La otra factura de la ampliación del Puerto de Valencia: 35 millones más de dinero público para regenerar las playas del Saler y el Perelló

Las playas de El Perelló, El Pouet y Les Palmeres (Sueca) están en la recta final de los trabajos de regeneración que desde principios de junio acomete el Ministerio de Transición Ecológica (Miteco), lo que ha propiciado que hayan estado cerradas al baño. Con el aporte distribución de arena ya finalizado, la previsión es que se vayan abriendo de forma progresiva entre esta semana y la que viene, mientras se finalizan el resto de actuaciones relacionadas con la regeneración de dunas.

La situación de esta franja litoral, así como la de Pinedo, el Saler y el Perellonet ha estado en estado crítico por la potente erosión que sufrida en los últimos años con el riesgo que conlleva para la Albufera, entre otras cuestiones, por su posible salinización.

La magnitud de las obras que se realizan en la costa de Sueca (también se están acometiendo en Cullera y Sagunt) ha puesto en el foco nuevamente la ampliación del Puerto de Valencia como uno de los principales causantes de la regresión de las playas del Parque Natural de la Albufera, e incluso de Sueca, como apuntan diversos informes.

En el caso de la costa El Perelló, El Pouet y Les Palmeres inversión de 7,6 millones de euros, permitirá recuperar una anchura de 22 metros de playa mediante el aporte de 700.000 metros cúbicos de arena a lo largo de 3 kilómetros de costa.

Anteriormente, en 2023, el Miteco invirtió otros 28 millones de euros para financiar el vertido mediante draga de más de tres millones de metros cúbicos de arena a lo largo de 7,1 kilómetros de la costa comprendida entre Pinedo y la Gola de Pujol, consiguiendo una ampliación de 75 metros de ancho del arenal.

En total, el Miteco ha realizado una inversión pública de 35,6 millones de euros en esta franja de costa de los que la Autoridad Portuaria de Valencia (APV) no ha inyectado ni un solo euro, pese a ser el principal causante de la erosión. Lo APV sí que financia, también con fondos públicos, son los 542,6 millones que cuestan los muelles de la ampliación norte cuyas obras avanzan con la destrucción de un contradique que en su día se costeó con 74 millones de fondos europeos.

“Amenaza para la Albufera”

Como informó elDiario.es, el estudio de impacto ambiental realizado en el año 2018 necesario para dar el visto bueno al proyecto apunta al Puerto València como uno de los causantes del proceso de regresión que sufren las playas del sur, lo que a su vez pone en riesgo el Parque Natural de la Albufera.

En concreto, afirma que “la supresión de las fuentes de alimentación al frente litoral de estudio, como consecuencia del déficit de aportes del Turia y el efecto barrera del Puerto de Valencia, unida a la ocupación de sus dunas en algunas partes del tramo por obras de infraestructuras y edificaciones, ha tenido como consecuencia la regresión de la franja costera norte y la degradación de un espacio litoral considerado Espacio Natural Protegido”.

Además, añade que el fenómeno erosivo se ha ido propagando hacia el sur con el paso del tiempo, afectando a una mayor longitud de costa: “En la actualidad el proceso regresivo amenaza, de forma especial, a los ecosistemas de la Dehesa, por estrechamiento de la restinga que cierra la Albufera, por lo que se hace necesaria la intervención para evitar que continúe su desgaste, lo cual supone un riesgo inminente para la conservación de los hábitats que constituyen el ecosistema del Parque Natural de la Albufera. Hasta el momento las actuaciones acometidas en el tramo de costa han consistido en sucesivos aportes de material que han tenido carácter puntual y únicamente han supuesto soluciones a corto plazo, sin llegar a abordar globalmente el problema”.

El comité científico concluye que el Puerto es “la principal causa de la erosión”

Por otra parte, el Comité Científico del Parque Natural de la Albufera y a instancia de la Junta Rectora celebrada en julio de 2021, emitió un dictamen en relación al Puerto de València.

El documento del que informó elDiario.es analiza el posible impacto de la ampliación norte del Puerto de València, ya en obras, sobre las playas situadas dentro del Parque Natural, y está firmado por Josep E. Pardo (catedrático de la Politécnica), Pablo Vera (doctor en biodiversidad), José Serra (catedrático de la Politécnica), Eulàlia Sanjaume (doctora de la Universitat de València), Francesc La Roca (doctor de la Universitat de València) y Ernest García (profesor emérito de la Universitat de València).

En primer lugar, el dictamen afirma que “el Puerto de València es la principal causa de los problemas de erosión de la restinga de la Albufera de València” ya que causa “una interrupción del flujo natural de sedimentos transportados por la corriente de deriva litoral y ha generado una fuerte regresión”. Estas circunstancias “son independientes de la modificación del muelle prevista actualmente pero continúan manifestándose, y se ven agravadas por la reducción del suministro fluvial y el ascenso del nivel marino asociado a los procesos de calentamiento global”.

En segundo lugar, pone de manifiesto que “el Puerto de València nunca ha efectuado ninguna acción para compensar o reparar estos daños”. Es imprescindible que la APV ponga en marcha actuaciones “para restablecer la conectividad litoral que alteró desde las primeras etapas constructivas, pero muy particularmente, las causadas por la ampliación de la dársena sur (1992-93)”, unas acciones que “tendrían que contar con el apoyo de la comunidad científica”. Además, “del mismo modo que la legislación considera en otros sistemas naturales, en el futuro se tendrá que tener en cuenta la posibilidad de desmantelar infraestructuras sobre la línea de costa que hayan perdido su funcionalidad”.

Respecto a la dimensión y magnitud del material subacuático que se extraiga para rellenar la zona a ampliar, es decir, los muelles sobre los que se ubicará la futura terminal, “su impacto viene determinado por la profundidad a la que se haga; el límite crítico se tendría que establecer a los 20 metros de profundidad”. Por debajo de esta profundidad “no habría impactos sobre la dinámica sedimentaria, pero de producirse a menos profundidad, acabaría afectando al sistema de playas”. Por lo tanto, entienden los firmantes del dictamen que “los promotores de la actuación tendrían que presentar un estudio que muestre y evalúe los efectos sobre el régimen de olas de estas extracciones subacuáticas para asegurar que no se modificará sustancialmente la direccionalidad de las olas y por tanto el transporte natural de sedimentos en las playas”.

Por último, añade que la modificación del muelle norte persigue un incremento de la capacidad operativa del puerto de València y, en consecuencia, un incremento del tráfico marítimo: “Los impactos sobre la biodiversidad causados por el aumento del tráfico no han sido considerados por declaraciones de impacto anteriores. Estos impactos, en cumplimiento de la legislación ambiental vigente, requieren de una rigurosa evaluación”.

Como ha venido informando este periódico, la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) bajo la que se construye la terminal norte es del año 2007 y no ha tenido en cuenta las modificaciones que se han implementado en el proyecto, que como ha quedado acreditado requiere de más recursos y material de relleno. La validez de la DIA está pendiente de una resolución judicial.