La portada de mañana
Acceder
Gobierno y PP acercan posturas para renovar el Poder Judicial
España se prepara para la batalla de la luz con los líderes de la UE
Opinión - Esta Iglesia no tiene perdón, por Neus Tomàs

CRÓNICA

Aragonès estrena su manual de crisis

0

En todos los gobiernos de coalición siempre afloran tensiones y hay un momento en que el presidente tiene que llamar al orden. Pasaba en los dos tripartitos de izquierdas en la Generalitat, en los gabinetes de Carles Puigdemont y de Quim Torra o en los que comparten PSOE y Unidas Podemos, ya sea el Ejecutivo central o el valenciano. También sabe lo que es el andaluz Juanma Moreno con el triángulo entre PP, Ciudadanos y sus socios parlamentarios de Vox. La primera vez que sucede es noticia y si se repite a menudo no significa que lo sea menos. A Pere Aragonès le ha tocado pronto y se ha estrenado con el boicot de sus socios de Junts a la mesa de diálogo. 

El president se plantó y el partido de Puigdemont lejos de amedrentarse le acusó de mentir por haber afirmado que estaba pactado que la delegación catalana estuviese integrada solo por consellers. La versión presidencial es que Aragonès ya planteó al secretario general de Junts, Jordi Sànchez, el pasado 7 de julio que los miembros serían todos del Govern y que nadie le dijo que no estuviesen de acuerdo. Fue un día antes de la reunión de la mesa y a solo unas horas de que el Consell Executiu diese luz verde a sus representantes, cuando se encontró un listado en el que solo uno era conseller. Y al decirles a sus socios que no aceptaba los nombres que le habían presentado, la respuesta que obtuvo fue la nota de prensa que enviaron minutos después a los medios en la que se mantenía la misma alineación que el president acababa de rechazar.

El resto del episodio es conocido. Finalmente la mesa se reunió sin Junts y no hacía falta bola de cristal para adivinar que su valoración de la cumbre celebrada en el Palau de la Generalitat sería negativa. Por boca de Jordi Turull criticaron que ambos gobiernos no hayan puesto plazos a la negociación y Elsa Artadi directamente tildó el resultado de pobre. El president, consciente de que la falta de un horizonte temporal puede inquietar a una parte de los votantes indepedentistas, señaló este jueves en una entrevista en RAC1 que una cosa es que no haya plazos fijados y otra es que el Gobierno de Pedro Sánchez piense que esta negociación puede alargarse 'sine die'.

Aragonès ya daba por hecho las críticas de sus socios pero lo que no quiere es que se cuestione su autoridad como president y por eso citó este jueves por la mañana al vicepresidente y hombre fuerte de Junts en el Govern, Jordi Puigneró, para darle algunos detalles sobre su encuentro con Sánchez pero también para reclamarle "lealtad".

"Huir del regate corto"

El encuentro duró poco más de una hora y según ambas partes fue bien. Tanto ERC como Junts subrayan que no ven motivos para romper la coalición. Aragonès y Puigneró coinciden en que hay que intentar "aislar" al Govern de las peleas partidistas. Se trata de "salir del fango" y "huir del regate corto", según las expresiones utilizadas por el president. En el equipo de Puigneró recuerdan que hay "turbulencias" en todos los gobiernos de coalición y restan trascendencia a las que ha provocado la mesa de diálogo.

Por su parte, en ERC subrayan que aunque Junts no estuviese presente en la reunión con los ministros, la delegación catalana representa a todo el Govern puesto que los nombres fueron aprobados (con la abstención del partido de Puigdemont) en el Consell Executiu del martes y son los que constan en el decreto publicado posteriormente. El texto ha dejado la puerta a modificaciones para ampliar la delegación si al final los socios se ponen de acuerdo en los nuevos nombres, algo poco probable porque ninguno se ha movido de su posición.

Los republicanos consideran que el perfil técnico de los consellers de Junts ayuda a que las tensiones partidistas queden fuera del día a día del Govern. La semana que viene se presentará el plan de gobierno, un extenso documento que pretende fijar los compromisos para la legislatura. Además, el 28, 29 y 30 de este mes se celebrará el debate de política general, otro momento en el que los socios pondrán a prueba su cohesión a través de las resoluciones que se voten al final. Ahí se verá si Junts, en alianza con la CUP, está dispuesta a tensar un poco más la cuerda.

En todos los gobiernos de coalición siempre afloran tensiones y hay un momento en que el presidente tiene que llamar al orden. Pasaba en los dos tripartitos de izquierdas en la Generalitat, en los gabinetes de Carles Puigdemont y de Quim Torra o en los que comparten PSOE y Unidas Podemos, ya sea el Ejecutivo central o el valenciano. También sabe lo que es el andaluz Juanma Moreno con el triángulo entre PP, Ciudadanos y sus socios parlamentarios de Vox. La primera vez que sucede es noticia y si se repite a menudo no significa que lo sea menos. A Pere Aragonès le ha tocado pronto y se ha estrenado con el boicot de sus socios de Junts a la mesa de diálogo. 

