El LIV Concurs Internacional d'Allipebre de Catarroja se consolida como una cita referente de la gastronomía valenciana

El LIV Concurs Internacional d'Allipebre de Catarroja volvió a convertir este sábado el Port de Catarroja en uno de los grandes puntos de encuentro de sus fiestas mayores. Alrededor de 4.000 personas participaron en una jornada marcada por los 150 allipebres a concurso, la preparación de 2.000 raciones para la degustación popular y una organización diseñada para absorber una elevada afluencia de público con protocolo de accesos, presencia policial y varios aparcamientos habilitados progresivamente durante la jornada.

Desde primera hora de la mañana, la zona de fuegos instalada en el Port se llenó de carpas, peroles y participantes preparando una receta estrechamente ligada a la historia de Catarroja y a la vida de la marjal. Para garantizar que todas las personas concursantes partieran de una misma base, el Ayuntamiento proporcionó anguilas, patatas, aceite y leña, mientras que cada participante aportó sus propios ajos, pimentón, especias y el perol tradicional con el que elaborar la receta.

La alcaldesa de Catarroja, Lorena Silvent, destacó durante la jornada la importancia que el certamen ha adquirido dentro de las propias fiestas: “El Concurs Internacional d’Allipebre es una de las citas más importantes de nuestras Fiestas de Sant Miquel. Llegar a la 54 edición con 150 participantes demuestra la fuerza de una tradición que continua muy viva en Catarroja”.

La vertiente competitiva convivió durante toda la mañana con el carácter popular del encuentro. Mientras los 150 participantes elaboraban sus recetas, la Comunitat de Peixcadors de Catarroja cocinó en grandes peroles las 2.000 raciones de allipebre destinadas al público, reforzando una de las señas de identidad del certamen: compartir el plato con vecinos, vecinas y visitantes y convertir el Port en un gran espacio de encuentro alrededor de la gastronomía tradicional.

De 150 allipebres a un único ganador

Uno de los momentos centrales de la jornada llegó con la deliberación del jurado, formado en esta 54ª edición por 20 miembros vinculados a la tradición, la gastronomía y el arraigo del allipebre en Catarroja. De ellos, 15 miembros eran personas directamente relacionadas con el allipebre y con la vida del municipio, entre vecinos y vecinas, representantes de entidades arraigadas en el territorio y miembros de la Junta de la Comunitat de Peixcadors de Catarroja.

Al frente de la mesa presidencial y del jurado estuvo Miguel Raga, primer jurado de la Comunitat de Peixcadors de Catarroja, que ejerció como jefe del jurado y presidente de la mesa, encabezando la valoración de las elaboraciones participantes. La mesa presidencial se completó con Pepe Domingo; Antonio Quiles, chef y jefe de cocina de la arrocería Culla 7; Héctor “el Chef Kent”, cocinero e influencer gastronómico; y Vicent Aguilar, secretario de la Comunitat de Peixcadors de Catarroja.

Los 150 allipebres fueron pasando por una primera fase de valoración distribuida en cinco mesas. A partir de esta primera selección, las elaboraciones mejor valoradas fueron avanzando hasta quedar reducidas a diez finalistas, sobre las que se realizó la valoración definitiva para determinar los premios de la LIV edición.

De este modo, el concurso contó con un sistema de valoración que combinó experiencia, tradición y conocimiento gastronómico, con una presencia destacada de personas vinculadas directamente a la Comunitat de Peixcadors y a la cultura del allipebre.

El primer puesto fue finalmente para Manuel Grancha, vecino de Catarroja y uno de los cocineros de allipebre con mayor trayectoria del municipio.

Manuel Grancha: 48 años alrededor del perol

La victoria de Grancha tiene además un componente especialmente ligado a la historia del propio concurso. Este año cumple 48 años participando en el Concurs Internacional d'Allipebre y el conseguido este sábado supone ya su cuarto primer premio.

A lo largo de su trayectoria en el certamen ha logrado también siete segundos premios y cinco terceros puestos, a lo que se suma una actividad ligada al allipebre que le ha llevado a cocinar este plato en 32 municipios.

“Es una emoción y una alegría muy grande”, explica Grancha tras conocer el resultado. “Me conoce mucha gente en el pueblo por los allipebres. Cuando me ven por la calle me saludan y me dan la enhorabuena. Para mí es un orgullo y quiero dar las gracias a todo el pueblo de Catarroja”.

El ganador destacó también el ambiente de esta edición y la variedad de perfiles que participan cada año. “Este año había muchísima gente. Siempre hay expertos y otros que tienen menos experiencia, pero al que le gusta, como a mí, viene también a disfrutar”, señala.

Una proyección cada vez mayor

La LIV edición ha contado además con una amplia cobertura por parte de los medios de comunicación, tanto durante los días previos como en la propia jornada del concurso. Una atención mediática que refleja la creciente proyección del Concurs Internacional d'Allipebre fuera del municipio y su consolidación como una cita cada vez más reconocida dentro de la gastronomía valenciana.

La combinación de participación, tradición, entorno, tejido asociativo y capacidad organizativa vuelve a situar al concurso como uno de los grandes escaparates de la relación histórica de Catarroja con el Port y l’Albufera.

Con esta nueva edición, Catarroja vuelve a reivindicar su condición de bressol de l’allipebre y la continuidad de una tradición gastronómica que, después de más de medio siglo de concurso, sigue reuniendo a generaciones distintas alrededor del fuego y del perol.