Europa se juega su papel en el mundo con la respuesta por Groenlandia tras el anuncio de acuerdo entre Trump y Rutte
La Unión Europea se reúne en una cumbre extraordinaria en Bruselas que va a definir su papel en el nuevo mundo. Los líderes de los 27 países de la UE se verán en la capital belga este jueves para concretar su respuesta a la política expansionista del presidente de EEUU, Donald Trump, con Groenlandia. Una vez que Trump ha anunciado en Davos que no utilizará la vía militar pero sigue empeñado en hacerse con un territorio perteneciente a un país de la UE como Dinamarca, los líderes de la UE tienen que elegir el nivel de contundencia con su respuesta.
A última hora del miércoles, Trump anunciaba un marco de acuerdo sobre el futuro de Groenlandia con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien ha tenido un discurso blando en la defensa de la soberanía de la isla. “En base a este entendimiento, no impondré los aranceles programados para entrar en vigor el 1 de febrero”, ha señalado Trump, revirtiendo así la amenaza y descolocando a la UE, que había amenazado con activar su mecanismo anticoerción o 'bazuca comercial'. El presidente Trump señala que ahora comienza una fase de negociaciones que liderarán el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado Steve Witkoff, entre otros.
Luuk van Middelaar, director del Brussels Institute for Geopolitics, explica que esta cumbre “es extraordinaria en todos los sentidos de la palabra, convocándose en un momento de cambio de época para Europa. El liderazgo europeo no está acostumbrado a jugar duro, pero ahora es el momento de establecer un plan estratégico: ¿Qué zanahorias podrían tentar al presidente de EEUU a alejarse del abismo y qué garrotes se atreverá a usar la UE? A pesar de toda la fanfarria en Davos, esta cumbre de los líderes de la UE27 es donde el poder legal y económico de la maquinaria de Bruselas recibirá el sello de legitimidad política. Debería desplegarse de manera coherente y con unidad de propósito en respuesta a este momento crucial”. Sin embargo, tras la marcha atrás de Trump con los aranceles, la respuesta europea se verá probablemente suavizada.
La UE había jugado con la posibilidad de imponer los aranceles por 93.000 millones de euros sobre productos estadounidenses, hasta ahora suspendidos, tras el acuerdo comercial entre ambos bloques que se firmó en julio de 2025. Además, cuenta con el instrumento anticoerción, una herramienta que permite castigos comerciales muy duros contra un país, aunque se ha puesto sobre la mesa para que sirva “no tanto como una represalia, sino como una disuasión”.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, volvió a comentar este jueves en el Parlamento Europeo la necesidad de incrementar la independencia de Europa y que antes las amenazas arancelarias de Trump la UE “está completamente preparados para actuar, si es necesario, con unidad, urgencia y determinación”. El problema es que esa supuesta unidad europea a la que se refiere Von der Leyen no es tan real.
“Hasta ahora hemos buscado la conciliación con Trump”
Hay posiciones muy beligerantes como la de Francia, cuyo presidente Emmanuel Macron no ha dudado en pedir las medidas de respuesta más duras para frenar a Trump. En la misma línea, el primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, ha señalado: “Hasta ahora hemos buscado la conciliación con el presidente en la Casa Blanca. Hemos sido muy complacientes, incluso en los aranceles. Hemos sido indulgentes, con la esperanza de asegurar su apoyo para la guerra en Ucrania. Pero se están cruzando tantas líneas rojas que hay que tomar una decisión. Ser un vasallo feliz es una cosa. Ser un esclavo miserable es otra”.
Sin embargo, hay un largo grupo de países más reacio a la pugna comercial con EEUU. Por un lado, Alemania juega varios papeles: rebajar la dureza de Francia y mantenerse como líder de la UE ante los continuos abusos de Trump. Fuentes diplomáticas han explicado que Alemania habría llegado a un acuerdo con Francia para poner sobre la mesa el instrumento anticoerción, pero solo con efectos disuasorios y siempre manteniendo las vías de diálogo con EEUU. De momento, no hay mayoría de países europeos que den su voto para utilizar el instrumento anticoerción por parte de la UE.
Además está la Italia de Giorgia Meloni que, sin alzar la voz y siendo uno de los aliados de Trump, prefiere abandonar la retórica de amenazas y respuestas de aranceles comerciales y busca convertirse en la mediadora entre la UE y la Administración Trump en el conflicto por Groenlandia. Finalmente están los primeros ministros de Hungría y Chequia, Viktor Orbán y Andrej Babis, respectivamente, que han anunciado que no apoyarán cualquier posición común de la UE frente a Trump.
