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Israel sufre escasez de agua por destruir las plantas de tratamiento de Gaza

Un palestino llena unos depósitos con agua potable para transportarla a un campamento de desplazados en Ciudad de Gaza.

Lorenzo Tondo / Seham Tantesh

Jerusalén / Gaza —
26 de septiembre de 2026 23:06 h

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Israel se enfrenta a semanas de escasez de agua después de que una proliferación excepcional de algas paralizara una parte importante de sus plantas de desalinización. Según los científicos, la crisis hídrica es consecuencia de los ataques israelíes contra gran parte de las instalaciones de tratamiento de aguas residuales en Gaza. Al destruirlas, se ha producido un vertido al mar gigantesco de aguas residuales sin tratar.

“La contaminación no reconoce fronteras políticas”, dice la Asociación Medioambiental Zalul, una ONG israelí que defiende la protección de los mares y costas israelíes. “El vertido de aguas residuales sin tratar desde la Franja de Gaza al mar está agravando la crisis que afecta a las instalaciones israelíes de desalinización”, añade. “Las aguas residuales contienen nutrientes que alimentan a las microalgas y a las cianobacterias, como fósforo y nitrógeno, y pueden propiciar su proliferación”.

La Franja de Gaza sigue sumida en una grave crisis de agua y saneamiento pese al alto al fuego negociado por Estados Unidos en 2025. Desde que Israel destruyó las plantas de tratamiento, el litoral palestino se ha visto inundado por aguas residuales y su territorio por ratas.

Al otro lado de la frontera, una extensa floración de microalgas de hasta 100 kilómetros de longitud ha obstruido los filtros en cinco de las seis principales plantas de desalinización de Israel. Tras pasar días cerradas, estas plantas funcionan ahora por debajo de su capacidad.

Según los expertos, las consecuencias medioambientales de los casi tres años de guerra y destrucción en Gaza están afectando ahora a Israel. “El vertido de aguas residuales sin tratar desde Gaza al mar aumenta la vulnerabilidad de la infraestructura de producción de agua de Israel en la costa sur del Mediterráneo”, dice Jack Gilron, catedrático emérito y experto en desalinización del Instituto Zuckerberg de Investigación del Agua en la Universidad Ben-Gurión. “Lo que está pasando ahora refuerza la necesidad de prepararse por las amenazas que penden sobre una de las principales fuentes de agua potable de Israel”.

Crisis hídrica en Gaza

Desde el 7 de octubre de 2023, los bombardeos israelíes han destruido el 90% de la infraestructura de agua y saneamiento de Gaza, con ataques directos contra pozos, tuberías, embalses y plantas desalinizadoras, según un informe de Médicos Sin Fronteras.

La crisis hídrica de Gaza sigue siendo acuciante. Antes de la guerra, el 80% del suministro de agua provenía de un acuífero bajo la franja costera que ahora está contaminado por agua marina y aguas residuales y no es apto para el consumo humano. La mayor parte del agua potable de Gaza venía de plantas desalinizadoras y de tres conductos controlados por la autoridad israelí del agua. Al inicio de la guerra fueron cortados y han sido reabiertos solo de modo parcial.

Cargamos recipientes pesados caminando, o hacemos cola durante horas, gran parte del agua no es potable, y los niños sufren infecciones estomacales recurrentes, diarrea y erupciones cutáneas

Nas al-Barawi — Residente en Beit Lahia

Los daños en las redes de distribución, o su destrucción, han provocado que gran parte de la población dependa ahora de los camiones cisterna. Para muchos, esa dependencia significa tener que elegir entre beber un vaso de agua o guardar esa agua para lavarse las manos y evitar enfermedades. La diarrea aguda está entre las principales.

“Transportamos el agua en bidones”, dice Nas al-Barawi, madre de cinco hijos y residente en Beit Lahia. “Cargamos recipientes pesados caminando, o hacemos cola durante horas, gran parte del agua no es potable, y los niños sufren infecciones estomacales recurrentes, diarrea y erupciones cutáneas”, añade la mujer de 34 años. “Los daños en el alcantarillado y las averías en las bombas han hecho que las aguas residuales fluyan entre las tiendas de campaña y en las zonas de las casas”.

