Huelga en educación en la Comunidad Valenciana
De la dureza
Dice el diccionario de la RAE que “duro”, referido al trabajo, es“difícil, arduo, trabajoso, agotador, penoso, fatigoso, afanoso”.El trabajo en sí, etimológicamente, ya es algo “duro”: procede del latín trepalium, es decir, un instrumento de tortura de la época romana compuesto por tres palos. Todos los españoles estamos de acuerdo en que “ir al tajo” es duro, aunque históricamente nunca nos ponemos de acuerdo en qué significa “el tajo”. ¿Poner ladrillos? Sí. ¿Hacer piezas en una fábrica? También ¿Servir comida y bebida en una franquicia multinacional? Por supuesto. ¿Educar a la población? Ahí tenemos más dudas. Al menos, muchos dudan que sea un trabajo duro. Las y los docentes de la pública son funcionarios. Si nos vamos al significado de funcionario, muchos se preguntan ¿Los funcionarios, en este caso, docentes “funcionan”, es decir, trabajan? O sea, ¿van al tajo? ¿Trabajan duro? ¿Dan un palo al agua (ya que de tres palos iba la cosa)?
Esta discusión de sobremesa de cuñados hispanos no es nueva. Ni tampoco se produce porque sí, de modo random, como diría un alumno. A los que mandan, a los que siempre han mandado, es decir, a los que controlan la pasta gansa, los que le pagan al que pone ladrillos, al que pone comida en el restaurante franquiciado y al que fabrica piezas en la factoría, es decir, el gran capital en este país y en la economía global, les interesa esta discusión sin chicha ni limonà. Les putoflipa (como diría otra alumna) que los curritos se peleen entre sí, que se despiecen entre clases, sin darse cuenta de que todos pertenecen a la misma clase, la de seres humanos frecuentemente explotados y recientemente cada vez más engañados.
Mientras la clase de verdad, la del cole, la del instituto público, el aula, se llena cada vez de más personas, y de todas aquellas personitas con dificultades (NEE: Necesidades Educativas Específicas las llama la enésima normativa, el enésimo trámite burocrático, y la expresión no puede fijarse por la RAE porque mañana cambiará de nombre junto al nuevo impreso ideado por la Conselleria de turno). Todos esos seres humanos que no tienen nombre, porque se llaman “NEE”, o “NESE” (si ya necesitan Soporte Educativo, aunque nunca les llegue), a veces son también un número que se clasifican en “Nivel 3” o “Nivel 4” de Necesidad. Son ciudadanos anónimos de una distopía tecnocrática de cifras y letras que ya está aquí. Esos pequeños ciudadanos no son bienvenidos en el sistema de educación privado ni concertado, a pesar de que este último lo pagamos usted y yo. Para la Conselleria de Educación son estadísticas, papeleo: papel mojado.
Para su profesora, sin embargo, son Antonio, María, Natalia, Josep… Que cada día se sientan en sus sillitas ante su mesa. Una mesa que tiene un ordenador del año de la pera, conectado a una “red widi edu” muy guapa, que no funciona.
Los seres humanos con código de barra para Conselleria le dicen a la profe que hace mucho calor en la clase para ser solo mayo. Ella los mira y le da un punto más de potencia al ventilador que se ha traído de casa pero que al final nunca apunta a ella, mientras coloca en webfamilia (aunque todos la llaman Ítaca) las ausencias de ese día. Otra vez ha faltado Isaac, habrá que llamar a asuntos sociales. Y les explica que Ítaca era la patria de Ulises, que vagó por los mares de Grecia. Y por un momento se le olvidan todos los sudores, físicos y mentales, cuando ve la sonrisa de Julia, que siempre le dice en la guardia de patio que a ella le encantaría tener un barco de mayor, como Ulises. La profe le asegura que lo tendrá si estudia mucho para tener un buen trabajo. Pero luego se siente mal, porque no sabe si su promesa se cumplirá, y se contenta con acariciarle la cabecita morena a la nena.
¡Quien sabe si los que lo mismo te compran un colegio concertado que te montan una hamburguesería franquiciada que mañana te plantan un hospital en suelo público o te construyen un bloque de viviendas de fondo buitre van a dejar, ya no que Julia tenga su barco, sino que tenga un techo digno sobre su cabeza que pueda pagar!
Pero hoy la profe no quiere pensar en eso, hoy está recorriendo las calles de Valencia con cientos de miles de compañeros y compañeras más, y la de al lado le dice que en otras comunidades autónomas están haciendo lo mismo. Y le pesa menos no cobrar esos días de huelga indefinida. Y le sigue jodiendo que los gobiernos que privatizan la educación, la sanidad, el transporte, las telecomunicaciones, la energía… digan que lo que ella quiere es dinero, cuando ella lo que quiere es que las Julias de su clase y de todas las clases de España tengan futuro y sepan luchar por lo suyo. Que es lo de todos. “La mejor lección que les puedo dar es luchar por lo de Todos”, piensa. Y mientras espera a que la marcha colorida y esperanzada de la manifa pueda empezar porque son tantos que aún no han podido iniciarla, se entretiene un poco en su inconfesable y pequeño vicio, jugar al crucigrama on line. Y le cuadra la palabra, la tiene: “Duro”. Y no sabe por qué, pero sus dedos van solos al explorador, a la página que tiene predeterminada de la RAE y lee su tercera acepción: “duro” significa “resistente, fuerte, tenaz, estoico y perseverante”. Y se dice para sí mientras contempla la marea verde, “Te lo prometo Julia, tu profe hoy va a ser muy, muy dura”.