Y demostrando una vez más la complejidad de la UE, el Parlamento Europeo dio este jueves una de cal y otra de arena. Por un lado, si Von Der Leyen había señalado al acuerdo comercial con Mercosur como una de las vías para que la UE fuera más independiente, los eurodiputados han obligado a que se retrase la aprobación final del tratado comercial, llevándolo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que analice su viabilidad legal.
La Eurocámara congela el acuerdo comercial con EEUU
Pero por otro lado, la Eurocámara ha marcado un posible camino a las instituciones europeas frente a EEUU. Bernd Lange, presidente del Comité de Comercio Internacional del Parlamento, explicó que debido al “inquebrantable compromiso del Parlamento Europeo con la soberanía y la integridad territorial de Dinamarca y Groenlandia. Dadas las amenazas en aumento y que Estados Unidos está socavando la estabilidad y la previsibilidad de las relaciones comerciales con la UE”, se suspende el trabajo en las dos propuestas legislativas del acuerdo comercial de Turnberry, que habrían supuesto la suspensión de los aranceles sobre todos los productos industriales estadounidenses y habría establecido un sistema de cuotas tarifarias para un gran número de productos agroalimentarios estadounidenses que llegan a la UE.
Lange, del grupo político socialdemócrata en el Parlamento, ha pedido públicamente que se ponga ya en marcha el instrumento anticoerción, mientras que Manfred Weber, el líder del Partido Popular Europeo en la Eurocámara, plantea que con las medidas ya adoptadas es suficiente de momento. “Entiendo que muchas personas están pidiendo una Europa fuerte. No aceptar el acuerdo arancelario alcanzado en Escocia es una herramienta poderosa, porque significa que también estamos enfrentando a Trump en este asunto, es decir, que no obtendrá lo que quiere”, sostuvo el líder de los conservadores.
EEUU ha intentado convertir Groenlandia en un problema de seguridad nacional. Su representante Comercial, Jamieson Greer, ha insistido en Davos que “las relaciones comerciales con Europa no deberían verse afectadas por las discusiones sobre Groenlandia, pero el presidente Trump ha dicho que se trata de un asunto importante para la seguridad nacional de los Estados Unidos. El acuerdo comercial entre EEUU y la UE se trata puramente de comercio”.
Sin embargo, Félix Arteaga, investigador principal del Real Instituto Elcano, recuerda que “la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 tampoco incluye explícitamente términos como Groenlandia o Ártico, ni existe un capítulo polar, por lo que no explica qué amenazas concretas plantean Rusia y China a la seguridad nacional estadounidense”. El interés de Trump realmente responde a “la codicia de una Administración trufada de intereses comerciales privados que manipulan las políticas y los instrumentos públicos en su beneficio”, remacha Arteaga.
Incluso la gran patronal europea BusinessEurope ha remarcado que aunque “unos aranceles adicionales no beneficiarían a nadie y podrían socavar gravemente la relación transatlántica”, también ha puntualizado que “Europa debe defender con firmeza sus intereses en caso de que se vean socavados”.
“El brutal ataque de MAGA a la autoestima de Europa no debe ser tratado únicamente como acoso, sino como una invitación a reclamar nuestro lugar. Una vez que una potencia extranjera dicta quiénes somos o deberíamos ser, el futuro solo es vasallaje”, concluye van Middelaar.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha dado un discurso en Davos, aplaudido en medio mundo, en el que ha afirmado que el mundo ha entrado en “un periodo en el que los más poderosos persiguen sus intereses utilizando la integración económica como arma de coacción”. “En un mundo marcado por la rivalidad entre grandes potencias, los países intermedios tienen una opción: competir entre sí por obtener favores o unirse para crear una tercera vía con impacto. No debemos permitir que el auge del poder duro nos impida ver que el poder de la legitimidad, la integridad y las normas seguirá siendo fuerte, si decidimos ejercerlo juntos”, defendió Carney.
En la cumbre de Bruselas los líderes de los 27 países de la UE también decidirán si participan en la Junta de Paz de Gaza. Europa tiene este jueves la oportunidad de decidir cuál es su papel en este nuevo mundo.
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