiernos han fallado en proteger los derechos humanos”, ha insistido el activista Saif Abukeshek. Por su lado, el director de Open Arms, Òscar Camps, ha criticado “la semántica como salvavidas moral” que, a su juicio, utilizan las instituciones europeas y una parte de la población para “proteger su conciencia mientras los niños palestinos mueren bajo el polvo”.

La directora de Greenpeace en España y Portugal, Eva Saldaña, ha insistido en que la opresión de Palestina es parte de un desafío global: “No encontraremos soluciones si no hay cambios en un sistema que prioriza los beneficios de unos pocos al bienestar de la mayoría”,.

Es la segunda vez este curso que una misión humanitaria sale de los muelles barceloneses para intentar romper el bloqueo israelí: el pasado septiembre, la Flotilla en la que, entre otros activistas, estaban enroladas la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau y la líder ecologista Greta Thunberg. Cuando se aproximaban a la costa gazatí, el Ejército de Israel detuvo a los activistas y los mandó de vuelta a sus países.

Otra diferencia respecto a la Flotilla que zarpó a finales de agosto de 2025 es que, en esta ocasión, habrá barcos y tripulación de Open Arms, que aportarán apoyo técnico, sanitario y logístico. Se busca solventar así los posibles problemas técnicos que llevaron a diferentes embarcaciones a abandonar la ruta en la última Flotilla.