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Cinco testigos confirman que el creador del bulo del 'caso Bar España' les hizo mentir siendo menores: “Tenía un delirio”

Lucas Marco

València —
22 de octubre de 2026 22:11 h

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El bulo del 'caso del Bar España' se diluyó como un azucarillo en la cuarta sesión del juicio a los difusores del infundio. Los niños que aparecían en las grabaciones efectuadas por el peluquero Reinaldo Colás (incluidas sus dos hijas) afirmando que habían sido víctimas de una supuesta trama de pederastas en el establecimiento de la carretera de Benicarló ya son adultos y reiteraron este jueves en la vista oral en condición de testigos —con la obligación de decir la verdad— que todo fue un tóxico invento. Las hijas de Colás desmintieron los infundios promovidos por su padre, fallecido el 17 de diciembre de 2017. “Tenía un delirio, creía que estaba venciendo a algunas fuerzas ocultas”, declaró T. C. A. “A cambio recibíamos premios como recompensa”, apostilló sobre los vídeos que grababa su padre cuando eran apenas unas crías de corta edad. La mujer precisó que Reinaldo Colás “odiaba” a la jueza Sofía Díaz, una de las principales víctimas del bulo del 'caso del Bar España'.  

A. C. A., la otra hija del peluquero, también remachó que la acusación “no era verdad”. “Nos obligaba a decir eso y, si decíamos que no era verdad, decía que estábamos mintiendo”, explicó la testigo. También rememoró que su padre las obligaba a dibujar “lo que él decía”, en referencia a unos documentos que los difusores del bulo han usado reiteradamente estas últimas tres décadas, junto con los vídeos de los falsos testimonios.

Por otro lado, también declararon Santiago Manuel M. R. y su hermano, Francisco José M. R. Los testigos nacieron en una familia desestructurada y mantenían una relación de vecindad con Reinaldo Colás, quien tras su divorcio y por pura venganza ideó el bulo para atacar a la nueva pareja de la madre de sus hijas y a enemistades personales. Colás fue condenado por denuncia falsa.

Santiago Manuel M. R., interrogado por el fiscal Javier Carceller, reconoció que “claro que no” eran ciertas las acusaciones que, siendo apenas unos niños, expresaron en un vídeo grabado por Reinaldo Colás, un material audiovisual que ha sido la materia prima para los difusores del bulo, que se enfrentan en el banquillo a una petición de pena de siete años y medio de prisión.

Las grabaciones se hicieron con la colaboración de la madre de los chavales, que “bien de la cabeza no está”, según puntualizó Santiago Manuel M. R. El testigo indicó que Reinaldo Colás los amenazó y los obligó a manifestar las mismas falsedades ante un “periodista de estos satánicos” y ante un abogado (de los que no recordaba el nombre).

Los vídeos grabados por Colás: “Todo es mentira”

Por otro lado, su hermano Francisco José M. R. expuso un relato similar y refrendó que “todo es mentira”. A día de hoy, en TikTok aún le aparecen los vídeos que le grabó Colás siendo menor y cuya difusión en ningún caso autorizó. “Era todo mentira, yo era un crío”, lamentó Francisco José M. R.

La prima de los anteriores testigos, María Jesús M. J., aseguró que “lo que dijo no es cierto”, en referencia a los vídeos grabados por Reinaldo Colás.

Por otro lado, la sesión del juicio también incluyó la declaración de varias víctimas del bulo, todas muy afectadas tras casi tres décadas de sufrimiento. Francisco R. B., empresario jubilado de Benicarló, responsabilizó a Colás de haberlo incluido en la falsa red de pederastia y de haber llenado su localidad con pasquines con su nombre y apellido. El testigo describió a Colás como un “mangante que ya está muerto, gracias a Dios”.

El hombre, que se definió como “una persona de bien” que ha padecido “muchísimo daño”, describió el impacto que la difamación tuvo en su esposa y en sus hijos. “Aún hoy se está difundiendo”, lamentó. Francisco R. B., octogenario, sigue soportando que su nombre continúe apareciendo asociado al bulo: “Aún sale lo de pederasta y pedófilo por las redes sociales, me lo dijo ayer mi hijo”.

El sollozo de una víctima: “No salíamos de casa”

El testigo pidió que “lo paguen” los acusados: “Me han destrozado mi vida y también la de mi familia”. Su esposa, Soledad G. M., relató que tuvo depresión, al igual que su marido, a consecuencia del bulo. “No salíamos de casa y dejamos de hacer vida social”, dijo la mujer, también jubilada.

Los difusores del infundio llegaron a publicar fotos del matrimonio y sus negocios, entre ellos una academia de formación, se resintieron por la persecución a la que los sometió Colás en la primera fase de difusión analógica del bulo, que luego se multiplicaría hasta el infinito con internet y las redes sociales. “Te sientes impotente”, afirmó la mujer, que sollozó durante su testifical al rememorar el enorme dolor que ha soportado la familia.

También declaró Juan M. C., propietario de una agencia inmobiliaria que conocía a Reinaldo Colás. El testigo manifestó que Colás “se volvió loco” tras el divorcio y lo incluyó en la (falsa) trama de pederastia que amplificó sin freno. El dislate “afectó muchísimo” a su trabajo. “A mi mujer ni te digo, que también necesitó tratamiento psicológico”, añadió.

Un difamado pide que los conspiranoicos “vayan a la cárcel”

El hombre pidió que “vayan a la cárcel” los acusados que se sientan en el banquillo, entre ellos conocidos conspiranoicos como Ramón Valero Martín Consuegra, alias Un técnico preocupado, Pilar Baselga, Gabriel Hernández Serrano (del canal Las cloacas del sistema) o Juan Lankamp Riaza. También los tildó de “gentuza”.

Por su parte, el fotógrafo Rodolfo B. C., que también conocía a Reinaldo Colás, reseñó la “frustración” que sintió por ver su nombre asociado a la venenosa fantasía del peluquero. “Creo que era para desprestigiarme y que el negocio se viniera abajo”, dijo en referencia al estudio de fotografía que regentaba en Benicarló. “Estaba psicológicamente muy afectado”, agregó.

Todos los perjudicados pidieron que se retiren de una vez por todas de la red los contenidos relativos al bulo que los persigue desde hace casi tres décadas. “Estas afirmaciones injuriosas no pueden seguir estando ahí, a veces repitiendo mucho una mentira se le da esa apariencia de verdad”, dijo la exconsellera Gabriela Bravo, también perjudicada por el bulo del 'caso del Bar España'.