El president se plantó y el partido de Puigdemont lejos de amedrentarse le acusó de mentir por haber afirmado que estaba pactado que la delegación catalana estuviese integrada solo por consellers. La versión presidencial es que Aragonès ya planteó al secretario general de Junts, Jordi Sànchez, el pasado 7 de julio que los miembros serían todos del Govern y que nadie le dijo que no estuviesen de acuerdo. Fue un día antes de la reunión de la mesa y a solo unas horas de que el Consell Executiu diese luz verde a sus representantes, cuando se encontró un listado en el que solo uno era conseller. Y al decirles a sus socios que no aceptaba los nombres que le habían presentado, la respuesta que obtuvo fue la nota de prensa que enviaron minutos después a los medios en la que se mantenía la misma alineación que el president acababa de rechazar.

El resto del episodio es conocido. Finalmente la mesa se reunió sin Junts y no hacía falta bola de cristal para adivinar que su valoración de la cumbre celebrada en el Palau de la Generalitat sería negativa. Por boca de Jordi Turull criticaron que ambos gobiernos no hayan puesto plazos a la negociación y Elsa Artadi directamente tildó el resultado de pobre. El president, consciente de que la falta de un horizonte temporal puede inquietar a una parte de los votantes indepedentistas, señaló este jueves en una entrevista en RAC1 que una cosa es que no haya plazos fijados y otra es que el Gobierno de Pedro Sánchez piense que esta negociación puede alargarse 'sine die'.

Aragonès ya daba por hecho las críticas de sus socios pero lo que no quiere es que se cuestione su autoridad como president y por eso citó este jueves por la mañana al vicepresidente y hombre fuerte de Junts en el Govern, Jordi Puigneró, para darle algunos detalles sobre su encuentro con Sánchez pero también para reclamarle "lealtad".

"Huir del regate corto"

El encuentro duró poco más de una hora y según ambas partes fue bien. Tanto ERC como Junts subrayan que no ven motivos para romper la coalición. Aragonès y Puigneró coinciden en que hay que intentar "aislar" al Govern de las peleas partidistas. Se trata de "salir del fango" y "huir del regate corto", según las expresiones utilizadas por el president. En el equipo de Puigneró recuerdan que hay "turbulencias" en todos los gobiernos de coalición y restan trascendencia a las que ha provocado la mesa de diálogo.

Por su parte, en ERC subrayan que aunque Junts no estuviese presente en la reunión con los ministros, la delegación catalana representa a todo el Govern puesto que los nombres fueron aprobados (con la abstención del partido de Puigdemont) en el Consell Executiu del martes y son los que constan en el decreto publicado posteriormente. El texto ha dejado la puerta a modificaciones para ampliar la delegación si al final los socios se ponen de acuerdo en los nuevos nombres, algo poco probable porque ninguno se ha movido de su posición.

Los republicanos consideran que el perfil técnico de los consellers de Junts ayuda a que las tensiones partidistas queden fuera del día a día del Govern. La semana que viene se presentará el plan de gobierno, un extenso documento que pretende fijar los compromisos para la legislatura. Además, el 28, 29 y 30 de este mes se celebrará el debate de política general, otro momento en el que los socios pondrán a prueba su cohesión a través de las resoluciones que se voten al final. Ahí se verá si Junts, en alianza con la CUP, está dispuesta a tensar un poco más la cuerda.

En todos los gobiernos de coalición siempre afloran tensiones y hay un momento en que el presidente tiene que llamar al orden. Pasaba en los dos tripartitos de izquierdas en la Generalitat, en los gabinetes de Carles Puigdemont y de Quim Torra o en los que comparten PSOE y Unidas Podemos, ya sea el Ejecutivo central o el valenciano. También sabe lo que es el andaluz Juanma Moreno con el triángulo entre PP, Ciudadanos y sus socios parlamentarios de Vox. La primera vez que sucede es noticia y si se repite a menudo no significa que lo sea menos. A Pere Aragonès le ha tocado pronto y se ha estrenado con el boicot de sus socios de Junts a la mesa de diálogo. 

El president se plantó y el partido de Puigdemont lejos de amedrentarse le acusó de mentir por haber afirmado que estaba pactado que la delegación catalana estuviese integrada solo por consellers. La versión presidencial es que Aragonès ya planteó al secretario general de Junts, Jordi Sànchez, el pasado 7 de julio que los miembros serían todos del Govern y que nadie le dijo que no estuviesen de acuerdo. Fue un día antes de la reunión de la mesa y a solo unas horas de que el Consell Executiu diese luz verde a sus representantes, cuando se encontró un listado en el que solo uno era conseller. Y al decirles a sus socios que no aceptaba los nombres que le habían presentado, la respuesta que obtuvo fue la nota de prensa que enviaron minutos después a los medios en la que se mantenía la misma alineación que el president acababa de rechazar.

Etiquetas
16 de septiembre de 2021 - 22:09 h