Pontons, una pequeña localidad del Alt Penedés, en la provincia de Barcelona, es el único pueblo de toda Catalunya en la que el alcalde pertenece al PP. En él se cumple el clásico axioma de que la gente vota una cosa en municipales y otra en autonómicas. Ya en 2015 ganó el independentismo (entonces JxSí logró el 44,3% de los votos) y ahora la suma de JuntsxCAT y ERC ronda el 55% de los votos.
Pero igual de llamativo es el descalabro del PP: pasa del 22,14% que obtuvo en 2015 al 13,19% en 2017, un auténtico batacazo del que se beneficia sobre todo Ciudadanos. La formación naranja pasa del 6,8% en 2015 al 17% en 2017.
Un suerte similar a la del PP vive la CUP, que pasa del 11% en 2015 al 5,9% en 2017..
El PSC también sufre desgaste: del 5,3% de 2015 al 3,1% en 2017. CatComú-Podem mejora levemente sus resultados de 2015, pasa del 3,9% al 4,1%.