El reto de reintroducir el buitre quebrantahuesos en los montes valencianos

Hubo un tiempo en que el buitre quebrantahuesos llegó a ser una de las aves de presa más característica de los montes valencianos.

Tradicionalmente conocido como 'crebalós', fue a finales del siglo XIX cuando la especie desapareció como nidificante de la Comunitat.

A nivel de Europa, el quebrantahuesos presenta poblaciones naturales únicamente en la cordillera Pirenaica, en las islas de Córcega y Creta, y en Turquía.

La especie sufrió una regresión en su área de distribución durante los siglos XVIII y XIX, extinguiéndose en los Alpes, Balcanes y la mayoría de los macizos montañosos de la Península Ibérica.

Es un buitre notablemente distinto de otras aves de presa parecidas. Recibe su nombre por su costumbre de remontar huesos y caparazones hasta grandes alturas para soltarlos, partirlos contra las rocas y poder ingerirlos para alimentarse.

Pero, ¿cuáles han sido los principales motivos que han llevado a esta especie a estar en peligro de extinción?

Los principales factores de amenaza para el quebrantahuesos son: muerte por envenenamiento, tanto accidental como de forma intencionada, suponiendo el 90% de las muertes registradas en individuos radio-monitorizados desde 1986; persecución directa por caza ilegal, sobre todo en los años 80 y 90 del siglo pasado; colisión y electrocución en tendidos eléctricos y molestias y perturbaciones en la cría por la actividad humana.

Debido a la confluencia de todos estos factores, a nivel europeo se estima que la población ha disminuido entre un 25% – 29% en las últimas tres generaciones. De hecho, la mortalidad por envenenamiento y persecución directa fueron las causas principales que llevaron a la extinción durante los siglos XIX y XX de la especie en todos los sistemas montañosos de la Península Ibérica, Maestrazgo incluido.

La especie cuenta con dos proyectos de reintroducción en curso en España, uno iniciado en 1996 en el Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas (Jaén, Andalucía), y otro iniciado en 2002 en Picos de Europa (Asturias, Castilla y León y Cantabria).

El tercero se pondrá en marcha próximamente en la Tinença de Benifassà (Castellon), en la zona del Maestrazgo, una propuesta seleccionada entre diferentes opciones avalada por un estudio encargado por la Generalitat a la Universitat de València. En el proyecto participan el Ministerio de Agricultura, la Conselleria de Medio Ambiente, técnicos de Aragón y Cataluña y la Fundación Fundem.

Este equipo, que se reunirá el próximo 22 de junio, detallará métodos y fechas de reintroducción del quebrantahuesos en el Maestrat ante la junta rectora del parque natural, así como los detalles sobre nuevas instalaciones necesarias, origen y número de ejemplares a traer a territorio valenciano.

La zona del Maestrazgo ha contado con la presencia del quebrantahuesos tanto en tiempos históricos como en tiempos recientes (ejemplares dispersos provenientes de Pirineos), y constituye actualmente un área potencialmente adecuada para su reintroducción ya que podría actuar como área geográfica puente entre la cordillera Pirenaica y su nueva área de distribución en Andalucía.

En este sentido, según el estudio elaborado por la Conselleria de Medio Ambiente, uno de los mayores factores de riesgo con que cuenta la zona del Maestrazgo para la reintroducción del quebrantahuesos es el de posibles colisiones con parques eólicos.

Desde el año 2006 y hasta 2014 se han registrado un total de 647 casos de mortalidad de aves rapaces en parques eólicos de las zonas 1, 2 y 3 del Plan Eólico de la Comunitat Valenciana, es decir, considerando únicamente las incluidas dentro del área de estudio.

Además, existen toda una serie de condicionantes que podrían potencialmente comprometer un posible proyecto de reintroducción de quebrantahuesos en el Maestrazgo, como son el grado de aceptación social, problemas derivados de la regresión de la ganadería extensiva y, por último, posibles molestias derivadas del desarrollo de actividades recreativas.

Pese a todo, el informe concluye que el Maestrazgo ha contado con la presencia del quebrantahuesos tanto en tiempos históricos como en tiempos recientes, y constituye actualmente un área potencialmente adecuada para la dispersión juvenil y pre-adulta de la especie.