La UE prefiere mantenerse a la espera tras el frenazo de Trump por Groenlandia
Con la aparente tranquilidad que suponía el abandono del presidente de EEUU, Donald Trump, de las amenazas militar y arancelaria para hacerse con Groenlandia, los líderes europeos han cerrado una cumbre extraordinaria este jueves en Bruselas en la que ha quedado claro que pueden frenar a Trump y por, lo tanto, se mantienen a la espera. Estados Unidos seguirá siendo un aliado, las relaciones se han deteriorado, y la Unión Europea está preparada para responder en caso de que las amenazas se vuelva a repetir. Ahora bien, no se ha aprobado ninguna medida concreta. Al principio de la reunión, los líderes europeos guardaron un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz.
La UE prefiere no dar más pasos, a pesar de que todavía se desconocen los detalles del supuesto acuerdo entre la OTAN y EEUU sobre Groenlandia que anunció Donald Trump, asegurando que “si se lleva a cabo, será muy beneficiosa para los Estados Unidos de América y para todos los países” de la Alianza Atlántica. El abandono de la opción militar y la eliminación de los aranceles contra los ocho países que mandaron tropas a la isla danesa logró desescalar lo que parecía el inicio de una guerra comercial en ciernes. Así que la UE mantiene la posición, es decir, no hace nada más allá. Ni utiliza el instrumento anticoerción ni pone en marcha los aranceles por 93.000 millones de euros sobre productos de EEUU.
Tras finalizar la cumbre que duró unas cinco horas, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, volvió a destacar que la UE se basa en los principios de “derecho internacional, la integridad territorial y la soberanía nacional, que son esenciales para Europa y para la comunidad internacional en su conjunto”.
“El anuncio de ayer de que no habrá nuevos aranceles estadounidenses sobre Europa es positivo. La imposición de aranceles adicionales habría sido incompatible con el acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos. Nuestro enfoque ahora debe centrarse en avanzar en la implementación de ese acuerdo. El objetivo sigue siendo la estabilización efectiva de las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos”, ha subrayado Costa.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha subrayado: “Estamos bien preparados con contramedidas comerciales e instrumentos no arancelarios en caso de que se hubieran aplicado aranceles. Mantenemos cuatro principios clave: firmeza, alcance, preparación y unidad. Fue efectivo”.
Según publicó The Wall Street Journal, las negociaciones para rebajar las amenazas de Trump y devolver a una tensa calma las relaciones entre la UE y EEUU se habían basado en la renovación del acuerdo de defensa entre Dinamarca y EEUU, que supondría ampliar las bases norteamericanas en Groenlandia, una opción que los daneses ya habían ofrecido; una mayor participación de los países europeos en la seguridad del Ártico, que la presidenta de la Comisión Europea ya había anunciado; y, lo que realmente interesa a Trump, que EEUU tenga preferencia en la explotación de minerales críticos y tierras raras en Groenlandia.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apuntó al final de la cumbre que “ojalá podamos confiar en que se pueda alcanzar un acuerdo que contemple la integridad territorial y la soberanía de Groenlandia. Es en lo que está el conjunto de la UE”. Sánchez ha recordado el papel de la OTAN al puntualizar que “si hay una legitima demanda de seguridad en el Artico, hay instituciones para articular misiones que den respuesta a esa legitima preocupación”.
Una vez que Trump dio marcha atrás, ¿era necesario esta cumbre extraordinaria? Las dudas recorrieron los pasillos de la institución europea. Como dato curioso, ni el presidente de Francia, Emmanuele Macron, ni el canciller alemán, Friedrich Merz, ni la presidenta italiana, Giorgia Meloni o la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, dieron una rueda de prensa cuando acabó el encuentro.
Estos líderes europeos ya habían dejado clara su posición al inicio del encuentro. Cuando se le preguntó a la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, si todavía se podía confiar en el Gobierno de EEUU, Frederiksen no pudo evitar dudar durante unos segundos para finalmente contestar: “Hemos trabajando juntos durante muchos años, pero tiene que ser desde el respeto y sin amenazas. Por supuesto, espero encontrar una solución política dentro del marco de la democracia”.
Las relaciones transatlánticas han “recibido un gran golpe”
La jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, puso el acento en la necesidad de estar alertas ante los continuos cambios de posición de Trump. Tras admitir que las relaciones transatlánticas han “recibido un gran golpe en la última semana” y que ya “no son las mismas que solían ser”. Kallas avisó de que “aunque todos están aliviados con los anuncios recientes [de Trump], también hemos visto en un año que hay que estar listos para la imprevisibilidad. Hay que diseñar planes para diferentes escenarios, porque un día es de una manera, al siguiente de otra, y todo podría cambiar”.
Macron resaltó que “cuando Europa está unida, es fuerte y reacciona rápidamente, las cosas vuelven a la normalidad y la calma”. Ahora bien, el presidente francés pidió que Europa se mantenga “vigilante” y unida, ya que “si es amenazada debe imponer respeto”. En la misma línea, el canciller alemán destacó que la “unidad y determinación” del lado europeo ha demostrado marcar la diferencia contra las aspiraciones de Trump sobre Groenlandia.
Pero quizás, el que mejor lectura hizo del momento fue el primer ministro polaco, Donald Tusk: “Siempre aceptamos el liderazgo de los Estados Unidos como algo absolutamente natural, pero… es importante para todos, también para nuestros socios al otro lado del Atlántico, entender la diferencia entre dominación y liderazgo”.
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