eldiario.es

9

Liderazgo

"¡Reinventarse o morir, otro atributo del liderazgo! Los líderes tienen siempre hambre de aprendizaje, pues el adquirir aptitudes y desarrollar actitudes nuevas son una constante en su vida muy necesaria para seguir alimentando la motivación e inspiración de la organización."

Hoy en día se habla mucho de liderazgo, y no sólo en el ámbito empresarial, para reconocer a personas o grupos de personas que han sabido destacar por encima de la mediocridad en un determinado campo o área. «Liderazgo» o «líder» son palabras que están de moda porque reflejan el éxito obtenido por alguien en alguna rama de actividad y, en esta sociedad de la competición y del progreso, son cuestiones éstas muy a tener en cuenta.

Aunque si nos circunscribimos al campo de la gestión empresarial, el significado de la palabra «liderazgo» puede tener diferentes matices. Atendiendo al significado que encontramos en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, «liderazgo» es la situación de superioridad en que se halla una empresa, un producto o un sector económico, dentro de su ámbito. Por «líder» (del inglés leader = guía), entiende el mismo diccionario, la persona a la que un grupo sigue reconociéndola como jefe u orientadora.

Por tanto, «liderazgo» sería la situación de superioridad y/o reconocimiento de autoridad. Pero esta definición puede ser completada y enriquecida, pues se nos antoja algo escasa para definir las características y cualidades del líder del siglo XXI. Un líder ha de tener en primer lugar,una visión convincente que genere una pasión interior capaz de contagiar e inspirar a toda la organización y a todo su entorno, ayudando a convertir la visión (futuro) en realidad (presente), es decir, implementando la visión y la dirección que se han establecido, con el día a día de la empresa.

Por ello, expresar claramente cuál es el destino de la empresa y hacia dónde hay que dirigirse son facultades del líder.

Otra característica importante es la de implicar a las personas de la organización, motivándolas y comprometiéndolas en el desarrollo de la misma así como potenciando sus fuerzas o sus capacidades en busca de las mejores competencias personales que puedan ser alineadas con los objetivos de la empresa. Si el optimismo se contagia, la depresión también, y el líder debe esforzarse en estimular la inteligencia emocional necesaria para reconducir los estados de ánimo de su gente hacia aquellas metas que les entusiasman en el trabajo y hacia aquellas otras que les comprometieron plenamente en épocas pasadas.

¡Reinventarse o morir, otro atributo del liderazgo! Los líderes tienen siempre hambre de aprendizaje, pues el adquirir aptitudes y desarrollar actitudes nuevas son una constante en su vida muy necesaria para seguir alimentando la motivación e inspiración de la organización. Valoran, igualmente, no solo los resultados, sino las relaciones de su gente, generando empatía y dedicándoles tiempo para saber de sus metas, sueños, e ilusiones personales, poniendo especial atención a los pequeños detalles, que son los que generalmente marcan las diferencias.

<>Peroel liderazgo debe ser recurrente y sostenido, y lo que hace que se mantenga en el tiempo es, que la base sobre la que se construya esté firmemente cimentada en una serie de valores como pueden ser: humildad, sacrificio, respeto, responsabilidad, bondad, compromiso, coraje, generosidad, alegría, ética, entrega, amor, etc.

Liderazgo y valores suponen una asociación a la que se debe tender para llegar a conseguir un estilo de liderazgo resonante y perdurable en el tiempo.

Los valores y las emociones que de éstos se derivan son la fuerza que da la autoridad a los líderes. Es por ello, por lo que el liderazgo debe ser en esencia servicio a los demás<, pues como dice Alex Rovira el compromiso nos lleva a servir, y la actitud de servicio hacia los demás nos permite ser la causa del cambio o, lo que es lo mismo, liderar. Esto nos invita a pensar que el liderazgo no tiene nada que ver con el puesto que uno ocupa en la organización, pues hay muchas personas que no están situados en un cargo propio de líder y, sin embargo, ejercen un liderazgo con maestría apoyándose en los valores antes mencionados.

Por eso, las palabras de Martin Luther King cobran aquí pleno sentido : Cualquier persona puede ser grande, porque cualquier persona puede servir. Por esta razón, muchos expertos en liderazgo redefinen este concepto como el arte de influir en las personas para que trabajen con entusiasmo en la consecución de objetivos en pro del bien común.

En cierta ocasión, nuestro célebre escritor y economista José Luís Sampedro se autodefinía como “una persona que como todos se debe a los demás”. Esta debería ser la esencia del verdadero líder empresarial, aquel que se debe a los demás, y muchas veces sacrifica su propia comodidad y seguridad en pro del bien común. Por ello, el auténtico liderazgo es aquel que se ha forjado desde una auténtica actitud de servicio a los demás.


Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha