El Supremo rechaza el recurso de un colegio del Opus y avala la retirada de subvención por segregar por sexo
El Tribunal Supremo ha rechazado el recurso del colegio del Opus Dei Viaró, de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), contra la decisión de la Generalitat de retirarle el concierto educativo debido a su política de segregar al alumnado por sexos, en un nuevo aval de la Justicia a la decisión de varias administraciones de poner fin a esta discriminación en los centros.
En un auto, el Supremo desestima el recurso que habían interpuesto la empresa Docencia e Investigación SA, titular del colegio del Opus Dei Viaró y de la Asociación de Madres y Padres (AMPA) del mismo centro contra la decisión de la Generalitat de denegar la renovación del concierto educativo de la ESO para los cursos 2022-23, 2023-24, 2024-25 y 2025-26, al mantener la segregación por sexos.
La retirada del concierto educativo a las once escuelas que seguían segregando a sus alumnos por sexo en Catalunya, la mayoría ligadas a instituciones religiosas como el Opus Dei, fue una de las medidas más destacadas del Govern que encabezó el republicano Pere Aragonès.
La retirada de la financiación pública a los centros segregadores empezó en el curso 2022-2023, pero limitada a la etapa de infantil y secundaria y bachillerato porque el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) obligó al Govern a mantener el concierto en la primaria hasta el curso 2025-2026. Posteriormente, la última ley estatal de Educación generalizó la retirada de los conciertos a los centros segregadores de toda España.
El Supremo rechaza el recurso sin estudiar el fondo del caso, ya que no aprecia ninguna vulneración de derechos, como alegaba el colegio del Opus y su asociación de padres. La jurisprudencia del Tribunal Constitucional, recuerda el Alto Tribunal, ha confirmado que la exclusión de los centros que segregan por sexos del régimen de conciertos resulta conforme a la Constitución “siempre que derive de una opción legislativa general y no de decisiones administrativas singulares basadas en el ideario del centro”.
La retirada del concierto llevó a varios centros del Opus y vinculados a órdenes religiosas en Catalunya mantener el modelo segregador y pasar a ser privados o bien a aceptar niños y niñas en una misma clase. De los 15 colegios religiosos que apostaban por la segregación de género, y que aun así recibían entre 20 y 30 millones anuales en concepto de conciertos, al menos nueve han anunciado que mantendrán este modelo, con lo que asumieron la pérdida de los fondos públicos.
La Generalitat, consciente del fin de los conciertos, ya ha trabajado para reubicar a cientos de familias que no puedan hacer frente a las subidas de cuotas, especialmente aquellas de entornos vulnerables y cuya matrícula está financiada por el pacto contra la segregación.