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“En los pueblos no falta espíritu emprendedor. Falta gente”

Margarita Canales García, de Priego, es una de las cinco reconocidas por el Gobierno regional con motivo del Día de la Mujer Rural

Margarita Canales García

Margarita Canales García

Margarita Canales García, de 46 años y vecina de Priego, ha sido una de las cinco mujeres reconocidas por el Gobierno regional en el acto institucional del Día de la Mujer Rural. Las otras han sido: Vanesa García Tauste, de Molinicos (Albacete); Elena González Urraca, de Almodóvar del Campo (Ciudad Real); Laura Jiménez García, de Alcoroches (Guadalajara) y Estela Cuadrado, de Mejorada (Toledo).

“No me lo esperaba. Estoy entre sorprendida y muy contenta. Siempre es gratificante que te reconozcan”, destaca Canales de este galardón, que ha reconocido por primera vez a una mujer por cada una de las provincias castellanomanchegas.

Sobre si cuesta ser mujer emprendedora en el medio rural, reconoce que montar un negocio se está convirtiendo en “algo muy díficil” en estos tiempos pero no porque no haya voluntad. “En los pueblos no falta espíritu emprendedor. Lo que falta es gente”, lamenta.

En esta línea, explica que en los municipios más pequeños no se pueden poner en marcha grandes negocios porque harían falta más habitantes para que prosperaran. “Más que emprender proyectos, lo que cuesta en mantenerlos”, reflexiona.

Y ella lo sabe bien. Su trayectoria profesional ha estado ligada siempre a su pueblo natal: “A mí me gusta vivir en Priego y quiero seguir estando aquí”. En esta localidad, de unos 900 habitantes, sus padres regentaban cuando ella era pequeña un negocio, el Bar España, que en 1992 se transformó en un hotel.

En ese momento, una joven Margarita que estudiaba Matemáticas en Zaragoza vino a Priego para ayudar a sus padres con el hotel y al final acabó quedándose en su pueblo y no siguió con los estudios.

Tras la jubilación de sus padres, ella siguió al frente del establecimiento hotelero, aunque después de 15 años de andadura hubo que cerrarlo porque la joven empezó a sufrir a los 28 problemas de salud, los primeros síntomas de la esclerosis múltiple.

Así, decidieron sustituir el hotel por un negocio más tranquilo. “Yo era la cocinera, un trabajo físico y en el que se pasa mucho calor. Hasta que llegó un momento en que, después de la Semana Santa o de las temporadas más fuertes, acababa siempre en el hospital”, recuerda.

Fue entonces cuando abrió una tienda de regalos, al tiempo que se preparaba unas oposiciones de ordenanza, que acabó aprobando. Mantuvo el negocio cuando empezó a trabajar para la administración pero la enfermedad comenzó a degenerar y fue perdiendo fuerzas y movilidad hasta que le dieron la incapacidad hace unos cinco años.

“Me caí y me costaba recuperarme”, indica, detallando que al principio de la enfermedad, sufría brotes pero luego se sobreponía hasta que cada vez empezó a sentirse “un poco más floja” y a día de hoy, se ve obligada a ir en silla de ruedas porque prácticamente no puede caminar.

Como la historia es circular, tras su incapacitación, su marido decidió montar un bar en el mismo sitio que antes habían estado el primer negocio de sus padres, el hotel y la tienda de regalos, y lo llamaron de la misma manera: Bar España.

Activa psicológicamente

Aunque Margarita no trabaja, celebra que el bar le ayuda a mantenerse “activa” psicológicamente al estar pendiente de algunas cuestiones del negocio.

Esta mujer reclama que se mejore la accesibilidad en las zonas rurales sustituyendo los bordillos y escaleras que todavía quedan en mucho sitios por rampas. Pone como ejemplo que en el centro de salud, se topa con dos puertas que ella no puede abrir. “O me ayudan o no entro”, denuncia.

“En general, sufrir una enfermedad como la mía en un pueblo es más complicado que en la capital”, recalca. Aunque reconoce que “es comprensible” que no haya los mismos servicios que en Cuenca, ejemplifica que el fisioterapeuta va solo tres veces a la semana a la localidad y para ser atendido hay una lista de espera de varios meses, aunque en su caso ella tenga preferencia debido a su dolencia.

Según el Gobierno regional, en Castilla-La Mancha viven más mujeres en el medio rural que en resto de España, por lo que la tasa de ruralización femenina alcanza un 16% en esta Comunidad Autónoma frente al 6,3% a nivel nacional.

Por su parte, la Red Castellano Manchega de Desarrollo Rural (Recamder) subraya el papel protagonista que la mujer representa en la lucha contra la despoblación, en la supervivencia de los pueblos y en el desarrollo del medio.

Recamder defiende “la necesidad de apostar por el liderazgo y el empoderamiento” de las mujeres y apunta que “en los Grupos de Acción Local, la presencia femenina supone un alto porcentaje”.

El 54% de los negocios que se ponen en marcha en el medio rural viene de manos de mujeres, “contribuyendo así a diversificar la economía en el medio rural”.

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