El mar está muy contaminado y los primeros afectados son los residentes de Gaza y los desplazados, en contacto directo con las mayores concentraciones de aguas residuales

Omar Shatat — Subdirector de la Empresa de Abastecimiento de Agua de los Municipios Costeros de Gaza

Las cinco plantas de tratamiento de aguas residuales de la Franja están ahora mismo fuera de servicio, dice Omar Shatat, subdirector de la Empresa de Abastecimiento de Agua de los Municipios Costeros de Gaza. Es decir, que cada día se vierten al Mediterráneo 45.000 metros cúbicos de aguas residuales sin tratar. Además de eso están los 15.000 metros cúbicos de aguas residuales sin tratar que se filtran todos los días a las aguas subterráneas desde las fosas de absorción, especialmente en los campamentos informales de al-Mawasi.

“Es una situación catastrófica desde un punto de vista medioambiental y de salud pública”, dice Shatat. “El mar está muy contaminado y los primeros afectados son los residentes de Gaza y los desplazados, en contacto directo con las mayores concentraciones de aguas residuales”.

Según Pat Griffiths, portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja en la ciudad de Gaza, lo más probable es que la situación empeore con el invierno. “Los palestinos viven rodeados de aguas residuales: están por todas partes, en los lugares donde comen, donde se abastecen de agua, donde caminan”, dice.

Palestinos desplazados internamente caminan entre las ruinas de edificios residenciales destruidos en el barrio de Al-Sheikh Radwan, al este de la ciudad de Gaza.

“No tenemos dónde verter el agua que usamos para lavar los platos y la ropa, tenemos que dejarla correr a la calle, lo que provoca que se formen charcos de agua estancada”, dice Shaimaa al-Katari, desplazada de 37 años en el campamento de al-Mawasi. “Alrededor proliferan mosquitos y algas, y las calles se ensucian; sufrimos malos olores, mosquitos por la noche y moscas durante el día, además de roedores”.

Plaga de ratas

Hace meses que las ratas infestan algunas partes de Gaza, prosperando entre aguas residuales sin tratar y pilas de basura acumulada alrededor de campamentos superpoblados de desplazados.

Las localidades israelíes cercanas a la frontera con la Franja también se han enfrentado a una inédita plaga de ratas invadiendo sus hogares y jardines.

Cuando el medio marino se contamina, tanto las personas como la naturaleza sufren, independientemente del lado de la frontera en el que se encuentren

Zalul — ONG medioambiental

“Las consecuencias [de la guerra] no se detienen en la frontera”, dice Nada Majdalani, directora para Palestina de la ONG medioambiental y por la paz EcoPeace Middle East. “Ya estamos observando un aumento en los casos de hepatitis A en Gaza, creo que estamos al borde de una catástrofe, y un brote grave en Gaza no tiene por qué limitarse a las fronteras de Gaza”.

En Israel, las autoridades están pidiendo que la población haga un consumo “moderado” de agua hasta que se recupere el sistema. En el sur del país se ha reducido el suministro y los agricultores tienen órdenes de suspender el riego, lo que podría encarecer los alimentos.

Las ONG Zalul y EcoPeace han pedido a Cogat, la agencia israelí encargada de administrar Gaza, que contribuya a recuperar el sistema de alcantarillado de la Franja y permita el tratamiento de sus aguas residuales en zonas controladas por Israel. Cogat no respondió a la solicitud de comentarios que le hizo The Guardian.

“Si sigue la contaminación, el impacto puede acabar sintiéndose en todo el país”, dice la ONG Zalul. “Cuando el medio marino se contamina, tanto las personas como la naturaleza sufren, independientemente del lado de la frontera en el que se encuentren”.

Traducción de Francisco de Zárate.

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