Un tramo de la carretera N-340 en Mont-roig del Camp, Tarragona, es el más peligroso de España

Un tramo de seis kilómetros de la carretera N-340 en Mont-roig del Camp (en la comarca tarraconense del Baix Camp) es el más peligroso de la red estatal de carreteras. Según el estudio del Programa Internacional de Evaluación de Vías (iRAP) presentado este martes por el Real Automòbil Club de Catalunya (RACC), este tramo tiene un índice de riesgo de 200,9, muy por encima de la segunda carretera más peligrosa, en León, con una puntuación de 160,1.

La media en España de tramos peligrosos es del 12%, mientras que en Catalunya es el 11% y un total de 201 km, informa la Agència Catalana de Notícies en base a la 22ª edición del Mapa de riesgo según la metodología iRAP, correspondiente al trienio 2022-2024.

El estudio identifica los tramos de vía interurbana con mayor riesgo de accidente grave o mortal a través de un ínidce basado en la cantidad de vehículos que circulan. El análisis ha incluido el conjunto de la Red de Carreteras del Estado (RCE), de titularidad ministerial, para cuya tramificación se han seguido criterios de tipología de la vía, el tipo de intersecciones que presentan y la existencia de tramos con calzada única.

En conjunto, se han analizado 3.595 tramos de la RCE, que representan 26.470 km de longitud. La RCE supone el 16% de longitud de las carreteras españolas y canaliza el 53% del tráfico total. En el periodo analizado se han registrado 3.873 accidentes con víctimas mortales o heridos graves en la RCE, de las que 1.341 resultaron fallecidas.

El índice de riesgo en el conjunto de la RCE se ha reducido entre 2010 y 2024, pasando de 15,3 a 6,4 en las vías de alta capacidad (-58%) y de 47,7 a 24,4 en las carreteras convencionales (-49%). El índice de riesgo en las vías convencionales es casi cuatro veces mayor que el índice de riesgo en las vías de alta capacidad.

Por primera vez en 15 años, aumenta el índice de riesgo en las vías de alta capacidad con respecto a la anterior edición del informe. El índice de riesgo en el conjunto de las carreteras convencionales de la RCE se mantuvo en 24,4, por encima del mínimo del 21,4 en el trienio 2019-2021, pero muy por debajo del 47,7 del trienio 2008-2010.

El índice de riesgo de las vías de alta capacidad (autopistas y autovías) ha pasado del mínimo del 6,1 en todos los trienios desde 2019 al 6,4, todavía muy por debajo del récord del 15,3 del trienio 2008-2010.

Hay 103 carreteras de la RCE que contienen al menos un tramo de riesgo “elevado” (rojo) o “muy elevado” (negro). Hay 15 carreteras que concentran el 51% del total de km de riesgo “elevado” y “muy elevado”, que se registran en tan solo 1.601 km. Se trata en todos los casos de carreteras convencionales, y 11 de ellas repiten en esta lista respecto a la edición anterior. La carretera N-330 (de Alicante a Zaragoza) encabeza esta lista, seguida de la N-420 (de Tarragona a Córdoba), con 149 km peligrosos, y de la N-630 (la Ruta de la Plata).

El tramo con la mayor probabilidad para un conductor de sufrir un accidente grave o mortal se encuentra en la N-340 en Tarragona, carretera que tiene 127 km peligrosos en todo su trazado. En concreto el tramo más peligroso son los 5,9 km entre Mont-roig del Camp y la intersección con la T-323, con una intensidad media diaria de 2.319 vehículos y tres accidentes con muertes o heridos graves.

Aragón es la comunidad autónoma con mayor proporción de tramos de riesgo elevado o muy elevado, hasta el 21%, y Castilla y León es la comunidad con mayor cantidad de kilómetros de la RCE que transcurren por su territorio con riesgo “elevado” y “muy elevado”, con 895 km. La Comunidad de Madrid es la que presenta una menor proporción de tramos de riesgo “muy elevado” o “elevado” que transcurren por su territorio, con solo un 2%, seguida de la Comunidad Valenciana (7%) y de Andalucía (8%).

Hay comunidades como Euskadi, Baleares y Canarias que no tienen ningún tramo de RCE, mientras que en Navarra todos los tramos son autopistas de peaje. El peso relativo de la RCE en el conjunto de la red viaria interurbana es distinto en cada comunidad, con un 16% de media.

Hasta 17 provincias registran una proporción de tramos de la RCE que transcurren por su territorio con riesgo “elevado” o “muy elevado” por encima de la media española, que es del 11,8%. Los 10 tramos con mayor riesgo de la RCE corresponden a carreteras convencionales, de calzada única y con un carril por sentido de circulación. Hay cinco tramos que repiten en la clasificación respecto a la edición anterior.

A partir de 2014, aunque la movilidad (el total de km recorridos) fue aumentando, la accidentalidad grave fue disminuyendo suavemente, facilitando la disminución progresiva del riesgo. Con la irrupción de la Covid-19, se produjo una importante reducción de la accidentalidad vinculada a las restricciones de movilidad. Una vez recuperada la normalidad después de la pandemia, la accidentalidad grave ha crecido más que el tráfico en la RCE.

Aunque las vías de alta capacidad soportan algo más de cuatro veces más tráfico que las vías convencionales, tan solo concentran el 55% de accidentes con muertes y heridos graves, mientras que las vías convencionales representan el 45% de los accidentes. La siniestralidad severa ha superado los niveles prepandémicos, tanto en las vías de alta capacidad como en las carreteras convencionales, a la vista de la evolución del trienio 2022-2024.

En el conjunto de la red viaria española (que engloba tanto a la RCE como al resto de carreteras de titularidad local y autonómica), el mayor número de víctimas mortales se produce en las vías convencionales, seguidas por las autovías y por las autopistas. En 2024 se registró una ligera reducción de las víctimas mortales en autopistas y en el resto de vías respecto al año anterior, mientras que en autovías se produce un notable incremento. En conjunto, las cifras muestran un aumento global del 0,2% respecto a 2023, lo que evidencia la dificultad de alcanzar el objetivo de reducción del 50% de personas fallecidas para el año 2030.