Una encuesta a 645 familias revela graves deficiencias de infraestructura y personal al inicio del curso escolar
Una consulta realizada a las asociaciones de madres y padres (Ampa/AFA) sobre el arranque del curso escolar 2026-2027 evidencia importantes carencias en materia de infraestructuras, personal y condiciones de funcionamiento en los centros educativos públicos. El informe, elaborado a partir de un cuestionario remitido a sus 645 entidades federadas, sitúa el deterioro de las instalaciones como la principal preocupación de las familias, con una presencia del 67,2 % entre las respuestas registradas. Las denuncias hacen referencia a actuaciones pendientes del Pla Edificant, ejecuciones de obras paralizadas, falta de aulas, ausencia de gimnasios o bibliotecas e insuficiencia de espacios comunes.
Entre las principales deficiencias detectadas destacan los problemas de climatización y confort térmico en las aulas. Los testimonios describen recintos con temperaturas extremas, sistemas de ventilación insuficientes e imposibilidad de instalar equipos de aire acondicionado debido a las limitaciones del suministro eléctrico de los edificios. Asimismo, la falta de zonas de sombra y el deficiente estado de conservación de los patios escolares constituyen dos de las quejas más repetidas en el muestreo.
En el ámbito de los recursos humanos, el estudio refleja un déficit notable de plantilla. Un 31,3 % de los colectivos consultados señala falta de profesorado, mientras que un 26,9 % advierte sobre la escasez de educadores y educadoras. Las incidencias comunicadas abarcan bajas y vacantes sin cubrir, falta de refuerzos e inconvenientes para garantizar la atención adecuada del alumnado, con un impacto directo en la educación infantil, las aulas de inclusión y los servicios de atención especializada.
El informe pone el foco en la sobrecarga financiera que soportan las familias para suplir las carencias institucionales. Un 55,2 % de las asociaciones confirma la realización de inversiones directas con fondos propios en los centros. Entre los desembolsos asumidos por las Ampa figuran la adquisición o instalación de ventiladores, la creación de estructuras de sombra, la compra de material escolar, juegos y diverso equipamiento. Esta realidad demuestra el compromiso de las familias con la comunidad escolar, pero constata la urgencia de que las administraciones garanticen unas instalaciones dignas de forma directa.
“Un diagnóstico que reclama respuestas y que muestra la necesidad de dignificar la escuela pública y mejorar las condiciones en las que estudian nuestros hijos e hijas”, concluye Elisabet García, presidenta de Fampa-València.