ChatGPT y audios en la PlayStation: los narcos del Puerto de València usaban la IA y la consola para meter toneladas de coca
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Los presuntos narcos del Puerto de València usaban la PlayStation, “además de para jugar partidas online”, como “medio de comunicación” segura para sus actividades de importación de cocaína a gran escala, según indica un reciente informe de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía Nacional incorporado al sumario de la 'Operación Spider'.
El informe, al que ha tenido acceso elDiario.es, analiza el contenido del teléfono intervenido al investigado Julián L. R. y detecta que Ramón O. P., también imputado, le envió un audio en el que le decía: “Mano, llámame cuando puedas o conéctate a la play”.
Por parte de la UDYCO “no se alberga duda alguna” de que los presuntos narcos usaban la consola para comunicarse, concretamente con los modelos PS4 o PS5, que cuentan con la “posibilidad de realizar llamadas y chats de voz”.
Un segundo informe, al que también ha tenido acceso este diario, detectó un hecho “especialmente llamativo”: Ramón O. P., según consta en el terminal telefónico que le fue intervenido, pidió “literalmente” a ChatGPT: “Necesito un nombre vacilón para una aplicación encriptada anónima. ¿Me puedes ayudar?”.
El hecho de que al investigado se le interviniera un único teléfono (“social”, destinado para la vida cotidiana legal) sin ninguna aplicación encriptada, unido a los múltiples indicios de que los presuntos narcos sabían que una operación policial les pisaba los talones, lleva al analista de la UDYCO a concluir que el teléfono de seguridad de Ramón O. P., usado para actividades ilícitas, “habría sido destruido u ocultado a buen resguardo ante la previsión de que iban a ser detenidos”.
Los investigadores recuerdan que, tal como se desprende de las numerosas pruebas que reúne el sumario, los presuntos narcos contaban con teléfonos de seguridad y se comunicaban mediante “aplicaciones encriptadas y de cifrado militar”, tales como Zangi, “para tratar los temas criminales”.
“Todo apunta a que adquirieron terminales completamente nuevos o mantuvieron solo los teléfonos sociales, asumiendo que en caso de intervención policial no se obtendría información que les comprometiese”, indica el informe.
La UDYCO encuadra a Julián L. R. y Ramón O. P., junto con Daniel N. O. (primo del anterior), a las órdenes tanto del “clan” capitaneado por el narcoportuario Ramón B. P. como del “liderado” por Iván T. R. y Borja M. R.
Ambos clanes, que rivalizaban entre ellos “en según qué aspectos”, usaban “los ”recursos“ logísticos del grupo formado por Julián L. R., Ramón O. P. y Daniel N. O., tales como la prestación de camiones, de hombres 'araña' que escalan a los contenedores apilados en el Puerto o de órdenes de transporte ”viciadas“.
El informe involucra a los presuntos narcos “de forma directa” en seis alijos de coca introducidos en el Puerto de València mediante el sistema del gancho ciego o ripp off, introduciendo la coca en un contenedor con mercancía legal y sin el conocimiento de las empresas exportadora e importadora. Ejercían un “papel de organización, preparación y supervisión directa de las extracciones”.
Ambos clanes colaboraban puntualmente. Así se desprende de un seguimiento policial que presenció un encuentro entre Ramón B. P. e Iván T. R. en el que “se abrazan dando saltos y mantienen una actitud de alegría”. Uno de los agentes de la UDYCO, pese a las medidas de seguridad de los investigados, logró captar la conversación entre los dos capos:
—Iván: “Al final todo ha salido bien, esto lo celebramos por todo lo alto en Ibiza”.
—Ramón: “No las teniÌa todas conmigo, pero ahora sí que hemos cogido bien”.
La conversación, coronada con repetidos abrazos, se produjo cuatro días después de que se introdujera el alijo del 6 de junio de 2025. Sin embargo, 80 kilos de aquel cargamento quedaron abandonados en el Puerto de València, por lo que la UDYCO considera que al haber “fallado” ese grupo logístico, la presunta organización criminal recurrió a los equipos de extracción controlados por Jonatan G. C. para el siguiente alijo (de 1,1 toneladas de coca), acaecido el 18 de julio de 2025.
La posición “superior” del portuario Ramón B. P.
El informe alude a la “posición de liderazgo” de Ramón B. P., un portuario-clasificador, en el seno de la organización criminal. Los bienes y el patrimonio que la investigación le atribuye resultan “claramente muy superiores a los que un sueldo de portuario, por elevado que sea, puede sostener”, anota el informe. Su posición “superior” respecto al resto de narcoportuarios se desprende de su capacidad de “disponer de los datos y el contacto directo con las personas que realizan la carga del alijo en Sudamérica”.
La UDYCO vincula al narcoportuario con cinco de los alijos, por un peso total de 2,1 toneladas de coca. Se trata, en definitiva, de un personaje “de vital importancia en la estructura criminal”, que ostenta una “posición de responsabilidad, poder y control” en las operaciones de narcotráfico.
Los investigadores también señalan a otro presunto narcoportuario que ejerce, bajo el paraguas de Ramón B. P., una “posición de privilegio”: José Francisco B. R., quien “mantiene los contactos en origen y en itinere que le permiten conocer de forma previa la situacioÌn del contenedor mariÌtimo contaminado objeto de su intereÌs”.
José Francisco B. R., en una conversación con uno de los agentes encubiertos de la Policía Nacional, reconoció que contaba con un “grupo” capaz de devolver un contenedor apartado para ser sometido a revisión a la pila en la que estaba previamente, evitando así la temida inspección. Eso sí, la operación costaba el 50% de la droga ocultada en el contenedor.
El 'notario' y la 'araña'
Bajo la batuta de la “facción” de Ramón B. P. actuaba en varios de los alijos el “grupo de acción directa en la estructura criminal” formado por Julián L. R., Ramón O. P. y Daniel N. O., que se encargaba de la “logística y dirección” para llevar a cabo las extracciones de cocaína en la infraestructura portuaria.
El informe describe dos actores fundamentales que permanecían escondidos en la cabina de los camiones durante la recuperación del cargamento de coca: los 'notarios', que daban fe de la extracción de los alijos, y los hombres 'araña', que escalaban hasta los contenedores apilados en la terminal portuaria.
Para ello contaban con una escalera telescópica, cizallas y bolsas de rafia como las de plástico de ciertas dimensiones que proporcionan los supermercados a los clientes. La UDYCO detalla en su informe el operativo para intervenir el alijo del 1 de julio de 2024, de 460 kilos de coca, disimulado en el contenedor UACU3996216 de color verde situado en una tercera altura en la terminal APM del muelle de Levante del Puerto de València.
A pesar de las labores de contravigilancia que dificultaron “enormemente” los seguimientos, los investigadores lograron vincular fehacientemente a Julián L. R., Ramón O. P. y Daniel N. O. con el dispositivo para recuperar el cargamento. Tras la incautación de los 460 kilos de coca, los dos primeros “se autoinculpan verbalmente y de forma directa” ante uno de los infiltrados policiales.