La nueva flotilla que partirá hacia Gaza desde Barcelona será “la mayor de la historia” y tendrá el apoyo de Open Arms
El puerto de Barcelona volverá a ser el escenario de partida de la Global Sumud Flotilla, la misión humanitaria que intentará, de nuevo, romper el bloqueo humanitario que Israel aplica sobre Gaza. El 12 de abril zarparán los primeros barcos de un conjunto que espera superar las 100 embarcaciones y que contará con miles de personas.
“Será la mayor de la historia. Tendremos representantes de todas las naciones del mundo para hacer real ese cántico de que el mundo está contra el genocidio”, ha asegurado el activista Saif Abukeshek, en una rueda de prensa en el Parlament de Catalunya. El espacio, reservado para los partidos políticos, ha sido cedido a la Flotilla por el PSC, Comuns, ERC y la CUP.
El puerto de Barcelona será el lugar del que zarpará la mayor parte de la comitiva pero, igual que la última misión, habrá más embarcaciones y tripulación que se irán sumando de otros puertos europeos. Paralelamente, también partirá de Mauritania un convoy terrestre el 10 de abril. Este irá cargado de más material humanitario.
Otra diferencia respecto a la Flotilla que zarpó a finales de agosto de 2025 es que, en esta ocasión, habrá barcos y tripulación de Open Arms, que aportarán apoyo técnico, sanitario y logístico. El objetivo, además de contar con la presencia de una entidad con experiencia en este tipo de misiones, es incorporar a profesionales capaces de atender tanto a barcos como a personas que enfrenten dificultades. Este punto cubre una de las necesidades que se detectaron en el último intento de romper el bloqueo, durante el cual diferentes embarcaciones tuvieron que abandonar la ruta por problemas técnicos.
“Hemos asumido riesgos relevantes en el pasado. En 2024 abrimos un corredor marítimo, pero esa operación se interrumpió tras un ataque israelí que mató a diversos trabajadores humanitarios de World Global Kitchen. No posicionarse es permisividad. Por eso, nos sumamos a la Global Sumud Flotilla. Para actuar y no sólo para mirar”, ha asegurado Gerard Canals, jefe de operaciones de Open Arms.
Los organizadores de la misión todavía no han querido facilitar los nombres de activistas, políticos o personajes de la cultura que vayan a sumarse a la acción y aseguran que los irán anunciando cuando queden pocos días para el fin de semana del 11 de abril, durante el cual se realizarán diversas actividades culturales y reivindicativas para despedir a la flotilla.
Sí que han dado detalles sobre los perfiles de gente que se embarcarán. Además de activistas por los derechos humanos, en esta ocasión contarán con la participación de diversos profesionales que, consideran, son “imprescindibles para la reconstrucción de Gaza”. Habrá médicos, educadores, arquitectos, representantes legales e investigadores ecoambientales. “Durante dos años y medio de genocidio, Israel ha prohibido la entrada de expertos a Gaza y, por tanto, desconocemos el resultado de sus ataques”, ha apuntado Abukeshek.
Así, el objetivo de esta misión no es sólo entregar material humanitario sino “empezar a pensar y a hacer posible la reconstrucción” de Gaza. Ahora bien, los activistas no han querido dejar pasar la oportunidad para denunciar que el alto al fuego en la zona es “falso e inexistente” y que el proceso de paz “no tiene en cuenta los derechos palestinos. Lo que hace el gobierno sionista no ha cambiado en absoluto”, han remachado.
Un nuevo intento, ocho meses después
La última flotilla hacia Gaza partió, también de Barcelona, el 31 de agosto de 2025. En aquella ocasión, estuvo formada por una cuarentena de barcos y centenares de personas, entre las que se encontraron la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau o el concejal de ERC Jordi Coronas. A ellos se fueron sumando más embarcaciones y personas en diversos puertos europeos que formaban parte de la ruta hasta Palestina. La misión empezó ya con altibajos: el día previsto para la salida, los barcos tuvieron que regresar a puerto debido al mal tiempo y muchas embarcaciones no superaron los embistes del Mediterráneo durante la travesía.
Aunque algunos activistas también tuvieron que abandonar por el camino, la Flotilla consiguió acercarse a unas 70 millas náuticas de la costa palestina, pero durante la madrugada, se vio rodeada por unas 20 embarcaciones israelíes que detuvieron a los más de 300 activistas que navegaban para romper el bloqueo humanitario impuesto por Israel.
Los activistas denunciaron la detención como “un secuestro ilegal” porque sostienen que la zona de excepción que Israel les acusa de haber violado, fue declarada ilegal por diversos estamentos internacionales. Así, según apunta la ONG Adalah, que presta atención legal a los detenidos, Israel no tenía ningún derecho a intervenir sobre los barcos y estos no han incumplido ninguna ley al intentar llegar a Gaza. Finalmente, los detenidos de origen español regresaron a sus hogares después de cinco días detenidos.